ENERGÍA
El Gobierno construirá una planta solar en el corazón del gran cementerio nuclear de España
La sociedad pública Enresa activa el proceso para levantar una instalación de autoconsumo fotovoltaico en el almacén de residuos radiactivos de El Cabril antes de su ampliación para doblar su tamaño

Vista general del almacenamiento de residuos radiactivos de El Cabril, en Córdoba. / Alba Vigaray

El mayor almacén de residuos nucleares de España se encuentra en mitad de la serranía de Córdoba. En un lugar recóndito -todos los centros urbanos habitados se encuentran a decenas de kilómetros- se guardan los residuos de media, baja y muy baja radiactividad que se producen en el país, en su mayoría procedentes de centrales nucleares (el 90% del total de desechos que recibe), y en mucha menor medida de hospitales, centros de investigación o industrias.
El Centro de Almacenamiento de El Cabril, gestionado por la sociedad pública Enresa, se dispone a emprender una nueva vida y a ejecutar una ‘macroampliación’ con la que duplicará su tamaño, preparándose para acoger los miles de toneladas de residuos que generará el cierre progresivo de todas las centrales nucleares españolas. Una clausura escalonada de todas las plantas que de momento está programada para ejecutarse entre 2027 y 2035, pero que puede acabar retrasándose si las grandes eléctricas consiguen el ‘ok’ del Gobierno para ir ampliando la vida de los reactores como pretenden.
Antes de iniciar los trabajos de esa ampliación en ciernes, la dirección de Enresa -orgánicamente dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica- planea construir una planta solar de autoconsumo para alimentar las instalaciones que integran el mayor cementerio nuclear de España. La sociedad pública ha lanzado un concurso público en busca de compañías especializadas para levantar una planta fotovoltaica en los terrenos de la enorme finca en que se encuentra el almacenamiento, con un presupuesto inicial de 2,75 millones de euros.
Cubrir la mitad del consumo de luz actual
La futura planta fotovoltaica tendrá un megavatio (MW) de potencia máxima, cuya producción prevista debería permitir cubrir cerca de la mitad del consumo actual de electricidad de El Cabril (de unos 3.000 megavatios hora, MWh, al año). Un consumo que se disparará con la futura ampliación de las instalaciones. “Esta situación cambiará con motivo de la proyectada ampliación de capacidad del centro para atender al volumen total esperado acumulado de residuos procedentes de los futuros desmantelamientos de centrales nucleares”, recoge la documentación oficial de Enresa. “El proyecto prevé la construcción de una nueva plataforma con 27 celdas, lo que inevitablemente supondrá un aumento de la demanda de energía eléctrica”.

Vista áerea de la ubicación de la futura planta fotovoltaica de El Cabril / Enresa
“A la hora de enfrentar este nuevo escenario se ha considerado que geográfica y climatológicamente El Cabril ofrece condiciones óptimas para la instalación de tecnología fotovoltaica porque su entorno se caracteriza por un alto índice de horas de sol anuales”. Enresa justifica el proyecto de impulsar en su almacén nuclear el autoconsumo solar para “optimizar la eficiencia energética de sus instalaciones” y “reducir la dependencia del suministro externo”, amén de un recorte de los costes energéticos, que actualmente se traducen en una factura eléctrica de en torno a 600.000 euros cada año. “Disponer de una planta solar fotovoltaica en el centro no solo contribuirá significativamente a cubrir la mayor demanda de electricidad con una energía limpia, sino también a cumplir con los objetivos globales de emisiones de CO2”.
Un concurso inminente para la ampliación
El Cabril se dispone a emprender una ‘macroampliación’ que permitirá prácticamente duplicar su capacidad de almacenamiento, construyendo una nueva plataforma para residuos de media y baja actividad con 27 nuevas celdas ´(que se sumarán a las 28 ya existentes). El objetivo es dotar a las instalaciones de espacio suficiente para recibir los nuevos desechos que generará el futuro desmantelamiento de todas las centrales nucleares españolas.
Enresa ya está preparando la licitación de las obras de ampliación, tras recibir la aprobación definitiva del Gobierno al proyecto. Las inversiones previstas ascienden a 182 millones de euros, igualando todas las inversiones acumuladas en el centro en las últimas cuatro décadas (183 millones desde 1985). Los planes de expansión de El Cabril contemplan una primera fase en que se construirán 12 nuevas celdas, que podrían estar ya operativas en 2028, y posteriormente levantar otras 15 celdas adicionales, para las que aún no hay plazos concretos.
En El Cabril sólo se guardan los residuos de media, baja y muy baja radiactividad que se producen en España. Los residuos de alta actividad (fundamentalmente el combustible nuclear gastado que se ha utilizado para generar electricidad) seguirán depositados durante décadas en las propias instalaciones de las centrales nucleares, hasta la construcción de un enorme almacén geológico profundo donde se guardarán para siempre, pero que aún está por diseñar y por elegir su ubicación y que no está previsto que entre en funcionamiento, en principio, hasta 2073.
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