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Tecnología

El 'Google Drive' de la IA Modern Relay establece su sede en Barcelona

La compañía obtiene 2,6 millones de euros del fondo alemán Point Nine y de inversores independientes como un miembro del consejo de Meta o a una exdirectiva de Google

Barcelona es la tercera ciudad del mundo que más inversión extranjera capta para proyectos de IA

El equipo fundador de Modern Relay: Jorge Campo, Aaron Goh, Ragnor Comerford y Muneeb Ahmed

El equipo fundador de Modern Relay: Jorge Campo, Aaron Goh, Ragnor Comerford y Muneeb Ahmed / Modern Relay

Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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“Podían constituirse donde quisieran, y lo han hecho en Barcelona”, resume una voz que conoce de cerca el proyecto que acaban de poner en marcha en la ciudad Ragnor Comerford y Aaron Goh. El uno americano y el otro holandés, se conocieron trabajando en modelos de inteligencia artificial (IA) y en infraestructuras de datos a escala, y han decidido estructurar la idea de negocio que salió a raíz de eso en dos sedes igual de importantes en Barcelona y San Francisco (Estados Unidos).

Modern Relay –la empresa en cuestión– nace oficialmente este martes, pero ya ha convencido para embarcarse en el proyecto al fondo alemán Point Nine, a la firma española Masia o a inversores independientes como Charlie Songhurst, miembro del consejo de Meta (Facebook), Thomas Cloxel, el cofundador de Owkin (compañía franco-estadounidense con modelos de IA especializados en la biología) o la exdirectiva de Google y otras empresas de inversión tecnológica Sarah Drinkwater.

Entre todos ellos han invertido 3 millones de dólares (2,6 millones de euros) en esta plataforma que tiene, de momento, a 3 de 4 personas trabajando en Barcelona. Esta elección geográfica, dicen, “no es casual”: “La ciudad se ha consolidado como uno de los ‘hubs’ más relevante de la nueva ola de inteligencia artificial en Europa”, un escenario que relacionan con el número de perfiles técnicos que vive o viviría en Barcelona, lo mucho que ha madurado su ecosistema emprendedor y una posición geográfica privilegiada para operar con Europa y América a la vez. Que es justo lo que se proponen ellos.

Las oficinas catalanas están en el edificio de Norrsken, donde pretenden ir creciendo hasta conformar en los próximos meses una plantilla total de unas 20 o 30 personas.

La propuesta de Modern Relay

Pero, ¿qué hace Modern Relay? Lo que detectaron Comerford y Goh, y ha convencido a sus nuevos socios capitalistas, es que hay muchas ineficiencias en el uso de la IA en una empresa. Cada departamento puede tener un agente o utilizar una plataforma que no solo no se comunica con la de otro departamento, sino que no aprende de lo que este otro departamento le va enseñando.

"Queremos ser la capa que lo agrupe todo", resumen. Su papel es encargarse de conectarse con las plataformas de IA que la compañía cliente tenga contratadas para que el material que genere el departamento financiero, esté al alcance también del comercial, por ejemplo. "Los datos nunca abandonan la infraestructura de la empresa", enfatizan desde Modern Relay, que ha puesto su foco en clientes que se muevan en entornos regulados, para los cuales la seguridad de sus datos es más crítica, si cabe.

Contratar y escalar

"En el contexto de la IA faltaba esa parte colaborativa, casi al estilo Google Drive", simplifican, para justificar haber cerrado una ronda de financiación tan cuantiosa, de socios tan reconocidos (Point Nine ha invertido antes en Factorial, Typeform o Amenitiz), estando en una fase tan inicial. Si bien es cierto que llevan años desarrollando la tecnología y que ya facturan gracias a contratos piloto, esta operación de financiación la cerraron cuando solo eran Comerford y Goh. Sin más equipo.

De hecho, el dinero se destinará a contratar, a perfeccionar la plataforma y a escalar su distribución.

“Modern Relay está abordando una de las carencias más relevantes en la infraestructura de este mercado”, apunta Ricardo Sequerra, socio en Point Nine, la firma que ha liderado la ronda. “A medida que las organizaciones pasan de la experimentación con IA a su despliegue en producción, necesitan algo más que acceso a modelos o herramientas puntuales”, amplía. “Necesitan una forma fiable de coordinar el trabajo, gestionar el contexto y gobernar los cambios”.

Para Pepe Borrell, socio en Masia, esta empresa ha visto "antes que nadie que la capa de coordinación y gobernanza de agentes debe vivir en la infraestructura que las empresas controlan". Esa convicción, "ejecutada desde Barcelona pero con ambición global –termina–, es clave para que el ecosistema local siga madurando".

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