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Reto habitacional

¿Cómo "densificar sin masificar" Catalunya? La receta de los expertos para el giro urbanístico de Salvador Illa

Los especialistas avalan aumentar la densidad para ganar vivienda sin consumir suelo, pero instan a que se acompañe de servicios, regulación y visión metropolitana: de lo contrario, “haremos una ciudad de peor calidad”

Un vecino, en la galería de su finca, con vista la fachada posterior de otros edificios. La imagen forma parte de 'Ánima Interior', un proyecto fotográfico para reivindicar la extraña belleza de los interiores de manzana

Un vecino, en la galería de su finca, con vista la fachada posterior de otros edificios. La imagen forma parte de 'Ánima Interior', un proyecto fotográfico para reivindicar la extraña belleza de los interiores de manzana / Bea Schulze

Sabina Feijóo Macedo

Sabina Feijóo Macedo

Barcelona
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El urbanismo de Catalunya afronta un cambio de paradigma histórico. Si antes “se construía lo mínimo necesario para poder pagar la urbanización”, la voluntad política ha virado hacia “densificar tanto como podamos”, en palabras del president de la Generalitat, Salvador Illa, en una entrevista con El Periódico.

Con el nuevo Plan Director Urbanístico Metropolitano (PDUM) como hoja de ruta aún en desarrollo, el Govern busca añadir una fórmula para desbloquear la parálisis habitacional mediante el aumento del número de viviendas permitidas por espacio, identificando hasta 69 áreas no desarrolladas donde los planes municipales fijan densidades inferiores al máximo de 100 viviendas por hectárea que marca la ley de urbanismo catalana.

Estas solares, situados mayoritariamente en la segunda y tercera corona, son piezas clave para alcanzar el objetivo de construir 214.000 viviendas adicionales en Catalunya. Pero, ¿cómo se traduce esta voluntad en calles y edificios sin degradar la calidad de vida? Expertos en ciencia de datos, arquitectura, promoción y urbanismo coinciden en que una densificación coherente no solo es viable, sino necesaria. Eso sí, "no hay que confundir densificación con masificación”, recuerda Guim Calsamiglia, decano del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya a este diario.

Una Catalunya "desfasada" frente a su realidad demográfica

En una Catalunya que se encamina hacia los 10 millones de habitantes, con una previsión de 256.000 nuevas viviendas en la próxima década (Idescat), promotores y constructores anhelan con urgencia la posibilidad de densificar, tras detectar un divorcio entre normativa y realidad social. “Hay una escasez brutal de pisos de 50, 60 o 70 metros cuadrados, que es lo que irá pidiendo mercado”, advierte Xavier Vilajoana (APCE). Con hogares cada vez más pequeños —la media es de 2,3 personas y crecen los unipersonales—, la adaptación normativa resulta, a su juicio, ineludible.

En este contexto, Vilajoana, citando un estudio de la arquitecta Loreto Peralta Carvallo, de la ETSAB-UPC, identifica hasta 111 sectores pendientes de desarrollo con una densidad media de 59 viviendas por hectárea, muy por debajo del límite legal. "Si un plan municipal solo te deja construir 10 viviendas en un solar de 1.200 metros cuadrados, me obliga a realizar pisos de 120, porque si los hiciera de 60, solo podría construir la mitad del edificio permitido y debido al coste de suelo sería menos rentable", indica Vilajona, para quien ajustar estos planes permitiría generar miles de viviendas sin consumir más suelo.

Si el planeamiento solo permite pocas viviendas, te obliga a hacer pisos grandes e inviables económicamente.

Xavier Vilajoana

— Presidente de APCE

La regla del 19%

Porque la concentración también responde a una lógica de sostenibilidad y eficiencia. "Una densidad razonablemente elevada reduce la ocupación de suelo natural y facilita la movilidad a pie o en transporte público", señala Oriol Nel·lo, profesor de la UAB doctorado en geografía y exsecretario de Planificació Territorial del Govern de la Generalitat de Catalunya (2003-2011).

En concreto, el estudio "Una visión para el futuro de Barcelona" liderado por el urbanista Ramon Gras, indica que cada vez que se dobla la densidad, se obtiene un incremento promedio del 19% en la eficiencia de las infraestructuras y servicios. Además, las zonas que alcancen una densidad óptima, que califica entre 17.200 - 18.200 residentes/km² para la ciudad de Barcelona, permiten permiten acceder a hasta 110 veces más servicios y comercios a pie que los entornos dispersos.

Vvistas aérea de viviendas de Bellvitge desde el restaurante de la cúpula del hotel Hyatt Regency.

Vvistas aérea de viviendas de Bellvitge desde el restaurante de la cúpula del hotel Hyatt Regency. / Ferran Nadeu

El potencial de esta concentración, sin embargo, no se extiende por igual a todos los municipios. Mientras ciudades como L’Hospitalet deberían “congelar” su densidad por saturación, otras como Terrassa o Sant Cugat presentan margen de crecimiento. “Lo que es innegociable es que la densificación sea policéntrica; no se trata de saturar el centro, sino de potenciar ciudades como Sabadell, Mataró o Vilanova para equilibrar la "macrocefalia" de Barcelona, subraya Nel·lo.

El papel de la arquitectura y la rehabilitación

Pero, ¿cómo densificar una ciudad con poco suelo disponible y margen para aumentar viviendas por metro cuadrado? En estos espacios, una de las fórmulas más estudiadas es la homogeneización de cornisas —elevar edificios bajos rodeados de otros más altos—, junto con la subdivisión de grandes pisos antiguos.

En este sentido, el estudio del arquitecto Joan Artés (2017) identificó entre 1.800 y 2.500 edificios en el Eixample con techo edificable remanente propio para realizar remontas, cuyo potencial va más allá de añadir nuevas viviendas, pues la venta de los llamados “derechos de aire” permitiría financiar la rehabilitación integral de los edificios, con revalorizaciones de entre el 15% y el 30%.

Es precisamente en la rehabilitación donde más hincapié hacen los arquitectos Pere Joan Ravetllat, Cossima Cornadó y Marta Cornadó, del grupo REARQ de la UPC. Para ejemplificar su potencial comparten su proyecto RegBCN, premiado recientemente en la Bienal de Venecia, que propone un sistema abierto y modular de estructuras de madera diseñadas para adosarse a edificios existentes.

Prototipo de ReagBcn.

Prototipo de ReagBcn. / Cedida

Estas 'protesis' podrían alargar las unidades familiares, ampliar zonas comunes, estilizar fachadas o reducir emisiones, con un precio medio de 2.000 euros por metro cuadrado. "Equipamos al edificio con una envolvente bioclimática que reduce drásticamente su huella de carbono" explica Ratvellat, algo crucial para adaptarse a los estándares de emisiones cero para 2050 exigidos por las directivas europeas.

Más allá de la revalorización, el valor de la rehabilitación tiene un gran componente social y de memoria histórica. "Muchas veces, se achaca la existencia de problemas sociales a la densificación. Y no es cierto. La segregación de barrios viene dada por la (in)capacidad de escoger un lugar donde vivir. Precisamente, si en barrios con déficit de infrastructuras se aglutinan rentas más bajas, es por el precio del suelo, no por la densificación" explica Nel·lo.

La segregación urbana no la provoca la densidad, sino el precio de la vivienda.

Oriol Nel·lo

— Doctor en Geografía y profesor en la UAB

De hecho, una de las aplicaciones más potentes de RegBCN está en los polígonos de viviendas de los años 50 y 60, debido a la economía de escala, pero también porque "mantendríamos el arraigo y la identidad de los barrios sin el trauma de la demolición" dice Cornado.

Aplicación render del prototipo en Les Oliveres (Santa Coloma de Gramenet)  de regeneración abierta de polígonos de viviendas en Barcelona

Aplicación render del prototipo en Les Oliveres (Santa Coloma de Gramenet) de regeneración abierta de polígonos de viviendas en Barcelona / Cedida

Las "Líneas Rojas"

Por eso, los expertos resaltan que cuando se habla de densificación, no todo es construir, sino que hay que tomar cautelas. Entre estas, destaca el respeto "innegociable" a los estándares urbanísticos; por cada nueva vivienda debe ir acompañada de más zonas verdes y equipamientos, pues, de lo contrario, “haremos una ciudad de peor calidad”, advierte Nel·lo. También inciden en diferenciar entre densidad residencial e intensidad de uso, lo que añade el tránsito de turistas y trabajadores, algo crucial para medir bien los costes de congestión.

Otra factor puesto en el punto de mira es la controvertida relación entre densidad (más oferta) y precios. "Aumentar el parque no tiene porque rebajar los precios; hace falta una regulación efectiva para que el nuevo mercado pueda sea asequible, no de inversión" dice Nel·lo. En la misma línea, el Sindicat, apunta que "sin una intervencion se seguirá alimentando la burbuja".

Aumentar la oferta no garantiza vivienda más asequible, sin regulación se seguirá alimentando la burbuja

Sindicat de Llogateres

En este contexto, una de las propuestas es inducir el retorno social de las plusvalías que el propietario generaría tras el cambio administrativo mediante los "bonos densidad": permitir más altura a cambio de que una parte sustancial sea vivienda social, donde la lógica se escapa del mercado. "En vivienda social se venden metros cuadrados útiles a un módulo que establece la Generalitat. Si se tiene en cuenta que los pisos más pequeños son los más caros por metro cuadrado, densificar demasiado puede ser contraproducente" explican desde la gestora de proyectos sociales Casa Gestió.

Gobernanza "Metrópoli XL" y misión de país

Por último, la receta de la densificación estratégica se vincula directamente con la innovación y la competitividad. "Se trata de generar masa crítica", explica Mercè Conesa, directora general Barcelona Global. Para esta organización, Barcelona aún tiene un amplio camino por recorrer: su intensidad de innovación actual se sitúa en el 15%, lejos del 29% que alcanza Boston, por ejemplo. Por ello, subrayan que densificar es mucho más que un mapa de edificios; implica fomentar la "densidad de conexiones" entre universidades, centros de investigación y empresas para atraer talento cualificado.

Les Tres Xemeneies de Sant Adrià, Barcelona

Les Tres Xemeneies de Sant Adrià, Barcelona / Ajuntament de Barcelona

Según Gras, esta concentración en polos de valor añadido --como el científico de la Ciutadella del Coneixement o el audiovisual de Les Tres Xemeneies (Sant Adrià del Besòs)-- es la clave para elevar la prosperidad regional. ¿Hasta qué punto? Pues si Barcelona logra atraer a 75.000 trabajadores cualificados adicionales en sectores del conocimiento para 2040, los salarios podrían subir entre un 40% y un 50%, llegando incluso a doblarse en 30 años. Para ello, Nel·lo y Conesa reclaman una gobernanza efectiva de la “ciudad de los cinco millones”, que supere la fragmentación administrativa.

En definitiva, densificar Catalunya bien no es solo una cuestión de ladrillo, sino una "misión de país" cuya receta incluye flexibilidad normativa para crear viviendas más pequeñas, rehabilitación del parque existente, respeto a los estándares urbanos y una visión que entienda que la prosperidad metropolitana se mide cada vez más por la densidad de sus conexiones

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