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Nueva asociación publicoprivada

La industria catalana de la defensa y el espacio se organiza para pasar del 0 al 25% de las grandes adjudicaciones

El clúster AeroS fomenta los consorcios entre empresas y elabora un mapa de proyectos para lograr llevarse 7.000 de los 35.000 millones que el Gobierno prevé movilizar cada año

Catalunya ya tiene nueva estrategia espacial: el Govern prepara nuevas misiones y una inversión millonaria en el sector

Presentación de la asociación AeroS, clúster catalán del sector aeronáutico, espacial y de defensa. En la foto, su directora, Neus Olea, y uno de los vicepresidentes, Joan Martorell.

Presentación de la asociación AeroS, clúster catalán del sector aeronáutico, espacial y de defensa. En la foto, su directora, Neus Olea, y uno de los vicepresidentes, Joan Martorell. / Ferran Nadeu / EPC

Paula Clemente

Paula Clemente

Barcelona
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"Es muy duro" –sostiene Joan Martorell, presidente de Gutmar– que, generando Catalunya casi el 20% del Producto Interior Bruto (PIB) de España, su aportación a la industria de la defensa sea cero. No es un cero literal, pues precisamente la gran reivindicación de este directivo es que hay que visibilizar todo lo que las pymes catalanas están aportando a nivel técnico en este sector, pero sí es cero lo que lograron estas compañías en las grandes adjudicaciones de proyectos públicos. "El año pasado, el 80% de los contratos se quedaron en Madrid, el 11% en Castilla-La Mancha, y Catalunya vio el 0%", detalla Martorell.

El marco de tal declaración ha sido la presentación oficial de AeroS, un clúster de empresas e instituciones públicas que se mueven en la industria aeronáutica, espacial y de la defensa, de la cual Martorell es uno de los vicepresidentes. La entidad lleva un tiempo en marcha, pero ha decidido hacer público formalmente su proyecto este martes. Son un total de 70 empresas socias, que suman 14.000 millones de euros de facturación y 77.000 empleados.

La ambición queda clara: "Poner en valor el sector del espacio y la defensa en Catalunya", ha resumido su directora y secretaria técnica, Neus Olea. Y "ayudar a las empresas a unir esfuerzos y presentar proyectos colaborativos" para que entre un 20 y un 25% de los fondos estatales de defensa "regresen" a Catalunya en forma de contratos industriales y tecnológicos. Eso, teniendo en cuenta que el Gobierno pretende movilizar cada año 35.000 millones de euros en Defensa, son unos 7.000 millones de euros, según cálculos de Martorell.

La estrategia para lograrlo tiene varias patas. La primera ha sido crear lo que han llamado 'Task Force', un paquete de medidas pensado específicamente para las empresas que trabajen en el campo concreto de la defensa. Catalunya no cuenta con grandes campeones como Indra, pero si tiene –enfatizan– cantidad de empresas pequeñas que son proveedoras de partes clave de la cadena de suministro. Componentes electrónicos, ciberseguridad, electrónica de potencia, piezas para helicópteros, suspensiones hidráulicas para vehículos blindados...

"Catalunya no está tan vacía como parece", ha reivindicado Olea. "Tenemos pocos proveedores de primer –ha reconocido a continuación–, pero estamos muy presentes en el segundo y tercer nivel".

Planes de actuación

Por otro lado, han elaborado un mapa de proyectos estratégicos a los cuales pueden optar estas empresas catalanas. Son iniciativas que tienen que ver con el mantenimiento y la reparación de infraestructura, la conversión de aeronaves para uso militar, la seguridad y el ciberespacio, los vehículos Lanza-Puentes o la cobertura y conectividad en momentos de crisis. "En Catalunya somos muy potentes en espacio y ciberseguridad, y el recorrido en la industria de la automoción y el metal nos hace idóneos para liderar estos proyectos", afirma Olea.

Al mismo tiempo, están desarrollando fórmulas para fomentar la colaboración entre organizaciones y que se presenten en consorcio a estos proyectos, así como preparando líneas de actuación orientadas a ejercer presión al Ministerio de Defensa con el fin de asegurar que la financiación acabe llegando a estas proveedoras (que no todo termine en las grandes), o que las pymes se inscriban en un registro del Ministerio para que las tenga localizadas.

De hecho, si grandes compañías como Airbus, Indra o Vueling forman parte de este clúster es porque también ellas están interesadas en esta colaboración. "Cuesta encontrar proveedores y que estos proveedores den el estándar de calidad que se pide, con lo que [estas compañías] necesitan unas cadenas de suministro muy sólidas", han subrayado. "Es un tema fundamental", han concluido.

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