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El problema habitacional en el País Vasco

Euskadi busca suelo en el aire: la apuesta de levantar pisos 'Lego' sobre edificios públicos para paliar la crisis de la vivienda

Denis Itxaso, consejero vasco de Vivienda y Agenda Urbana: "El problema de la vivienda tiene solución si se activa todo el arsenal de medidas a nuestra disposición”

El Gobierno vasco explora fórmulas innovadoras, como la colocación de cubos prefabricados en bloques residenciales, para que los jóvenes puedan emanciparse

Propuesta de levante en un edificio público del municipio vizcaíno de Leioa.

Propuesta de levante en un edificio público del municipio vizcaíno de Leioa. / Redacción

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La mayor preocupación de la ciudadanía ha vuelto a ser este mes de marzo la crisis de la vivienda. Las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) apuntaron por 16ª vez consecutiva al acceso a una casa o un piso como el principal problema para los españoles. A pesar de que el estudio se realizó tras el estallido de la guerra en Oriente Medio, la preocupación de los encuestados sobre este tema subió siete décimas con respecto a enero, marcando un nuevo récord y acumulando un 43,5% de menciones.

Esta preocupación responde a las pocas perspectivas de mejora que se plantean en un horizonte desalentador, pues las medidas tomadas hasta la fecha no han conseguido mitigar las consecuencias. Ante esta realidad, las comunidades autónomas están buscando soluciones que mejoren el acceso a la vivienda. Ejemplo de ello es Euskadi, que viene desarrollando políticas ciertamente innovadoras para hacer frente a la incesante demanda de estos años y en su último proyecto ha alzado la vista al cielo.

El Gobierno vasco además de levantar pisos desde cero, construirá nuevas plantas en los edificios residenciales de vivienda pública, añadiendo así una o incluso dos alturas sobre los tejados. Con esta iniciativa, que se enmarca en el contexto de la Ley de Medidas Urgentes aprobada en el Parlamento vasco el pasado diciembre, el Ejecutivo pretende ampliar el parque de vivienda sin consumir nuevo suelo, modificar el planeamiento urbano ni incrementar la edificabilidad urbanística. El consejero vasco de Vivienda y Agenda Urbana, Denis Itxaso, reconoce en una entrevista telefónica a este medio que a través del proyecto de levantes no se va a resolver la situación, pero será una de las vías que contribuya a atajar el tensionamiento del mercado. Según considera “el problema de la vivienda tiene solución si se activa todo el arsenal de medidas a nuestra disposición”.  

"La vivienda es uno de los problemas más graves a los que se enfrenta Euskadi, no solo desde el punto de vista social, sino también económico"

Denis Itxaso

— consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno vasco

El plan es llevar esta idea a la práctica construyendo 189 apartamentos mediante levantes sobre edificios públicos en las ciudades de Vitoria (82) y Bilbao (28), así como, en la localidad vizcaína de Leioa (34) y en los municipios guipuzcoanos de Arrasate (22) y Mutriku (23).

Propuesta de levante en un edificio público de Bilbao.

Propuesta de levante en un edificio público de Bilbao. / Redacción

Casas como ‘Legos’

Estas nuevas viviendas, que podrían alojar a unas 411 personas, no se levantarán de la forma habitual, sino que se realizarán a través de la colocación de cubos prefabricados. Se trata de una forma de construcción por medio de sistemas industrializados, ligeros y modulares de madera y acero que, según el consejero, contribuirán a reducir plazos, costes e impacto ambiental. “La fase de obra sobre el terreno es mucho más corta, porque toda la parte viene prefabricada en entornos industriales y después se transporta por fases modulares al lugar, donde se va colocando como un ‘Lego’”, explica Itxaso.

Asimismo, este sistema, como se construye bajo techo, permite evitar la intemperie por lo que puede “incorporar mano de obra más inclusivay “a más mujeres de las habituales en el sector de la construcción”, asegura Itxaso. Valora, además, que estos sistemas prefabricados emplearán los materiales precisos y necesarios, generando así “una huella ecológica mucho más sostenible”.

Estos alojamientos tendrán una superficie que irá desde los 31,4 metros cuadrados hasta los 54,5 m2. Los seis proyectos piloto forman parte de una estrategia de mayor alcance con la que el Gobierno vasco prevé triplicar su actual parque de apartamentos dotacionales, es decir, viviendas públicas destinadas a colectivos con más dificultades y cedidas en régimen temporal.

Si la fórmula del departamento de Denis Itxaso surte efecto, en los próximos años Euskadi podría construir en un total de 65 edificios públicos hasta 2.000 nuevos alojamientos de este tipo, que se sumarían a los 992 dotacionales ya en uso y a los 225 en construcción.

Ayuda a la emancipación

Estos apartamentos construidos sobre lo ya edificado persiguen el objetivo de facilitar la emancipación de los jóvenes, que serán los únicos destinatarios. Tal y como señala Itxaso, en Euskadi la juventud es el colectivo con mayores dificultades de acceso a un hogar y lideran la tasa de emancipación más tardía de Europa, un factor que “está afectando a la capacidad de consumo de las familias, que podrían destinar sus recursos a otros sectores”. Este contexto limita la capacidad del territorio de atraer talento, lo que repercute negativamente en su competitividad económica. En definitiva, la emancipación de la juventud se ha convertido en “uno de los problemas más graves a los que se enfrenta Euskadi, no solo sociales, sino también económicos”, apunta el responsable vasco de Vivienda y Agenda Urbana.

Para acceder a estas viviendas los solicitantes deben cumplir una serie de condiciones y, tras una baremación, se asignan los alojamientos según sus necesidades. La persona debe ser menor de 36 años y percibir unos ingresos anuales de entre 9.000 y 45.000 euros. El departamento de Itxaso establece este abanico salarial tan amplio pensando en “todos los umbrales de renta”, desde los más bajos hasta las clases medias. Añade Itxaso que estas clases medias, “por muy oxigenadas que estén en términos de ingresos, el mercado de la vivienda en Euskadi está tan disparado que no deja lugar para ellas”.

El precio del alquiler no será el mismo para cada inquilino. La persona adjudicataria deberá abonar un 30% de sus ingresos para que pueda ahorrar durante cinco años -que es la duración máxima del contrato-, y, después, dar el salto al mercado libre. Una vez concluido ese lustro, la familia deberá abandonar el inmueble para dejar paso a la siguiente.

Propuesta de levante en un edificio público del municipio guipuzcoano de Mutriku.

Propuesta de levante en un edificio público del municipio guipuzcoano de Mutriku. / Redacción

De momento, el Ejecutivo vasco dispone de los anteproyectos, pero será a lo largo de este 2026 cuando deberán licitar, redactar y tramitar los estudios de detalle en cada municipio. Una vez aprobados, en 2027 se procederá a la licitación del proyecto de ejecución y de obras, comenzando así a construir en 2028. El horizonte que maneja el departamento de Itxaso es proceder a la entrega de llaves en torno a 2029 o 2030.

‘El secreto de la fórmula’

Más que una revolución urbanística, la propuesta del departamento de Denis Itxaso es un avance administrativo. Los levantes no son una novedad. De hecho, desde hace años, distintos ayuntamientos han concedido derechos de sobreelevación y licencias de obra para recrecer edificios privados. Pero hasta ahora se trataba de actuaciones puntuales, sin una estrategia sistemática, sin una cartera de edificios identificados, tipologías estandarizadas ni un objetivo masivo. La diferencia, además, es que la ley de Medidas Urgentes ha permitido “facilitar, flexibilizar y agilizar los trámites urbanísticos” necesarios.

Ahí reside el “secreto de la fórmula”. En el caso de edificios públicos, basta con un estudio de detalle firmado por un arquitecto para obtener el permiso de obra. La clave técnica, y a su vez administrativa, es que lo que se construye sobre los tejados de los edificios no son considerados vivienda al uso, sino equipamiento. Ese matiz evita tener que modificar el planeamiento general o tramitar planes especiales, procesos ambos largos y complejos.

“El urbanismo se ha convertido en un agujero negro que exige unos plazos que son incompatibles con la emergencia habitacional que estamos viviendo”

Denis Itxaso

— consejero de Vivienda y Agenda Urbana del Gobierno vasco

Esta fórmula, que el responsable vasco considera “extrapolable a otras ciudades españolas que comparten el problema de la falta de suelo”, pretende responder a la limitada oferta habitacional que persiste desde el estallido de la burbuja inmobiliaria. La crisis no solo redujo drásticamente la capacidad constructiva y provocó el cierre de numerosas empresas, sino que, junto a ello, la acumulación de trámites, exigencias administrativas y obstáculos burocráticos han ralentizado la edificación. “El urbanismo se ha convertido en un agujero negro que exige unos plazos que son incompatibles con la emergencia habitacional que estamos viviendo”, denuncia el consejero vasco.

Escasez de vivienda

En 2007, se construían en Euskadi 15.000 viviendas al año, mientras que en la actualidad apenas se alcanzan las 5.000. Ante este escenario de falta de oferta y gran demanda, el departamento de Denis Itxaso prevé la creación en la próxima década de 100.000 nuevos hogares, lo que obliga a duplicar el ritmo de producción para responder a la demanda acumulada y futura. No obstante, el consejero socialista reconoce que las administraciones públicas no pueden solucionar el problema por sí mismas: “Necesitamos al sector privado y que se construya vivienda libre en mayor cantidad para que los precios se equilibren. Pero es evidente que una de las medidas que históricamente ha demostrado ser más eficaz para amortiguar los precios de la vivienda libre es meter en el mercado un buen número de viviendas protegidas”.

El problema de esta crisis habitacional, puntualiza Denis Itxaso, es que “se caracteriza por afectar al conjunto de las clases medias y no solamente a las clases más vulnerables” y defiende la necesidad de “legislar en beneficio de un bien de primera necesidad, como ocurre con la energía o el mercado laboral”.