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Cambio de ciclo en los mercados globales

Bitcoin se desmarca del petróleo: sube un 15% en plena crisis energética y rompe su histórica correlación

Un informe de Binance Research concluye que el precio del crudo ya no determina la evolución del bitcoin, impulsado ahora por el capital institucional

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Rerepresentación del bitcoin.

Rerepresentación del bitcoin. / ARCHIVO

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Ni el petróleo manda ya sobre el bitcoin. En plena escalada del crudo por la crisis en el Estrecho de Ormuz, la principal criptomoneda ha seguido su propio camino y ha terminado subiendo con fuerza, en lo que los analistas consideran una señal de madurez del mercado.

Bitcoin ignora el shock del petróleo. El último informe de Binance Research rompe uno de los supuestos habituales del mercado: que el petróleo marca el pulso de los activos de riesgo. Según su análisis, basado en datos entre 2016 y 2026, el bitcoin y el crudo “operan bajo procesos de fijación de precios independientes”.

La prueba más reciente ha sido la crisis energética vivida entre febrero y marzo de 2026. Mientras el barril de Brent se disparaba un 46% por problemas de suministro, el bitcoin avanzó un 15%, superando claramente a índices tradicionales como el Nasdaq (+1%) e incluso al oro, que cayó un 3%.

Tres fases y un patrón claro

El comportamiento del bitcoin durante ese episodio se desarrolló en tres etapas:

  • Caída inicial por aversión al riesgo global.
  • Estabilización lateral, con compras en cada retroceso.
  • Rally final, que llevó el precio de 66.000 a 75.000 dólares.

Un patrón que, según el informe, refleja un mercado más profundo y menos dependiente de shocks externos.

Dinero institucional

La explicación principal está en el cambio de actores. El estudio apunta al peso creciente del capital institucional como factor determinante.

Durante los momentos más críticos de la crisis:

  • Los fondos cotizados (ETF) de bitcoin al contado registraron entradas de 1.700 millones de dólares.
  • Aumentó la demanda en mercados estadounidenses.
  • Empresas continuaron acumulando criptomonedas en balance.

Estos tres canales actuaron como “amortiguador”, absorbiendo el impacto macroeconómico y favoreciendo la subida posterior.

Una correlación que ya es historia. El informe solo identifica una correlación clara entre petróleo y bitcoin en un periodo concreto: entre 2020 y 2022, en plena expansión monetaria global tras la pandemia.

En ese contexto, todos los activos de riesgo se movían al unísono por el exceso de liquidez. Fuera de ese episodio, la relación estadística entre ambos es, según el análisis, “indistinguible de cero”.

Más volatilidad, pero no tendencia

Eso no significa que el petróleo sea irrelevante. Sus movimientos siguen influyendo en la volatilidad a corto plazo del bitcoin, especialmente en contextos geopolíticos.

Sin embargo, el informe subraya un matiz importante: estos episodios suelen generar oportunidades de entrada más que cambios estructurales de tendencia.

ETFs, stablecoins y acumulación a largo plazo

De cara a la inversión, Binance Research recomienda dejar en segundo plano variables como el petróleo y centrarse en factores internos del ecosistema cripto:

  • Flujos hacia ETF
  • Liquidez en stablecoins
  • Acumulación a largo plazo

Eso sí, advierte de que esta independencia podría romperse en escenarios extremos, como una crisis global de liquidez o un endurecimiento agresivo de la política monetaria.

El mensaje de fondo es claro: Bitcoin ya no reacciona como un activo más ante los shocks energéticos. Su evolución depende cada vez más de dinámicas propias, en un mercado donde el dinero institucional ha pasado a marcar el rumbo.

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