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Complejo turístico

El hotel de lujo Bonmont resucitará, tras dos décadas de parálisis, con una reforma de 50 millones y la Ryder Cup 2031 a la vista

Grupo Costa y Arum relanzan el complejo de lujo de la Costa Daurada, rebautizado como Bongolf, con el objetivo de convertirlo en un referente internacional ligado al auge del golf

Vista aerea de la Casa Club del campo de golf Bongolf.

Vista aerea de la Casa Club del campo de golf Bongolf. / Bonmont

Sabina Feijóo Macedo

Sabina Feijóo Macedo

Barcelona
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Tras más de 20 años de idas y venidas, promesas incumplidas y aperturas frustradas, el hotel de Bonmont —el complejo turístico que, allá por 2008, aspiraba a situar la Costa Daurada en el mapa del lujo internacional— encara por fin su nueva vida. Este sábado 11 de abril, con la presencia de representantes institucionales como el conseller de Empresa, Miquel Sàmper, autoridades locales y representantes del golf, como el expresidente de la PGA of America, MG Orender; el proyecto inicia oficialmente una nueva etapa. Esta vez —tras haber sobrevivido a crisis financieras, cambios de propiedad, litigios y hasta una pandemia— sus impulsores confían en que sea la definitiva.

Así lo han compartido Grupo Costa, en alianza con Arum Group, desde el propio complejo bautizado como Bongolf, situado en el municipio tarraconense de Mont-roig (Baix Camp), quienes han anunciado una inversión superior a los 50 millones de euros para rehabilitar integralmente el complejo y reposicionarlo como destino de referencia. El objetivo pasa por situar su campo de golf entre los diez mejores de España. Para ello, se contempla la renovación completa del hotel —con más de 130 habitaciones de cinco estrellas—, la creación de branded residences, la modernización del campo de golf —diseñado originalmente por Robert Trent Jones Jr.— y la mejora de todas las infraestructuras.

Autoridades locales y empresariales reunidas hoy en el hotel Bongolf.

Autoridades locales y empresariales reunidas hoy en el hotel Bongolf. / Cedida

El presidente ejecutivo de Grupo Costa, Jorge Costa, ha señalado que “confiamos plenamente en su potencial para convertirse en uno de los principales destinos de España, donde el buen clima y un entorno único den lugar a experiencias inolvidables”. Por su parte, Jordi Robinat, fundador de Arum Group, ha definido la iniciativa como un proyecto ilusionante: “Ahora contamos con el músculo financiero y el conocimiento para situar Bonmont como un destino preferente para los amantes del golf de todo el mundo. En poco tiempo contribuiremos a que Mont-roig del Camp sea todavía más conocido internacionalmente”.

Ambas compañías han detallado que el proyecto BonGolf prevé la creación de más de 200 empleos directos, de los que más del 90% serán cubiertos por vecinos de la zona, aunque, de momento, no ha trascendido qué empresa hotelera explotará el inmueble.

La crisis de 2008 paralizó el proyecto

El origen del proyecto, sin embargo, no es nuevo. Fue a mediados de los 2000 cuando la gestora de proyectos inmobiliarios MedGroup, liderada por Jordi Robinat y, en aquel entonces, vinculada a inversores internacionales como George Soros, impulsó la construcción de un gran resort de lujo en Mont-roig del Camp, junto al emblemático campo de golf Bonmont, fundado en 1990 por el magnate suizo Henri-Ferdinand Lavanchy, creador de la multinacional de recursos humanos Adecco.

La idea era construir un imponente hotel bajo la marca Sheraton, con una inversión inicial de 60 millones de euros que correría en un 80% a cargo de la sociedad UBTN (la cual estaba participada por la promotora MedGroup y un inversor particular suizo) y la participación directa de la cadena Starwood (20%), propietaria de Sheraton entre 1998 y 2016. Las obras arrancaron en 2007 y la apertura estaba prevista para 2008. Sin embargo, el estallido de la crisis financiera global truncó los planes: retirada de inversores, desplome del mercado inmobiliario y paralización del proyecto, con el edificio prácticamente terminado en un 90%.

Tras años de abandono, el complejo volvió a activarse en 2015, esta vez de la mano de la familia Lavanchy, histórica propietaria del campo de golf, que ese año adquirió el 50% de la sociedad Bonmont Terres Noves SL que aún estaba en manos de MedGroup. En 2017, la estructura accionarial quedó repartida en un 49% para los Lavanchy y un 51% en manos de un socio mayoritario suizo. El objetivo era relanzar el hotel bajo la marca Westin, del grupo Marriott International.

Antiguo Westin bonmont Golf resort, cuando e hotel estaba gestionado por esta cadena hotelera.

Antiguo Westin bonmont Golf resort, cuando e hotel estaba gestionado por esta cadena hotelera. / Westin (archivo)

El establecimiento llegó a estar completamente terminado y la empresa encargada de explotarlo fue ADH Hotels. Se contrató personal —49 trabajadores fueron formados—, se ultimaron los detalles y todo apuntaba a una inauguración inminente en noviembre de 2019. Pero el proyecto volvió a naufragar en el último momento: las auditorías de calidad de Marriott no se superaron y las inversiones adicionales exigidas —cifradas en un millón de euros— para cumplir los estándares de la cadena resultaron inasumibles.

Según la versión de los hechos recogida por el Ayuntamiento de Tarragona y la prensa local, ADH Hotels se negó a abrir el establecimiento sin que la propiedad cumpliera con todos los condicionantes técnicos y de inversión exigidos por Marriott. Los Lavanchy alegaron que, como socios minoritarios, no tenían responsabilidad directa en el hotel, ya que la financiación y gestión recaían en el socio mayoritario suizo. De hecho, ADH intentó sostener el proyecto hasta el último momento, asumiendo el coste de las nóminas durante meses sin actividad, hasta que en noviembre de 2019 ejecutó un ERE que afectó a los 49 trabajadores.

El fracaso de 2019 marcó el inicio de la etapa más críticam, pues llegada de la pandemia paralizó cualquier intento de reactivación, mientras se acumulaban conflictos con acreedores y procesos judiciales por impagos. La situación se prolongó hasta 2022, cuando varios contratistas instaron el embargo del activo por deudas y la sociedad propietaria acabó en concurso de acreedores.

Vista del campo de golf Bonmont.

Vista del campo de golf Bonmont. / Steve Carr (Bonmont)

El giro definitivo: la entrada de Grupo Costa

El punto de inflexión llegó entre 2024 y 2025, cuando el Grupo Costa —un conglomerado agroalimentario (Costa Foods) con creciente presencia en el sector hotelero (Sommos Hoteles)— entró en escena. Primero adquirió el campo de golf y la casa club, que salieron a concurso por 2,8 millones de euros. Para su gestión constituyó la sociedad Bongolf Real Estate. Posteriormente, el grupo se hizo también con el hotel, tras su entrada en proceso concursal.

El inmueble salió a concurso en dos ocasiones. La primera, en febrero de 2025, con un precio de salida de 10 millones de euros, quedó desierta. En la segunda convocatoria, en marzo, el precio se redujo drásticamente hasta los 3,5 millones de euros —3,25 millones por el inmueble y 250.000 euros por el material—. Finalmente, se adjudicó a Bongolf Club Resort SL por 6,7 millones de euros.

Render de la piscina del hotel Bongolf reformado.

Render de la piscina del hotel Bongolf reformado. / Cedida

A partir de ahí, el proyecto volvió a dar un giro estratégico. Jordi Robinat, quien impulsó el proyecto original entre 2006 y 2008 a través de MedGroup, regresó a la iniciativa mediante Arum Group, la nueva marca con la que rebautizó su gestora inmobiliaria en 2014 tras la crisis del ladrillo.

Mirando a 2031: el efecto Ryder Cup

Y así se llega a la jornada celebrada hoy en Mont-roig, que, a su vez, tampoco puede entenderse sin el posicionamiento del golf como motor turístico. La designación de Catalunya como sede de la Ryder Cup 2031 —uno de los torneos más prestigiosos del mundo— ha actuado como catalizador para reactivar inversiones y reposicionar destinos. “El golf vuelve a ser uno de los deportes con mayor crecimiento, capaz de atraer visitantes internacionales de alto poder adquisitivo y contribuir a la desestacionalización turística”, han destacado Costa y Arum.

El complejo aspira así a integrarse en el circuito previo de competiciones internacionales y a reforzar la desestacionalización del turismo en la Costa Daurada. Para ello, la renovación del campo de golf ha sido encargada a Green Project, la compañía desarrollada por Alfonso Vidaor y Magí Sardà, especializada en la puesta a punto de instalaciones deportivas. Las previsiones apuntan a que los nueve primeros hoyos estarán operativos antes de finales de 2026, marcando el inicio de una reapertura progresiva que, esta vez, busca ser definitiva.

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