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Empresas

Relevo generacional en una de las ramas de la cementera Molins

Pau Molins Amat sustituye a Glòria Molins como presidente de la patrimonial Noumea, que agrupa el 31,5% de las participaciones

Cisma familiar en Molins por la continuidad de su presidente

El abogado Pau Molins Amat, en una imagen de archivo

El abogado Pau Molins Amat, en una imagen de archivo / EL PERIÓDICO

Albert Martín

Albert Martín

Barcelona
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Relevo generacional en una de las ramas familiares de la cementera Molins. Los Molins Amat, que tienen el 31,5% de las acciones en el gigante industrial catalán, han pactado un relevo generacional al frente de Noumea, la sociedad patrimonial a través de la cual vehiculan su participación en la cementera.

Según ha podido saber EL PERIÓDICO, el prestigioso abogado Pau Molins Amat, fundador del bufete Molins Defensa Penal, será el nuevo presidente de Noumea, en sustitución de su hermana, Glòria Molins Amat, que deja el cargo a sus 85 años. Este cambio, que queda recogido en el 'Boletín Oficial del Registro Mercantil', llega acompañado de otras novedades en el consejo de la patrimonial. Así, junto a Glòria Molins abandona el órgano rector Carmen Donada Molins y entran en el mismo Joan Cisa Molins como consejero, además de Ignacio Molins Joly como secretario.

Las mismas fuentes han explicado a este diario que estos cambios, enmarcados en un "relevo generacional", se han llevado a cabo por unanimidad y sin problemas internos.

Cabe recordar que en el último año han existido fuertes tensiones en el seno de la familia Molins, donde tres ramas se reparten el control de la compañía:  los Molins López-Rodó (33,6% de las acciones), los Molins Amat (31,5%) y los Molins Gil (25,2%). El acuerdo alcanzado entre los Molins Gil y los Molins López-Rodó para forzar el adiós del anterior presidente, Joan Molins Amat, desencadenó una dura batalla interna que los Molins Amat perdieron. En junio de 2025, se consumó el adiós del histórico presidente de la compañía, que cedió su cargo a Julio Rodríguez. De este modo, por primera vez la cementera era presidida por un directivo ajeno a la familia y por primera vez el nuevo presidente no contaba con el apoyo de todas las ramas familiares, cosa que provocó un profundo malestar entre los Molins Amat.

Detrás del cisma estuvo la figura de Joaquín Jackie Molins Gil, hombre fuerte de la compañía con su 25,2% de acciones, que en 2024 cuestionó internamente a Joan Molins y expresó su deseo de relevarle. Las tres ramas de la familia acordaron entonces la búsqueda de un ejecutivo que pudiera reemplazar al presidente de la cementera en 2026 tras un año de rodaje en la compañía. Sin embargo, y como explicó este diario, el directivo seleccionado por la comisión de Nombramientos y Retribuciones no fue del agrado de Joaquín Molins Gil. Fuentes consultadas por EL PERIÓDICO apuntan que Molins Gil le consideraba “demasiado cercano a los Molins Amat”. 

Como consecuencia de este relevo sin consenso, el pasado mes de diciembre se rompió el histórico pacto de sindicación de acciones que agrupaba a los Molins López-Rodó, a los Molins Gil y a una parte de los Molins Amat, que tenían el 14% de la empresa.

A lo largo del último año, Molins ha seguido con su estrategia de crecimiento a base de compras de otras empresas. El tándem que forman Julio Rodríguez y Marcos Cela como consejero delegado ha seguido con su política de crecimiento inorgánico, y la operación más destacada es la de la cementera portuguesa Secil, que aportó 751 millones de euros y que costará un total de 1.400 millones de euros.

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