En 2026
El Banco de España mejora la previsión de crecimiento al 2,3% pese al "empobrecimiento" causado por la guerra de Irán
El organismo plantea dos escenarios más duros en los que el PIB caería al 2,2% o al 1,9% este año si los impactos del conflicto se prolongan

Archivo - Cúpula de la sede del Banco de España el día que ha publicado su informe anual, a 13 de mayo de 2021, en Madrid (España). / Isabel Infantes - Europa Press - Archivo
El Banco de España (BdE) no es ajeno a la presión que ya ejerce la guerra de Irán sobre la economía española. Sin embargo, la institución dirigida por José Luis Escrivá ha elevado la previsión de crecimiento de España hasta el 2,3% en 2026, aunque la ha reducido al 1,7% en 2027. Este ajuste supone un alza de una décima en el año presente y de una caída de dos décimas para el año próximo con respecto a las últimas previsiones, de diciembre de 2025.
El organismo supervisor adelanta en su documento de proyecciones macroeconómicas que la revisión de crecimiento para España se ha visto altamente condicionada "por el contexto internacional, marcado por el conflicto en Oriente Próximo". "En este escenario, el encarecimiento de los precios del petróleo y del gas supone un empobrecimiento del conjunto de la economía española y equivale a una perturbación negativa de oferta", señala el informe. En esta línea, el director de economía de la institución, David López Salido, ha explicado este viernes que la economía española presentaba en enero y febrero un alto "dinamismo, resiliencia y robustez", pero el shock de la guerra ha "alterado esa dinámica".
Ello explica que la revisión de la previsión de crecimiento de este año sea solo de una décima, por el momento: tras el 2,2% previsto en diciembre, la expansión de la actividad de los dos primeros meses apuntaba a que el crecimiento del ejercicio podría ser del 2,4%. Las consecuencias del conflicto en marzo, sin embargo, lo rebajaron al 2%, si bien las medidas aprobadas por el Gobierno le añadieron tres décimas, hasta el 2,3% final calculado por el Banco de España.
López Salido, en este sentido, ha hecho una valoración mayormente positiva de las medidas del Ejecutivo, aunque con un matiz. Así, ha apuntado que amortiguarán el efecto de la guerra en el empleo, la producción y los precios, al tiempo que ha considerado que se han aprobado de forma "suficientemente rápida" y con una duración "bastante acotada". Sin embargo, ha lamentado que no están "bien focalizadas", ya que deberían haberse centrado más en los colectivos más vulnerables.
Más inflación
En cuanto a la inflación, el BdE ha revisado al alza la tasa general para 2026. Lo ha hecho en 9 puntos porcentuales, una subida considerable, escalando del 2,1% inicialmente proyectado hasta el 3% en 2026. "Destacan las sorpresas al alza en los alimentos y la persistencia observada en los servicios", señala el informe, además de la evidente crisis energética, principal contribuyente al alza.
También en este caso el impacto final de la guerra en el alza de precios podría haber sido mayor de no mediar las medidas del Gobierno. Desde el 2,1% de IPC calculado en diciembre para 2026, solo la fortaleza de la economía lo habrían llevado al 2,7%. A ello se suman 0,7 puntos porcentuales por el efecto del conflicto en los precios de la energía, los alimentos y otros componentes, con lo que la inflación podría subir al 3,4%, pero las medidas del Ejecutivo les restan cerca de 0,5 décimas.
En 2027, además, la inflación se moderaría a causa de la normalización prevista del mercado energético en el escenario central, cayendo 0,5 puntos porcentuales hasta el 2,5%. Aún así, esta cifra supone 0,6 décimas más que en las últimas proyecciones de 2025, confirmando el escenario de desaceleración económica.
El BdE ha indicado, asimismo, que el paquete de 80 medidas propuesto el pasado 20 de marzo por el Gobierno para paliar las consecuencias de la guerra "añadiría tres décimas a la tasa prevista para 2026". Por tanto, en caso de que el Ejecutivo no hubiese impulsado la iniciativa, la tasa prevista habría caído al 2%, cuatro décimas menos que la estimada en diciembre.
Escenario adverso
Como es habitual ante situaciones de elevada incertidumbre como la actual, el banco ha proyectado varios escenarios alternativos posibles para la economía española, todos asociados "a la intensidad y duración del shock energético". Los dos escenarios, denominados adverso y severo, dibujan realidades a cada cual más perjudicial para el contexto económico nacional.
En primer lugar, el adverso contempla "un aumento de los precios del crudo y la electricidad en las próximas semanas superior al planteado en el escenario inicial". Sin embargo, el BdE asume en este escenario unas disrupciones aún "transitorias", dado que no es el más grave de los proyectados. "En este contexto, a partir de la segunda mitad del año, los flujos de materias primas energéticas comenzarían a normalizarse y convergerían hacia los niveles previstos en el escenario central en los primeros meses de 2027", detalla el informe.
Así, el ritmo de crecimiento del PIB se reduciría hasta el 2,2% en 2026 y al 1,5% en 2027, una y dos décimas menos, respectivamente, que en el escenario central. La tasa de inflación, por su parte, sería casi un punto porcentual más elevada en 2026, escalando hasta el 3,9% en 2026. El año siguiente, con los mercados energéticos ya normalizados en este escenario, caería hasta el 2%.
Escenario severo
El escenario severo -"tremendamente exagerado para ponerle una probabilidad muy pequeña", según López Salido- contempla un "conflicto bélico más intenso y duradero, que resultaría en una prolongación de las disrupciones en los flujos de materias primas energéticas hasta el final del presente año". En este contexto, los mercados energéticos empezarían a normalizarse a comienzos de 2027, pero de forma gradual, dada la "destrucción significativa de las infraestructuras energéticas en Oriente Próximo".
Esta realidad sería mucho más dura para la economía española. El BdE vaticina un crecimiento en este escenario del 1,9% en 2026 y del 1,1% en 2027. Así, el avance del PIB en 2026 sería 1,3 puntos porcentuales más bajo que el previsto en el escenario general, profundamente impactado por un shock energético duradero del que la economía tardaría años en recuperarse.
La inflación experimentaría también una subida considerable. Su avance llegaría hasta una tasa del 5,9% en 2026, 2,9 puntos porcentuales más que en el escenario base. Para 2027 la tasa se normalizaría relativamente, con un 3,2%, aunque seguiría siendo elevada a tenor de la recuperación gradual de la que habla el organismo.
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