Opinión | Indra busca crecer

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.
La edad dorada del negocio de la defensa
La invasión de Ucrania del 24 de febrero de 2022 fue el inicio de una carrera alcista sin precedentes de un negocio que estaba dormido. Indra es el ejemplo español controlado por el Gobierno

Soldados alemanes en una trinchera, durante la Primera Guerra Mundial.
Un alto ejecutivo español, conocido de hace bastante tiempo y que trabaja en una de las principales empresas de defensa europeas, me confesó en un encuentro reciente que estaba harto. Varios años dedicados a desarrollar presupuestos sobre potenciales ventas de armas, aspirando a que la inseguridad en Europa creciera para generar más ingresos y beneficios, viajando para negociar sobre armas con proveedores y clientes de todo el mundo, le habían llevado a un nivel de estrés que ya no podía aguantar. Medio en serio, medio en broma, le pregunté si su aspiración hoy era montar una empresa de jardinería o ayudar a desarrollar la investigación sanitaria. Capacidad tiene de sobras. En un pasado lejano, trabajó en una de las grandes consultoras mundiales.
El sector de la defensa, hoy rebautizado como seguridad, vive una época dorada. Sus accionistas se han hecho de oro desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022. Un militar me contó que ese día aprovechó para comprar acciones de algunas de las empresas con mayor proyección de futuro. Una de ellas, Palantir Technologies, cuya acción ha pasado de valer 16 dólares a 154, aunque superó ligeramente los 200 en octubre pasado. Palantir ejerce el liderazgo en la inteligencia artificial aplicada al lanzamiento de misiles.
Según las estimaciones realizadas a partir de los informes del Pentágono, en 39 días de guerra contra Irán, EEUU lleva gastados 44.500 millones de dólares. Solo en los primeros seis días, gastó 11.300 millones. Un nivel de amortización total y de golpe de existencias nunca visto. Donald Trump ha pedido al Congreso aumentar el presupuesto de defensa en un 42%, hasta 1,5 billones de dólares. El mayor nivel desde la Segunda Guerra Mundial.
No solo las empresas estadounidenses han sido las más favorecidas. Desde la fatídica y trágica invasión hasta el 7 de abril, esta es la revalorización de las 10 mayores empresas. Entre paréntesis, el país:
-Rheinmetall (Alemania): +1.100%
-BAE Systems (Reino Unido): 250%
-Thales (Francia): 179%
-Safran (Francia): 159%
-RTX (EEUU): 110%
-Northrop Grunman (EEUU): 74,6%
-General Dymanics (EEUU): 59,4%.
-Lockheed Martin (EEUU): 58,6%
Luego, tenemos a Indra. La empresa española, que hace unos años guardaba en el cajón de los secretos su negocio de defensa, ha visto el valor de su acción pasar de 9,25 euros a 52,34 euros este miércoles. El 465% más. El máximo lo alcanzó, con 64,5 euros, en marzo. Su capitalización es de 9.200 millones, lo que para el Estado, que controla el 27,99% a través de la SEPI, representa 2.575 millones de euros.
Indra, que en volumen de negocio es un enano comparada con otras empresas del sector a nivel mundial, quiere agigantarse un poco. Los principales artefactos que construye son sistemas tecnológicos aplicados al sector: desde radares hasta controles para la guerra electrónica y la dirección de drones. La empresa lo resume de forma sencilla: defensa aérea y antimisil.
Hacia dónde se debe dirigir Indra lo decidirá el nuevo presidente electo, Ángel Simón. Criado en el sector de las aguas, desde Agbar hasta Veolia, formó parte del núcleo duro del grupo industrial y de servicios de La Caixa, donde acabó siendo consejero delegado de Criteria, brazo armado de la fundación. Su estrategia de inversiones no cuajó ni convenció. Fue destituido el 29 de abril de 2025, tras haber sido nombrado en junio del año anterior.
Llega Simón a Indra como presidente no ejecutivo, apoyado por el Gobierno y los otros accionistas relevantes de la empresa. Todos saben que ejecutará más que cualquiera, manteniendo el apoyo del consejero delegado, José Vicente de los Mozos, nombrado en mayo de 2023. Precedieron a Simón, otro ejecutivo cercano al PSC, Marc Murtra, hoy presidente de Telefónica, y Ángel Escribano, miembro de la familia propietaria de EM&E, accionista del 14% de la empresa.
El intento, no fructificado, de Escribano de intentar unir la empresa familiar con Indra, fue una de las causas de su salida. Tanto por el conflicto de intereses que suponía, pues habría convertido a los Escribano en primeros accionistas de Indra, como, quizá más importante, porque la operación fue tan cacareada que acabó hartando al Gobierno. Al fin y al cabo, es este el que alimenta el futuro negocio de Indra y el sector de defensa español con la inyección de dinero vía compras militares.
Pablo Gallén analiza en ‘activos’ los desafíos de crecimiento, ya sea de forma orgánica o consolidándose con otras empresas, que tiene encima de la mesa Indra y su nuevo presidente. La bolsa y el Gobierno irán dictaminando y evaluando todos los pasos.
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