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Operación de inversión

La barcelonesa BlueWalker Capital capta 1 millón de dólares del hijo del billonario inglés Alan Howard y del inversor Wouter Gort

Se trata de uno de los primeros ‘hedge funds’ de España, empresas que se dedican a invertir de forma más sofisticada que las tradicionales, al explotar las ineficiencias del mercado

Camilo Saravia, fundador y consejero delegado de BlueWalker Capital

Camilo Saravia, fundador y consejero delegado de BlueWalker Capital / BlueWalker Capital

Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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Empezó a emprender con 15 años cuando, alentado por el colegio en el que estudiaba, inventó un dispositivo que guiaba a personas invidentes haciendo vibrar su ropa. “Fracasamos completamente en escalarlo como empresa”, recuerda una década después, Camilo Saravia. Lo hace con cariño, pues aquello provocó toda una serie de acontecimientos que le llevaron donde está hoy: al volante de la primera ‘startup’ española que él sepa montando un ‘hedge fund’.

Esto es un tipo de fondo de inversión que utiliza técnicas más sofisticadas que los convencionales para tratar de ganar dinero tanto si un mercado sube como si baja. El de Saravia en concreto, BlueWalker Capital, ha llamado la atención de Halo Capital (fondo de Daniel Howard, hijo del billonario inglés Alan Howard) y del inversor Wouter Gort (Hummingbird Ventures), que acaban de financiar con 1 millón de dólares (870.000 euros, al cambio actual) esta empresa con sede en Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

Pero todo empezó con aquel jersey. Buscando un sitio para fabricar en Asia, este joven emprendedor conoció el movimiento Colegios del Mundo Unido (UWC, por las siglas en inglés), para el que consiguió una beca. Estudió el bachillerato en Tailandia, donde cursó una clase de Economía que, según su propio relato, le “amuebló la cabeza” y le “abrió un mundo entero”. Luego estudió industriales en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), pero seguía con la inquietud de la economía y las finanzas, así que, casi por entretenimiento, empezó a asesorar a sus amigos en sus inversiones.

“Fue así como descubrí los mercados de predicción”, relata Saravia. Invirtiendo en bolsa detectó que cuando páginas web de referencia como Kalshi (plataformas donde la gente puede apostar dinero sobre si un evento ocurrirá o no) se adentraba en cuestiones como, por ejemplo, cuantos coches iba a producir Tesla en un trimestre, Wall Street solía estimar mucho más alto o más bajo de lo que acababa ocurriendo. “Estaba sesgado hacia una dirección”, se explica. “Entonces yo empecé a arbitrar, a explotar la diferencia entre los dos [vectores] manualmente”, recuerda.

Las oficinas de BlueWalker en Sant Cugat del Vallès (Barcelona)

Las oficinas de BlueWalker en Sant Cugat del Vallès (Barcelona) / BlueWalker Capital

“Hay fondos enormes que tienen plantillas y plantillas de programadores y diferentes datos para ir explotando estas ineficiencias”, contextualiza el mismo. “Este negocio es brutal, porque los retornos son altísimos y corres muy poco riesgo”, defiende. Es a lo que se dedica BlueWalker Capital, a hacer esto y a hacerlo algorítmicamente. “No tenemos clientes, nuestro negocio viene de multiplicar nuestro propio balance”, resuelve Saravia.

Los nuevos socios

La proyección debe ser, efectivamente, prometedora, puesto que sus nuevos socios son Halo Capital y Wouter Gort (Hummingbird Ventures). El primero es el hijo del billonario Alan Howard, dueño de un ‘hedge fund’ británico enorme llamado Brevan Howard. “Nos han invertido porque nosotros hacemos en los mercados pequeños lo que ellos hacen en los grandes”, razona Saravia.

BlueWalker pretende aprovechar el dinero obtenido en esta ronda de financiación para contratar (ahora mismo son 6 personas), para construir una mejor infraestructura, para trabajar en el desarrollo de su ‘software’ y para seguir evolucionando su oficina de Barcelona. “Empezamos a montar esto desde San Francisco, pero nos dimos cuenta que en España había talento de sobras y que no había ninguna empresa en Barcelona que se dedicara a esto”, expresa.

En cuanto al futuro, Saravia se ve “no solo arbitrando de forma lineal estos mercados, sino profundizando mucho más en las formas de hacer estos mercados eficientes y obtener beneficio con ello”. Y, por supuesto, en muchos más mercados. “Es decir, ya no solo explotando ineficiencias entre dos plataformas, sino entre seis; y no solo hacer clases de activos de mercados de predicción, sino entrar en otro tipo de clases de activos que empiezan a ser emergentes como cómputo, cripto o bolsa”, termina.

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