Empresas
Desigual y un fondo norteamericano se disputan Pronovias
La compañía catalana, icono de la moda nupcial, atraviesa dificultades desde su venta en 2018 por la deuda y el impacto de la pandemia
Desigual remonta gracias al 'online' y a la venta fuera de España
Una directiva financiera para reflotar a Pronovias
Pronovias Group plantea despedir a una cuarta parte de la plantilla de los servicios centrales para "seguir creciendo"

El 'showroom' de Pronovias en El Prat, en una imagen de archivo. / CEDIDA

Pronovias cambiará de propietario en breve. La también catalana Desigual y el fondo californiano Enduring Ventures han presentado ofertas vinculantes por la compañía de moda nupcial al juzgado mercantil número 9 de Barcelona, según ha avanzado 'El economista'. Este juzgado se hizo cargo de la situación de la compañía cuando solicitó el ‘prepack’ concursal, que consiste buscar un comprador antes de la declaración formal de concurso de acreedores; las empresas recurren a ella para proteger el negocio de las posibles consecuencias negativas de la presentación de concurso ante los clientes.
Fuentes judiciales habían explicado a EL PERIÓDICO que existen dos ofertas y que por lo menos una de ellas procedía de una empresa del sector y no de un fondo de inversión. Esta continuidad industrial es vista con buenos ojos y en los próximos días el juzgado que se hizo cargo de la compañía hará público por qué oferta se decanta, algo que tendría un efecto inmediato.
Las especulaciones con la identidad de los compradores alcanzaron a grupos como Mango o incluso Inditex, así como a Tendam, antiguamente conocida como Cortefiel, pero el ansiado comprador 'industrial' ha resultado ser la también barcelonesa Desigual, propiedad de Thomas Meyer. Esta firma de moda ingresó 332 millones en 2024 y logró un resultado bruto antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones de 3,1 millones. Estos resultados demostraban que Desigual volvía a alzar el vuelo tras años de dificultades que siguieron a una época dorada en que la empresa había llegado a ingresar 800 millones de euros.
Pronovias, que cuenta con 300 trabajadores y 47 tiendas propias, 26 en España, es un icono en el sector de la moda catalana. En los últimos meses ha seguido operando con una cierta normalidad pese a lo precario de su situación a causa de un exceso de deuda. Sus actuales propietarios, Bain Capital y MV Credit presentaron el ‘pre-pack’ concursal a finales de enero para tratar de encontrar algún inversor dispuesto a quedarse con una deuda que era, a finales de 2023, de 180 millones de euros.
Su nivel de deuda no ha sido el único problema de una empresa que acusó enormemente el daño que hizo la pandemia de covid a las bodas. En verano de 2017 el fondo de capital riesgo británico BC Partners adquirió la compañía a sus fundadores, la familia Palatchi por 550 millones de euros. En ese momento, Alberto Palatchi retuvo un 10% de la compañía, que nunca llegó a satisfacer las pretensiones del comprador, que se impuso a una docena de fondos interesados.
En el sector se señala aquella compra de BC Partners como la gran fuente de problemas de Pronovias, ya que el fondo británico cargó sobre la propia compañía el apalancamiento al que recurrió para adquirirla. Así, la firma de moda nupcial pasó de no tener prácticamente deuda a cargar con 275 millones de euros de deuda de su nuevo comprador.
Esa losa fue demasiado pesada para la firma, que acusó posteriormente el colapso económico de la pandemia. Así, a finales de 2022 BC Partners llegó a un acuerdo para traspasar Pronovias al norteamericano Bain Capital, que era su principal acreedor, y al británico MV Credit a cambio de una quita de cerca del 70% del pasivo.
Pero este cambio de manos no sirvió para que los números de la empresa remontaran el vuelo tras años de pérdidas. En 2025, Pronovias vio cómo su facturación caía de 104 a 88 millones de euros y su resultado bruto de explotación reflejaba pérdidas de 9 millones.
Fuentes cercanas a la empresa han apuntado a este diario que a pesar de esa cuenta de resultados en negativo, Pronovias tiene actualmente una deuda muy pequeña, está al día de pagos con la Seguridad Social y Hacienda y también con los salarios de los trabajadores.
Según publicó ‘El economista’ recientemente, el nuevo comprador de Pronovias deberá inyectar cerca de 20 millones de euros; los últimos propietarios aportaron más de 135 millones a lo largo de los años sin haber percibido nunca dividendos.
La historia de Pronovias dio comienzo con una tienda de encaje y bordados llamada El Suizo y fundada en 1922 por el primer Alberto Palatchi de la saga de emprendedores. Su hijo Alberto Palatchi Ribera, fundador de la empresa con la que la familia se enriqueció, se apartó de la gestión de la empresa en 2017 con una venta que contribuyó a su gran fortuna. Suya es la sicav Gesprisa, considerada una de las mayores de España con un patrimonio de más de 1.500 millones de euros. Se da la circunstancia de que en 2022 Alberto Palatchi Gallardo (descendiente también de la familia fundadora de la farmacéutica Almirall) fundó un negocio de ropa nupcial que lleva su propio nombre.
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