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EMPRESAS

Macsa firma con un pool bancario la refinanciación de su deuda de 14 millones de euros

La compañía, especializada en marcado láser y que da empleo a 185 personas, espera alcanzar una facturación de 60 millones de euros en 2030, gracias a la nueva normativa europea y a la inversión en maquinaria

Jordi Piñot (izquierda) y Andreu Antonell, en la sede de Macsa

Jordi Piñot (izquierda) y Andreu Antonell, en la sede de Macsa / CARLES BLAYA

Regió7

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Macsa, la compañía oriunda de Sant Fruitós de Bages (Barcelona) especializada en la fabricación de equipos de codificación y marcado por láser, firmó ayer un acuerdo de refinanciación con un grupo de doce entidades bancarias, liderado por Santander y Bankinter, para su deuda, que asciende a 14 millones de euros y cuyo reembolso queda garantizado hasta 2032. Anteriormente, el vencimiento se había fijado entre este año y 2029. Esto, según el presidente de la empresa, Jordi Piñot, y el director general, Andreu Antonell, allana el camino para que la empresa, de propiedad 100% familiar, alcance el objetivo de su actual plan de negocio de alcanzar una facturación de 60 millones de euros en 2030, 20 millones más que el año pasado.

Según Antonell, el acuerdo permite a la empresa «salir del bache» y afrontar un futuro prometedor en el que, señalan los ejecutivos, soplan en su contra los vientos contrarios de la normativa europea. El Reglamento sobre diseño ecológico de productos sostenibles, en vigor desde julio de 2024, que introduce el Pasaporte Digital del Producto para promover la sostenibilidad y la economía circular, y que exige envases sin etiquetas con códigos QR, favorece el marcado láser de los productos frente a la tinta. «Un sistema más rápido, eficiente y sostenible», Piñot y Antonell señalan, explicando que la empresa ha invertido más de ocho millones de euros en maquinaria nueva durante los últimos cinco años para adaptarse a este entorno comercial.

La financiación de estas inversiones, sumada a un «nuevo paradigma empresarial» desde la Covid, que la ha obligado a mantener más existencias ya que los distribuidores «venden bajo demanda», ha dejado a la empresa con una deuda que ahora es más fácil de saldar. La empresa, según afirman los directivos, está entrando en una nueva fase, con un nuevo producto en el mercado «y con el respaldo de la normativa». «El marco legal está de nuestro lado. Ya no estamos solos», concluyen los directivos.

Crecer a dos dígitos

El plan de negocio de Macsa prevé un crecimiento cercano a los dos dígitos hasta 2030. Un plan, insiste Piñot, validado por KPMG. «Estamos empezando a cosechar los beneficios comerciales de la nueva normativa, pero será un proceso lento, ya que su aplicación será gradual», advierte Antonell. Por ahora, para 2026 se prevé un crecimiento del 6 %, cerrando en 42,5 millones de euros. También se prevé duplicar el EBITDA hasta los 5 millones de euros, gracias a un plan para ahorrar 2 millones de euros en gastos, uno de los cuales es el de personal. No obstante, Antonell prevé que, si todo va según lo previsto («tendría que producirse una gran convulsión mundial para que no fuera así», afirma el director general), «el año que viene volveremos a crecer» en términos de plantilla.

La plantilla de Macsa, cuyos clientes son principalmente fabricantes de los sectores de la alimentación y las bebidas, la cosmética y la industria farmacéutica, está compuesta por 185 personas, 150 de las cuales trabajan en Sant Fruitós. El resto se encuentra en sus plantas de China e Inglaterra, y en sus oficinas comerciales de Portugal y Malasia. Sin embargo, es en el Bages donde se fabrica la mayor parte de los equipos de marcado, hasta 2.500 unidades al año. La empresa exporta el 47 % de su producción a unos ochenta países, principalmente a EE. UU. y la UE.

Macsa, fundada en 1983 como una división de Framun, aplicó la tecnología de codificación y marcado láser en 1987. En 2015, lanzó Macsa Textile para ofrecer soluciones láser para el mercado del denim. En 2017, abrió una filial en el Reino Unido y, un año más tarde, firmó un acuerdo con la empresa británica Halo Lasers, de la que adquirió el 100 % en 2024.

Tras recibir varios premios por su proceso de internacionalización, la empresa se vio afectada por la COVID. Hoy, sin embargo, «no hay riesgo para la empresa», afirma Antonell, «porque ya hemos hecho el trabajo necesario para evitar cualquier riesgo». Dada la concentración del mercado, Piñot no descarta formar «alianzas» con otras empresas del sector. «Ahora no lo necesitamos», afirma, «pero podríamos planteárnoslo dentro de un par de años».

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