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1,4 millones de euros

Más de 3.000 toneladas de alimentos se desperdician cada año en la cadena de valor del pan en Catalunya

También se generan más de 2.200 toneladas de emisiones de CO2 y un volumen de agua equiprable a más de 5.000 piscinas olímpicas

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Fábrica de pan.

Fábrica de pan. / MARC VILA / Delegaciones

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El desperdicio alimentario en el sector del pan alcanza cifras relevantes en Catalunya. Cada año se pierden más de 3.000 toneladas de alimentos a lo largo de toda su cadena de valor -desde la harina hasta el producto final-, lo que supone un impacto económico superior a 1,4 millones de euros y un coste ambiental significativo.

Ante esta situación, la conselleria d'Agricultura ha impulsado una nueva guía dirigida a panaderías y pastelerías con el objetivo de reducir estas pérdidas. La herramienta pretende ayudar a las empresas a identificar dónde se produce el desperdicio, medirlo con mayor precisión y aplicar medidas concretas para minimizarlo en su actividad diaria.

La iniciativa se apoya en un estudio previo elaborado por el CREDA y el IRTA, que analiza el comportamiento del desperdicio en 2023 en todas las fases del proceso productivo. El diagnóstico abarca desde la industria harinera hasta la producción industrial, la distribución y los establecimientos artesanales, tomando como referencia la barra de pan estándar para facilitar la comparación.

Los datos no solo reflejan el impacto económico. El desperdicio de pan genera también más de 2.200 toneladas de emisiones de CO2 equivalente, además de un elevado consumo de recursos hídricos -equiparable al volumen de más de 5.000 piscinas olímpicas- y el uso de una superficie agrícola similar a 688 campos de fútbol para producir alimentos que finalmente no se consumen.

El problema se concentra especialmente en el ámbito minorista. Las panaderías y puntos de venta acumulan cerca de 1.900 toneladas de desperdicio anual. A ello se suma el ámbito doméstico, donde se tiran más de 6.000 toneladas de pan, lo que representa un 2,8% del total de alimentos desechados en los hogares.

Una guía práctica para cambiar hábitos

La nueva guía propone un plan estructurado en diez pasos para que las empresas desarrollen su propio sistema de prevención del desperdicio. Incluye herramientas para cuantificar pérdidas, detectar puntos críticos y evaluar mejoras, además de facilitar el cumplimiento de la normativa vigente, que obliga a disponer de planes específicos en este ámbito.

El documento también recoge experiencias ya existentes en el sector. Muchas panaderías han comenzado a aplicar medidas como la reutilización de excedentes para elaborar nuevos productos, la donación a entidades sociales o la mejora en la planificación de la producción. En algunos casos, los sobrantes se destinan a alimentación animal, evitando que se conviertan en residuos.

Entre los ejemplos destacados figura una panadería de Mollet del Vallès, que ha participado en la elaboración de la guía y que aplica distintas prácticas de aprovechamiento, convirtiéndose en referencia para el sector.

La iniciativa se enmarca en una estrategia más amplia para reducir el desperdicio alimentario en Catalunya. El Departament trabaja actualmente en el Plan Estratégico 2026-2030, que marcará las líneas de actuación en toda la cadena alimentaria, desde la producción hasta el consumo.