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Derechos laborales

El aviso del abogado Miguel Benito Barrionuevo sobre las amonestaciones en el trabajo: “Pueden estar preparando tu despido”

El experto explica que muchas empresas entregan advertencias por escrito que parecen menores, pero que luego pueden usar como antecedente para justificar el cese

Juanma Lorente, abogado laboralista: "Cuantas más veces llegues tarde al trabajo, más difícil será para la empresa despedirte"

Muchas empresas entregan advertencias por escrito que parecen menores, pero que luego pueden usar como antecedente para justificar el cese

Muchas empresas entregan advertencias por escrito que parecen menores, pero que luego pueden usar como antecedente para justificar el cese / FREEPIK

C. Suena

C. Suena

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Una hoja, una carta o una simple advertencia por escrito en el trabajo puede parecer un trámite menor, casi una formalidad sin consecuencias. A veces, incluso, la propia empresa intenta restarle importancia en la reunión en la que la entrega. “No pasa nada”, “es solo para avisarte” o “simplemente para que no se repita” son frases habituales en ese momento. Sin embargo, detrás de esa aparente falta de gravedad puede esconderse un problema mucho mayor. El abogado laboralista Miguel Benito Barrionuevo lanza una advertencia rotunda: “Ten mucho cuidado porque muchas veces van a estar preparando tu despido”.

El experto pone el foco en una práctica relativamente frecuente en algunas empresas: las amonestaciones por escrito que no conllevan una sanción económica inmediata ni una suspensión de empleo y sueldo, pero que sí dejan constancia de un supuesto incumplimiento del trabajador. A simple vista, puede parecer una reprimenda menor. Pero Barrionuevo insiste en que el empleado no debe confiarse. “Algunas empresas usan la estrategia de entregarte lo que se llama amonestaciones por escrito”, explica, y añade que en esas ocasiones “ponen en una hojita que tú has hecho algo mal, pero no tiene ni suspensión de empleo y sueldo, no te toca el bolsillo y te dicen en esa propia reunión que no pasa nada, que es simplemente para avisarte”.

Una advertencia aparentemente leve que puede tener efectos más adelante

El abogado recuerda que, cuando un trabajador comete una infracción, la empresa tiene distintas herramientas disciplinarias a su alcance. “Cuando un trabajador se equivoca la empresa puede aplicar distintas sanciones. La más grave la conocemos todos, es el despido, pero puede haber muchas otras como por ejemplo suspensiones de empleo y sueldo”, señala. Dentro de ese abanico, las amonestaciones escritas ocupan un lugar que muchas veces se percibe como secundario, pero que puede cobrar mucha importancia con el paso del tiempo.

Barrionuevo matiza que no siempre hay una intención oculta detrás de estos escritos. “Es cierto que hay empresas que tienen la política de sancionar por escrito para faltas leves y en este caso, si es algo habitual, no deberías preocuparte más de la cuenta”, explica. Pero inmediatamente introduce la advertencia clave: “Ahora bien, ten mucho cuidado porque hay muchas otras empresas que lo que hacen es preparar el terreno”.

El gran riesgo de no recurrir la amonestación

El problema, según el laboralista, aparece cuando el trabajador recibe esa advertencia, la asume como algo sin importancia y no la impugna. Ahí es donde esa hoja puede convertirse en una pieza relevante dentro de un futuro conflicto. Barrionuevo lo resume de forma muy clara: “De acuerdo con la ley y los tribunales, una sanción de este tipo que tú no recurras significa que es correcta y que estás de acuerdo”.

Esa idea es especialmente delicada porque cambia por completo la percepción de la amonestación. Ya no es solo un papel interno de la empresa, sino un documento que puede consolidarse como antecedente disciplinario. Y eso, llegado el caso, puede tener consecuencias serias ante un juez. “Si no lo recurres lo pueden traer a juicio como antecedentes para que el juez vea que ya te han sancionado previamente y que no les quedó otra, después de avisarte varias veces, que despedirte”, advierte.

De un simple aviso a un argumento para justificar el despido

Precisamente ahí está el núcleo del mensaje del abogado. Muchas veces el trabajador interpreta que, como no hay una sanción económica ni una consecuencia inmediata, no merece la pena darle más vueltas. Pero Barrionuevo insiste en que ese razonamiento puede ser un error. Lo que en un primer momento parece un simple toque de atención puede terminar formando parte del relato con el que la empresa intente justificar un despido procedente.

La lógica, explica, es sencilla: si la compañía acumula varias amonestaciones no recurridas, puede presentarlas como prueba de que el trabajador ya había sido advertido con anterioridad y de que existía una reiteración en la conducta. En ese contexto, el despido aparece ante el juez como el último paso de una secuencia previa. Por eso subraya que estas decisiones nunca deben tomarse a la ligera.

El consejo del experto: revisar siempre y recurrir si no es correcto

Lejos de recomendar una reacción automática o impulsiva, Barrionuevo insiste en la importancia de analizar cada caso con calma, pero sin pasividad. Su consejo es muy concreto: “Si te ponen una sanción con el castigo que sea que no es correcta, revísala y recúrrela si es necesaria”. La recomendación no se limita al momento presente, sino que tiene que ver con proteger la posición del trabajador a medio y largo plazo dentro de la empresa.

En este sentido, el abogado recuerda que estas amonestaciones pueden afectar a algo más profundo que una discusión puntual con la dirección. “Es muy importante para tu expediente profesional dentro de la empresa”, afirma. Ese expediente interno, aunque muchas veces pase desapercibido para el empleado, puede resultar decisivo cuando la relación laboral se deteriora o cuando surge un litigio.

Un aviso que muchos trabajadores pasan por alto

La alerta de Barrionuevo pone el foco en una realidad que a menudo se infravalora. Muchos empleados reciben este tipo de escritos pensando que, mientras no haya una pérdida de sueldo o una suspensión, no existe un riesgo real. Sin embargo, la experiencia laboral y la jurisprudencia muestran que esas amonestaciones pueden tener un peso notable cuando la empresa decide dar un paso más.

Por eso, el mensaje del abogado laboralista es directo y fácil de resumir: una amonestación por escrito nunca debe tratarse como un simple papel sin importancia. Puede ser solo un aviso, sí, pero también puede ser el primer movimiento de una estrategia más amplia. Y en ese escenario, la recomendación de Miguel Benito Barrionuevo es inequívoca: “Apúntate esto siempre en la cabeza”.

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