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En frente

Los propósitos de un hotelero llamado Amancio López

El fundador y presidente de uno de los grandes grupos hoteleros españoles, Hotusa, ambiciona ampliar la cadena al mismo tiempo que apuesta por su foro de pensamiento

Amancio López, presidente del Grupo Hotusa.

Amancio López, presidente del Grupo Hotusa. / Zowy Voeten

Barcelona
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Amancio López Seijas tenía 22 años cuando en el año 1977, sin experiencia y con 150.000 de las antiguas pesetas (300 euros hoy) de capital, empezó el germen de lo que ha acabado siendo uno de los principales grupos hoteleros españoles: Hotusa. A punto de tocar su 50º aniversario, recuerda haber navegado en todos los temporales. La pandemia, el peor. Una experiencia que le permite analizar con prudencia los últimos acontecimientos geopolíticos. La guerra en el Golfo Pérsico, el último aldabonazo. ¿Cómo afectará al primer sector económico español? Responde: "La evolución del turismo en los próximos meses estará inevitablemente condicionada por el contexto geopolítico internacional, aunque conviene huir de análisis simplistas o de efectos inmediatos. El turismo es una industria profundamente sensible a la estabilidad y a la confianza, por lo que cualquier foco de incertidumbre introduce, en primer lugar, cautela en la toma de decisiones por parte del viajero".

López Seijas asegura que esta Semana Santa no se ha notado "un impacto significativo en las reservas", que mantienen la tendencia alcista de los últimos años. ¿Y para el verano? "Es pronto para identificar señales claras de desaceleración, aunque será clave seguir de cerca la evolución del contexto internacional y, especialmente, de la conectividad aérea y de los costes asociados". Añade: "En escenarios de inestabilidad pueden producirse redistribuciones de la demanda turística, particularmente desde destinos del Mediterráneo oriental o zonas más próximas al conflicto hacia otros mercados percibidos como más seguros, como España o el conjunto del Mediterráneo occidental. Sin embargo, este tipo de movimientos suelen ser parciales y, en muchos casos, coyunturales. Conviene recordar que el turismo es una industria global que se beneficia de la estabilidad, el crecimiento económico y la apertura de los mercados. Pensar que un conflicto puede ser estructuralmente positivo para determinados destinos es una visión reduccionista: a medio y largo plazo, cualquier guerra genera incertidumbre, tensiona costes y puede acabar afectando al conjunto del sistema turístico internacional".

Descripción de las principales magnitudes de Hotusa.

De hotelero a impulsor de un foro de pensamiento y mecenas cultural. Era el año 2007. Amancio López Seijas, quedó para conversar con Josep Piqué, que por aquella época había dejado ya de ser ministro de los gobiernos de José María Aznar (Industria, Exteriores y Ciencia y Tecnología entre 1996 y 2003) y ejercía de presidente del PP en Catalunya y diputado en el parlamento catalán. "Me quedé impactadísimo. No por su inteligencia, que ya la conocía, sino por su honestidad, por su calidad humana", recuerda el empresario lucense. Aquel encuentro engendró la idea de unas cenas con máximos representantes del país para hablar de aquello que les preocupaba: la democracia liberal, la economía social de mercado, los derechos humanos, la igualdad de oportunidades, el multilateralismo, los grandes consensos… "Lo que viene siendo la trayectoria europea desde los griegos hasta la ilustración".

Decidieron convertir los encuentros en un acto público. En 2019 nacía así un proyecto que buscaba romper el guión de las conferencias tradicionales: el Foro La Toja. Hotusa había adquirió el Gran Hotel La Toja unos meses antes de la primera edición y López Seijas vio en ese entorno el marco ideal de debate con el objetivo de que políticos, empresarios, académicos y líderes sociales pudieran dialogar sin guión, pero con rigurosidad. El próximo 29 de abril se celebrará la cuarta edición del foro, en su versión portuguesa, en Lisboa.

Barcelona. 26/01/2026. Economía. Entrevista a Amancio López, presidente del Grupo Hotusa, durante una conversación en el marco de un reportaje sobre el sector turístico y hotelero. Foto: Zowy Voeten / El Periódico

Amancio López, presidente del Grupo Hotusa, en el hotel Gran Marina de Barcelona. / Zowy Voeten

Para el presidente de Hotusa, la preocupación se centra en observar cómo "aquellas cosas que creíamos que ya no volverían a pasar nunca más, están pasando prácticamente todas. El mundo multilateral ha roto todos los consensos". Lo que más le impacta es "la ruptura de las reglas de juego y la irrelevancia de incluso las leyes, en todos los sentidos, creo que esta es la gran amenaza que tenemos. Y lo que pretendemos en el Foro La Toja es seguir defendiendo esos principios y esos valores". A su entender, no se puede hacer nada importante ni duradero sin grandes consensos: "Ese es el camino que hay que recuperar, no hay ningún otro, ni en España, ni en Europa ni en el mundo. Grandes consensos para trazar políticas a largo plazo".

Estas ganas de trascender y de marcar nuevos retos determina también la actividad empresarial de Amancio López y justifica su "especial debilidad por todo aquello que tenga un componente histórico". En su desafío participan activamente sus tres principales consejeras en la empresa familiar. Su esposa, Ana Sanjurjo, es directora general de proyectos hoteleros y obras de Grupo Hotusa. Una de sus hijas, Marina, es directora Corporativa, y la otra, Clara, es directora de Inversión y Desarrollo Financiero.

En su objetivo de buscar nuevos mercados en un sector altamente competitivo, Hotusa lanzó la marca hotelera Áurea Hotels en noviembre de 2021, como una nueva enseña de lujo dentro de su cartera. Áurea reúne hoteles ‘boutique’ y singulares, "hoteles con alma, alguno de ellos ya tienen más de 100 años" -como el Pazo de Sober, el Gran Hotel La Toja, Palacio de Correos de Logroño o el hotel Real de Santander- que ahora se agrupan bajo esta nueva marca de turismo de lujo y experiencial. En estos momentos, cuenta con diez hoteles en Granada, Lugo, Logroño, Cádiz, Toledo, Santander, Lisboa, Praga y Budapest, todos ellos con una fuerte vinculación al legado histórico y cultural del destino. A estos establecimientos históricos, López suma inmuebles "muy innovadores que buscan convertirse en históricos en el futuro, hoteles nuevos icónicos de una época como puede ser Gran Marina en Barcelona, Torre de Sevilla o Madrid Tower".

Últimos cinco estrellas

Las últimas incorporaciones de Hotusa han ido también en esa dirección. En Valladolid ha abierto el primer cinco estrellas de la ciudad; otro cinco estrellas en el Palacio de la Tinta de Málaga; su primer inmueble en los Países Bajos ubicado en el distrito de Rijnhaven en Rotterdam y la compra del emblemático Gran Hotel de Viena por un importe cercano a los 100 millones de euros, tras resultar adjudicataria en un proceso de liquidación.

Con estos cuatro nuevos establecimientos, Eurostars Hotel Company supera los 300 hoteles repartidos en 23 países. "Y seguimos estudiando otras operaciones -avanza López Seijas-. Estamos preparados y si llega una oportunidad, cerraremos la operación rápido. La agilidad en estas decisiones es algo intrínseco a la compañía". Entre los lugares sin presencia todavía donde le gustaría tener un hotel: Londres.

Para el presidente de la compañía, el lujo debe ser el viraje natural de Hotusa en los próximos años: "Queremos que la empresa tenga una mayor presencia en este segmento y lo haremos por evolución acelerada. Me gustaría tener un porcentaje muy alto de hoteles de cinco estrellas". En estos momentos, la división que se dedica a la explotación hotelera, Eurostars Hotel Company, opera bajo seis marcas diferenciadas por el perfil de viajero: Áurea, Dorma, Exe, Ikonik, Crisol y Tandem Suites. El grupo gestiona también la mayor agrupación de hoteles independientes del mundo a los que ofrece servicios tecnológicos, de comercialización o comunicación, entre otros (Keytel), y una de las mayores centrales de reservas (Restel), que promociona más de 130.000 alojamientos en todo el mundo.

Fachada del hotel Áurea Ana Palace en Budapest

Fachada del hotel Áurea Ana Palace en Budapest / 'activos'

Turistas con dinero

En la misma línea, el presidente de Hotusa apuesta porque España priorice un nuevo turismo que genere riqueza. ¿Ha tocado techo el número de turistas que visitan el país? "No sé cuál es el número exacto, pero lo que sí tengo claro es que habrá un máximo. La pregunta clave es probablemente: ¿podemos elegir? Hay destinos que no pueden elegir, pero, cuando tienes margen, sí se puede diseñar el tipo de turismo que se quiere atraer".

A su entender, el cliente de un hotel de cinco estrellas "no molesta" porque produce poco ruido, poco conflicto urbano y, por tanto, "no alimenta la turismofobia". Además, indica López Seijas, tiene un alto poder adquisitivo y reparte sus gastos en restaurantes, comercios, servicios y actividades de la ciudad.

La preferencia para el empresario es obvia. Incluso sin cuestionar por completo los apartamentos turísticos independizados -"que también generan riqueza, sin duda"-, resulta claro que, en términos de desarrollo económico, empleo de calidad y dinamización urbana, "un turismo de gama alta y bien integrado contribuye más". Por eso, considera una apuesta lógica estimular aquel turismo que genera más riqueza, más empleo estable, más consumo diverso y más valor añadido especialmente en grandes ciudades con elevado número de visitantes.

Para conseguirlo, apoya el desarrollo de la colaboración público-privada y renovar tanto el producto hotelero como los destinos con más y nuevas infraestructuras y servicios. "Es la evolución natural que deben tener los puntos del destino turístico en España porque obviamente no podemos ir por costes", sentencia. La seguridad, el nivel de infraestructuras, la calidad y el estilo de vida, la capacidad de la sociedad española para relacionarse y el peso de su historia se convierten así en activos estratégicos, según el empresario lucense. "Junto a unos servicios turísticos y unas empresas cada vez más competitivas, permiten imaginar un modelo distinto en el que España debe poder elegir".

Chantada, bisagra entre origen y crecimiento global

En la historia del grupo Hotusa, Chantada es la bisagra entre el origen gallego de Amancio López Seijas y el crecimiento mundial de una de las grandes cadenas hoteleras españolas. No es solo un lugar de negocio, sino un logro simbólico y emocional. Chantada es el municipio natal del fundador y presidente del grupo, y desde 2012 es también la sede de un proyecto laboral e industrial de gran peso en la Ribeira Sacra (Lugo).

Después de 45 años de historia desarrollando Hotusa en Barcelona y creciendo en más de 130 países, el grupo decidió centralizar en Chantada parte de su actividad administrativa, contable, digital y de gestión de cuentas, transformando la localidad en un centro de servicios clave para el grupo. La idea tomó forma a partir de la crisis financiera de 2008, "en la que tuve la suerte de asustarme a tiempo", recuerda López Seijas. En 2010, el momento "más profundo de la crisis", el presidente de Hotusa ya veía que empresarialmente estaba “salvado”, pero percibía con nitidez “el drama terrible del paro” que se extendía por el país. También comenzaba a ver algo más profundo: la forma en que la tecnología estaba cambiando la industria, con muchas empresas españolas que empezaban a trasladar sus servicios a ‘call centers’ en América o Rumanía.

Para el empresario, sin embargo, una compañía no se sostiene solo con números, sino con el “sentido de pertenencia de los empleados, de los equipos”. Y en esa ecuación entró Chantada. “Pensé que podíamos crear empleo y contratar gente desde cero, con los nuevos contratos de prácticas que había puesto en marcha el gobierno”, explica. López Seijas intuía que esos jóvenes, formados en la empresa desde el primer día, desarrollarían una conexión más fuerte con la compañía, “y todavía más si lo hacíamos en zonas rurales, que yo conocía bien, donde la gente se educaba con principios y valores distintos a los de una gran ciudad”.

Lo que empezó como un experimento de empleo local en el corazón de Galicia se ha convertido en un pilar del modelo Hotusa que han replicado en otras zonas. En Chantada, el grupo tiene una sede con más de 200 trabajadores, repartidos en áreas de marketing digital, tecnología, derecho, contabilidad, reservas y gestión de clientes internacionales, lo que ha convertido el municipio en un motor de empleo cualificado y de retención de talento joven en una zona de riesgo de despoblación. Han abierto también oficinas en A Corunya, donde trabajan cerca de 80 personas; Vigo, con 60 empleados; Ourense, Santiago de Compostela, Monforte, Oporto, y también Sevilla, Buenos Aires y Roma. "Fue un gran acierto. Muchos de los que empezaron desde cero hoy son directivos del grupo", asegura.

Es un modelo interesante, en opinión de López Seijas, que cree que se irá generalizando en el futuro. "Antes la gente del pueblo se iba a la ciudad y después se iba al pueblo los fines semana o en periodos vacacionales", reflexiona. "Cada vez más la gente se instalará donde haya vivienda que pueda pagar y trabajará en esa pequeña ciudad donde puedan vivir. El fin de semana visitará Madrid, o Viena, o Lisboa".

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