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TELECOMUNICACIONES

El plan de Telefónica para blindarse como gigante de las telecos en Brasil: rastrea grandes compras para acelerar su expansión

La filial local Vivo busca adquisiciones de operadores de fibra para disparar el tamaño de su red y reforzar una oferta comercial única en el país que fusiona todos los servicios: móvil, banda ancha, TV y nuevos negocios tecnológicos

El grupo coloca Brasil como un mercado clave en su plan de futuro como única excepción en su estrategia de salida del resto de Latinoamérica y su apuesta total por Europa

Una persona pasa frente a la sede de Vivo en Sao Paulo, filial de Telefónica en Brasil.

Una persona pasa frente a la sede de Vivo en Sao Paulo, filial de Telefónica en Brasil. / Sebastiao Moreira / EFE

David Page

David Page

Env. Esp. Sao Paulo (Brasil)
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La nueva Telefónica, con el Estado español de nuevo como uno de sus accionistas de referencia y con Marc Murtra a los mandos, ha abierto una etapa en la que pretende poner todo el foco en sus grandes mercados de Europa y a la vez completar su salida de Latinoamérica. “Nuestra prioridad será Europa, Europa, Europa”, proclamó el presidente del grupo como resumen de la estrategia con la que adaptarse a un marco geopolítico en ebullición y ayudar a la autonomía estratégica de la UE deseada por tantos. Pero en esta renovada orientación corporativa hay una excepción crucial: Telefónica ha colocado Brasil como un mercado auténticamente clave y un puntal de crecimiento en su plan de futuro.

Un mercado gigante, de dimensiones casi continentales, en el que Telefónica es ya líder destacado con su marca Vivo casi treinta años después de su desembarco en el país. Y en el que ahora busca impulsar aún más su expansión para agrandar la brecha en todos los negocios con sus grandes rivales Claro (del gigante latinoamericano América Móvil, pilotado por el magnate mexicano Carlos Slim) y TIM (controlada por Telecom Italia).

La de Brasil es la segunda mayor filial para Telefónica -sólo por detrás de España, y por delante Alemania y Reino Unido, los otros mercados core para el grupo-, concentrando ya un 28% de los ingresos globales de la corporación, con casi 60.000 millones de reales el año pasado (más de 10.000 millones de euros). El mandato que ha recibido Telefónica Brasil desde el cuartel general de su matriz en Madrid, como parte de las ambiciones del nuevo plan estratégico para el próximo lustro, pasa por seguir creciendo en ingresos y rentabilidad en los negocios tanto para clientes particulares (B2C) como corporativos (B2B) y elevar su capacidad de generar caja. Y la compañía se está movilizando para conseguirlo.

Vivo reivindica como fortalezas y palancas de su crecimiento presente y futuro disponer de unas infraestructuras más que robustas (con las mayores redes de fibra óptica y de conectividad de móvil 5G) y una oferta convergente única en el país (fusionando móvil, fibra, TV de pago y nuevos negocios tecnológicos y digitales). Una combinación de redes y oferta comercial que se retroalimentan y se refuerzan entre sí, y que a la postre sirven como impulso de la rentabilidad de los negocios.

El consejero delegado de Telefónica Brasil, Christian Gebara.

El consejero delegado de Telefónica Brasil, Christian Gebara. / Vivo

“En general, somos más caros que nuestros rivales”, explica Christian Gebara, consejero delegado de Telefónica Brasil, en un encuentro con medios españoles en la sede central de la compañía en Sao Paulo. “Nuestras tarifas son cerca de un 10% más caras que las de otros operadores, porque ofrecemos mejores servicios y somos los únicos capaces de dar todos los servicios en una oferta única”. La apuesta histórica de Telefónica por la fibra óptica, mientras que sus rivales se decantaron durante años por el cable o sólo por el móvil, le ha puesto en una posición de ventaja. Y Vivo pretende reforzarla aún más acelerando la expansión de su red de fibra, ya sea con nuevos despliegues propios o también, por la vía rápida, con la absorción de otros operadores.

Crecer con compras

La actual Vivo, con 60 millones de clientes (y unos 117 millones de líneas), ha ido forjándose durante décadas con adquisiciones como algunos de sus grandes hitos. Telefónica desembarcó en el mercado brasileño en 1998 aprovechando la privatización de Telebrás, comprando Telesp y convirtiéndose en la principal operadora de telefonía fija de Sao Paulo; en 2010 tomó el control total de Vivo al comprar el 50% que estaba en manos de Portugal Telecom; en 2015 se convirtió ya en el mayor operador brasileño con la absorción de GVT; en 2022 participó en una ‘macrooperación’ en que Vivo, Claro y TIM en la que los tres rivales se repartieron activos de Oi Movel…

El año pasado el grupo ya dio un paso de gigante en su objetivo fundamental de crecer en el negocio de fibra óptica, convirtiéndose en socio único de la fiberco FiBrasil tras comprar el 50% del fondo CDPQ. Pero Telefónica quiere más. “El negocio de fibra óptica está superfragmentado. Vivo es el líder con una cuota de mercado del 19,2%, cuando en otros países los líderes tienen más del 30%. Brasil es un mercado propicio y abierto a la consolidación. Tiene que haberla. No tiene sentido que haya miles de pequeños operadores”, sostiene Gebara.

La atomización del negocio de la fibra en Brasil es extrema. El segundo mayor operador, el grupo Nio, controla menos de un 8% del mercado; el tercero, Claro, apenas un 7%; el ‘top ten’ lo completan marcas con entre un 1% y un 2% de cuota; y un 45% del negocio nacional se lo reparten una legión de más de 5.000 operadores minúsculos. Vivo ha marcado una aceleración del despliegue de fibra en una de sus prioridades y está más que abierta a hacerlo absorbiendo rivales. Pero sólo está interesada en sumar las redes de compañías de ese ‘top ten’ con un tamaño suficientemente relevante.

En cualquier caso, para convencer a Telefónica, toda operación potencial debe cumplir varias condiciones previas: que las redes de ambas compañías no se superpongan demasiado geográficamente; que la red de fibra de la compañía comprada tenga suficiente calidad tecnológica para no tener que realizar grandes inversiones posteriores; y que el precio de la transacción permita que ésta sea más rentable que hacer un despliegue de red por sí misma. Vivo ha estudiado en serio varias operaciones en los últimos meses, pero no se ha dado el paso.

“No hemos encontrado todavía un candidato que cumpla los requisitos. Pero el mercado está en una situación propicia y el entorno es ahora más vendedor”, sostiene el CEO de Telefónica Brasil, en referencia a la dificultad de pequeñas compañías de rentabilizar inversiones con los tipos de interés en el 15% en el mercado brasileño. Vivo cuenta actualmente con una red que llega a 32 millones de hogares (de los que unos 8 millones ya son clientes) y está sumando con despliegue propio entre 2 y 2,5 millones de hogares adicionales cada año. “No tenemos una fecha límite para hacer una compra. Pero si tarda mucho, seguiremos construyendo nosotros. Llegar a los 45 millones de hogares conectados sería el objetivo ideal. El día que lleguemos a 45 millones de hogares, será difícil que nos siga interesando comprar otras compañías”, advierte Gebara, quitándose la presión por comprar y trasladándola al que quiera o necesita vender.

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