Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Nuevo sistema financiero en Europa

El BCE prepara el salto a las finanzas digitales con la tokenización y el euro digital en el horizonte

La institución abre la puerta a stablecoins reguladas y refuerza el papel del euro digital en su nueva estrategia para competir en la economía digital

Los analistas reclaman a Bruselas completar el mercado único de la UE como el antídoto "ante la incertidumbre global"

Christine Lagarde, presidenta del BCE y principal impulsora del euro digital.

Christine Lagarde, presidenta del BCE y principal impulsora del euro digital. / ALEX KRAUS - BLOOMBERG

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El Banco Central Europeo (BCE) ha dado un paso decisivo para adaptar el sistema financiero de la eurozona a la era digital. La institución publicó este martes una nueva estrategia integral de pagos en la que sitúa la tokenización y las tecnologías basadas en blockchain como pilares clave del futuro dinero en Europa.

El documento, que abarca desde pagos minoristas hasta operaciones mayoristas y transfronterizas, reconoce que la digitalización está transformando profundamente la forma en que se mueve el dinero.

En este contexto, el BCE apuesta por integrar estas innovaciones dentro del sistema financiero tradicional, manteniendo al mismo tiempo el papel central del dinero público.

“Los pagos están cambiando rápidamente”, subraya la institución, que busca garantizar que el sistema europeo sea “fiable, competitivo y abierto a la innovación”.

Tokenización: de experimento a infraestructura

El elemento más relevante del anuncio es el salto cualitativo que da la tokenización. El BCE no la presenta ya como una tecnología emergente, sino como una pieza estructural del sistema financiero.

En concreto, la estrategia apuesta por desarrollar un mercado europeo de activos de liquidación tokenizados, en el que convivirán distintas formas de dinero digital:

  • Dinero del banco central (público), como base del sistema.
  • Depósitos bancarios tokenizados.
  • Stablecoins reguladas y denominadas en euros.

El BCE deja claro que el dinero del banco central seguirá siendo el “ancla del sistema”, incluso en entornos digitales y programables. Sin embargo, abre explícitamente la puerta a que actores privados participen con nuevas formas de dinero digital, siempre bajo regulación europea.

Este punto es especialmente relevante en el contexto global, donde las stablecoins (criptomonedas ligadas a monedas, como el dólar o el euro) han ganado peso en los mercados de criptoactivos.

Competencia global y soberanía europea

Detrás de esta estrategia hay también una lectura geopolítica. Europa busca reducir su dependencia de actores no europeos en el ámbito de los pagos digitales.

Actualmente, más de dos tercios de los pagos con tarjeta en la eurozona dependen de redes internacionales, lo que limita la autonomía del bloque. La digitalización, advierte el BCE, puede acentuar esa dependencia si no se desarrollan alternativas propias.

Por ello, uno de los objetivos clave es construir un sistema de pagos más autónomo, resiliente y competitivo, capaz de competir con gigantes tecnológicos y soluciones privadas globales.

Euro digital y dinero programable

La estrategia también refuerza el papel del euro digital, el proyecto de moneda digital del banco central, aunque no lo sitúa como única solución.

El BCE plantea un modelo dual:

  • Un euro digital orientado a pagos cotidianos (ciudadanos y empresas).
  • Y un ecosistema de dinero tokenizado para mercados financieros y operaciones mayoristas.

Ambos sistemas serían complementarios y permitirían que el dinero público siga presente en una economía cada vez más digital.

Además, el documento apunta hacia un futuro de pagos programables, en el que tecnologías como el distributed ledger permitirán automatizar procesos, integrar liquidación y reducir intermediarios.

Regulación y riesgos

El BCE también introduce cautelas. Aunque reconoce el potencial de las stablecoins, advierte de sus riesgos para la estabilidad financiera, la política monetaria y la soberanía monetaria.

Por ello, insiste en que cualquier desarrollo deberá estar denominado en euros, bajo regulación europea y plenamente supervisado.

Nuevo paradigma

La nueva estrategia no es un anuncio aislado, sino parte de una transformación más amplia. El BCE está sentando las bases de un sistema en el que el dinero —ya sea público o privado— funcionará en entornos digitales, interoperables y automatizados.

En otras palabras, Europa empieza a definir su propia arquitectura financiera para competir en un escenario dominado por la innovación tecnológica.

Con este movimiento del BCE, la tokenización ya no es una promesa del futuro, sino el terreno sobre el que se construirá el sistema financiero europeo de la próxima década.

Suscríbete para seguir leyendo