Fusiones y adquisiciones
Puig gana 1.000 millones de euros en bolsa tras un mes de negociaciones con Estée Lauder
Ambos grupos llevan cuatro semanas discutiendo como integrar sus negocios en uno solo, siendo la gran incógnita qué obtiene Puig de una potencial venta
Quién se juega qué en la "fusión" de Puig y Estée Lauder: estas son sus marcas, su valor y el comportamiento de las acciones

Una de las dos torres que hacen de sede y oficinas centrales de Puig en la Plaça Europa de l'Hospitalet de Llobregat / Ferran Nadeu / EPC

Hace hoy un mes que Puig y Estée Lauder confirmaron lo que varios medios estadounidenses habían descubierto (y publicado) horas antes: que ambos grupos habían empezado a "mantener conversaciones acerca de una posible combinación" de sus negocios, lo que implicaría "una potencial fusión del negocio de ambas compañías". La respuesta del mercado fue incontestable: las acciones de la empresa catalana se dispararon un 13% al día siguiente
Aunque nada hayan vuelto a decir al respecto ni uno ni otro grupo (señal de que las negociaciones siguen en curso), la cotización de la catalana no ha aflojado. Hasta el punto que la empresa marcó el viernes el precio por acción más alto en más de un año (17.56 euros). Esto significa que Puig lleva ganados aproximadamente 1.000 millones de euros en bolsa en las cuatro semanas transcurridas, teniendo en cuenta que aquel 23 de marzo cerraba la sesión valorada en unos 8.700 millones de euros y que ahora vuelve a rozar los 10.000 millones de euros.
La gran subida se dio el martes siguiente, pero la compañía se ha mantenido sobre esos 17 euros por acción que consiguió alcanzar al trascender estas conversaciones con Estée Lauder. Sigue siendo considerablemente menos que los 24 euros que marcó Puig como precio deseable para sus acciones cuando empezó a cotizar en bolsa, pero implica un importante progreso tras meses de pérdidas para los inversores que compraron acciones aquellos primeros días y tras algo de ruido acerca de cómo esto había sentado a la familia dueña de la marca.
Precisamente, teniendo en cuenta el tan mayor tamaño de la una (Estée Lauder) frente a la otra (Puig), en general no se concibe otro escenario que no sea que la estadounidense esté comprando a la catalana, lo que ‘a priori’ supondría el final de la marca como se la conoce hoy. Esto ha provocado todo tipo de especulaciones acerca de qué saca Puig de todo esto. Y uno de los escenarios que contemplan las fuentes consultadas es que se trate de una forma de que los múltiples miembros de la familia Puig vuelvan a obtener liquidez con la compañía, aunque los rumores de que todo se va a saldar con un intercambio de acciones empujan con fuerza, lo que quiere decir que no recibirían un gran ingreso en efectivo.
Otro es que sea una forma de llevar el nombre Puig a lo más alto de la liga mundial de la cosmética, al quedarse la familia una parte importantísima del accionariado del grupo resultante (un 21,7%, calculaba Jefferies en su último informe). Esta compañía sumaría unas ventas de 22.000 millones de dólares (unos 19.000 millones de euros), se convertiría en el segundo grupo de belleza a nivel mundial, casi empataría con L’Oréal en el negocio de la perfumería, y la superaría y se convertiría en líder mundial si este coloso francés solo vendiese maquillaje, perfumes y cremas. Y se especula con que Marc Puig ostentaría un puesto clave en el consejo de administración y que su familia tendría una quinta parte del accionariado, con el poder que eso conlleva.
La compleja situación de Estée Lauder
También hay quien valora que acaben sorprendiendo con un acuerdo que implique que Puig se hace con Estée Lauder. Es un escenario improbable por tamaño, pero la catalana vive un momento más dulce que Estée Lauder, al estar creciendo en plena tormenta, frente a un grupo estadounidense en plena crisis.
De hecho, la reacción de los mercados fue la opuesta, en el caso de Estée Lauder: el precio de su acción cayó casi un 10% en la jornada posterior al anuncio y, pese a recuperarse relativamente, sigue en torno a un 5,5% por debajo de donde lo estaba entonces. La explicación a esta caída cabe buscarla, según fuentes del mercado, en el momento que atraviesa la empresa norteamericana para acometer una operación de esta magnitud: sus ventas se han reducido un 8% en el último ejercicio fiscal, registró pérdidas de más de 1.100 millones de dólares y acumula una deuda de 7.300 millones de dólares.
Tan compleja es su situación que, dando por bueno el dogma que dice que se puede saber lo que el mercado opina de una operación al sumar o restar las evoluciones en bolsa de las empresas implicadas, parece que hasta los inversores están confusos: Estée Lauder lleva perdidos en torno a 1.500 millones en bolsa, en el mismo tiempo que Puig ha ganado esos 1.000. Dicho de otro modo, que estos grupos valen ligeramente más por separado, que juntos.
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