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Bolsa

Ganadores y perdedores del Ibex en el primer trimestre por la guerra de Irán: el petróleo da alas a Repsol y castiga a IAG y Amadeus

La contienda en Oriente Próximo penaliza a los valores más expuestos al turismo y a la gran banca española, ante los temores a una mayor inflación en la zona euro

En esta vista aérea tomada sobre Crawley (Reino Unido) el lunes 24 de octubre de 2016, se ven aviones de pasajeros de British Airways —una filial de International Consolidated Airlines Group SA (IAG).

En esta vista aérea tomada sobre Crawley (Reino Unido) el lunes 24 de octubre de 2016, se ven aviones de pasajeros de British Airways —una filial de International Consolidated Airlines Group SA (IAG). / JASON ALDEN / BLOOMBERG

Monique Zamora Vigneault

Monique Zamora Vigneault

Madrid
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El Ibex 35 empezó el año con un rally deslumbrante que parecía fijar el listón muy alto. La mirada de los inversores se centraba en los 19.000 puntos, un nuevo hito bursátil que estaba al alcance de la mano. Sin embargo, el estallido de la contienda estadounidense-israelí sobre Irán en el último fin de semana de febrero tumbó las esperanzas de un nuevo máximo histórico en el parqué.

La guerra en Oriente Próximo —y el cierre de la franja marítima del estrecho de Ormuz— ha redibujado el mapa bursátil. La contienda ha puesto contra las cuerdas a las cotizadas más expuestas al sector turístico, como IAG o Amadeus, aunque los valores bancarios también se han visto en la diana ante la posibilidad de una subida de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE) para contener el rebrote inflacionista. Del lado opuesto, las fuertes alzas del barril del Brent (+53%) y del gas europeo (+74%) han dado alas a las energéticas.

Repsol, el refugio del Ibex

Por ello, el gran ganador de la contienda en Oriente Próximo en la Bolsa de Madrid en el primer trimestre ha sido Repsol, valor que se ha comportado como un activo refugio para hacer frente a este nuevo escenario bélico. Aunque la energética mantiene una exposición menor a la región a través de Irak, la compañía que preside Josu Jon Imaz se ha visto beneficiada por un rally alcista del 46% a lo largo del trimestre ante los temores a una mayor disrupción de suministro. El parón de tráfico en Ormuz está teniendo un efecto dominó en los combustibles: llenar el depósito medio de diésel ya ronda entre los 87 y 96 euros.

Repsol no está sola. Otras energéticas más ligadas a las renovables, como Enagás o Solaria —acumulan un 27% y 24% respectivamente en el trimestre— también se han visto agraciadas por el mercado. La posiblidad de otra crisis energética comparable con la que el mercado vivió a la altura de la guerra de Ucrania ha dado un balón de oxígeno a todas las compañías que proveen energía.

Marlen Shokhitbayev, director sénior de calificaciones corporativas de Scope Ratings, considera que aunque las petroleras se verán beneficiadas por los repuntes en los precios del petróleo, advierte que el flujo de caja y las ganancias siguen siendo vulnerables a la tributación de cualquier ganancia extraordinaria. “Es probable que el aumento de la volatilidad beneficie a las divisiones comerciales de las grandes empresas —Shell, BP, TotalEnergies— sujetas a una estricta gestión de riesgos, especialmente si las contrapartes cuestionan las normas de fuerza mayor”. 

Gráfico que muestra el precio del barril Brent a lo largo del tiempo.

Turismo y banca, bajo presión

En el lado opuesto, el pesimismo se ha centrado en los valores ligados al ecosistema turístico. Las aerolíneas se han visto bajo presión, desde Londres a París. Aunque el alza del petróleo ha acaparado el foco de la atención, la interrupción del tráfico en Ormuz —por donde transita uno de cada cinco barriles— también está provocando revalorizaciones de doble dígito en la cotización del combustible, lo que implica mayores costes operativos para las compañías aéreas. IAG, el conglomerado aéreo agrupado por Iberia y British Airways, acumula un retroceso superior del 21% desde el inicio de la guerra y de un 15% en lo que va de trimestre.

Citi ha tomado una posición más bajista con respecto al sector aéreo. "El aumento de los precios del combustible para aviones, junto con las interrupciones en las rutas aéreas de Oriente Próximo, parece haber generado también presiones inflacionistas en el sector del transporte aéreo", ha apuntado Anthony Yuen, analista de Citi, en una nota a clientes. "Los efectos sobre la demanda podría afectar de forma negativa a los viajes, lo que supondría riesgos a la baja para las economías asiáticas más dependientes del turismo", ha recalcado.

Azza Chamem, directora asociada de calificaciones corporativas de Scope Ratings, considera que esta crisis de combustible estalla en un contexto operativo más complicado para las aerolíneas, aunque contempla que IAG se salvará del peor castigo bursátil. “En términos relativos, las compañías aéreas con redes orientadas al Atlántico y una fuerte liquidez, como IAG, parecen estar mejor posicionadas que sus homólogas con mayor exposición a Asia y Oriente Próximo, en particular el Grupo Lufthansa y Air France KLM”.

Amadeus también ha quedado en el ojo del huracán debido a su exposición a los flujos turísticos en Asia, la región más expuesta al repunte del combustible. La compañía de logística, junto a Grifols, se ha convertido en el más penalizado del índice este trimestre, con una caída del 22%. Las casas de análisis han revisado sus apuestas por la tecnológica, que ha cedido más de un 25% desde el inicio de la guerra, arrastrada por el deterioro de las expectativas de turismo. Por ejemplo, la firma de inversión Jefferies, recortó su precio objetivo de 78 euros a 65 euros debido a su exposición a Oriente Próximo y Asia, aunque optaron por mantener su rating de compra. "Los riesgos geopolíticos están fuera del control de la compañía, pero también es poco probable que supongan un lastre estructural para la valoración", apuntan en una nota.

La gran banca tampoco se ha escapado del ajuste bursátil. Los temores a un fuerte repunte de inflación, menor crecimiento económico y un entorno monetario más restrictivo ha interrumpido la senda alcista de la banca. El más castigado en lo que va de año ha sido BBVA (-12%), el Banco Sabadell (-12%), el Banco Santander (-8,30%) y Bankinter (-8%).

El mercado castiga a Grifols y Fluidra

Más allá del shock energético derivado de la guerra, dos de los valores bajo mayor presión bajista en el primer tramo del año financiero han sido las acciones de la farmacéutica, Grifols y el fabricante de piscinas, Fluidra. Los títulos de Grifols acumulan una caída superior al 22% en los primeros tres meses del año en medio de una crisis de confianza que la firma catalana ha arrastrado desde el asalto bajista del hedge fund (fondo de cobertura), Gotham City Research.

El testimonio del fundador de Gotham City en la Audiencia Nacional tampoco ha despejado los temores de los analistas: tanto Deutsche Bank y Morgan Stanley han rebajado su precio objetivo para las acciones. A esto se le suma la irrupción de un nuevo fondo bajista, Kintbury Capital, cuyas posiciones cortas ascienden al 1,71%, la mayor posición bajista desde que se fundó la compañía.

Por detrás de Grifols y Amadeus está Fluidra, compañía que ha perdido un 15% de su valor bursátil desde el inicio del trimestre después de publicar sus últimas cuentas. Aunque la compañía logró aumentar su beneficio un 28% hasta los 176 millones de euros al cierre del ejercicio de 2025, los últimos resultados decepcionaron al mercado.

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