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Debate en el marco de Alimentaria

BonÀrea: "Crisis como la peste porcina nos demuestran que hay que tener las granjas limpias como la cocina de casa"

La industria cárnica asegura que la factura de la peste porcina es ya millonaria para las empresas exportadoras, e insta a poner más recursos para mejorar la bioseguridad

España negocia con Perú la reapertura de fronteras a la carne de cerdo, afectada por la peste porcina

Aspecto de uno de los siete pabellones que conforman el salón Alimentaria Hostelco, en la Fira de Barcelona.

Aspecto de uno de los siete pabellones que conforman el salón Alimentaria Hostelco, en la Fira de Barcelona. / Jordi Otix / EPC

María Jesús Ibáñez

María Jesús Ibáñez

Barcelona
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En un momento en el que se han juntado en España hasta cuatro crisis sanitarias ganaderas de modo prácticamente simultáneo, empezando por la gripe aviar y la dermatosis nodular contagiosa y siguiendo por las más recientes peste porcina africana y la llegada del virus de Newcastle, la industria alimentaria habla ya de pérdidas millonarias y de la necesidad de adoptar medidas contundentes para elevar los niveles de bioseguridad. "Hemos de ser conscientes de que la situación ha cambiado y de que estos problemas van a ser cada vez más habituales, lo que nos obliga a asegurarnos más que nunca de que las granjas sean como las cocinas de nuestras casas, donde la limpieza ha de ser extrema".

La frase la ha pronunciado este miércoles el consejero delegado del grupo bonÀrea, Ramon Alsina, en el marco de una mesa redonda sobre sanidad animal organizada dentro del salón Alimentaria Hostelco, que se celebra en la Fira de Barcelona hasta este jueves. Junto a Alsina, otro grande del sector cárnico, la compañía leridana Vall Companys, cuyo director general de la división avícola, Josep Solé, ha coincidido con que este es ya un asunto clave. "Hace unos años, los temas sobre enfermedades animales eran cosa de los técnicos y los veterinarios, ahora ha pasado a ser una variable más de nuestro negocio", ha indicado Solé, que gestiona una producción anual que ronda los 180 millones de pollos.

Pero más allá del daño reputacional que estas crisis ganaderas ocasionan a un sector que es motor de la industria agroalimentaria española, "el impacto comercial que ha tenido la irrupción solo de la peste porcina africana ha sido altísimo, con pérdidas de millones de euros", ha agregado, por su parte, la directora de I+D del Grupo Jorge, Alba García, también presente en el debate. La empresa aragonesa, que exporta aproximadamente el 70% de las 666.000 toneladas de carne que produce al año, se encontró con que "el bloqueo comercial que se impuso en el momento en que se declaró el primer brote, el pasado 28 de noviembre, tuvo un primer impacto importante", pero lo peor, ha agregado García, es que luego "se tuvieron que realizar ajustes de precios y hubo estocs almacenados durante días, lo que obligó a hacer un esfuerzo en temas de conservación de la cadena de frío y la movilización de frigoríficos". Además, "una vez abiertas las primeras fronteras, gracias a la regionalización, se han tenido que activar nuevos trámites para asegurar a los clientes la trazabilidad", ha indicado la directiva de la compañía líder en porcino en España.

Llegaron para quedarse

"Lo que ha pasado, entre finales de 2025 y este 2026, ha sido una situación realmente inaudita, porque han coincidido cuatro enfermedades, que afectan a distintas especies de animales y que no han empezado en las granjas, sino en el medio natural, lo que las hace más difíciles de controlar", ha constatado Natàlia Majó, responsable del programa de Sanidad Animal en el Centre de Recerca de Sanitat Animal (IRTA-CReSA), el laboratorio que inicialmente fue señalado como origen del brote de peste porcina declarado en Catalunya, pero que finalmente ha sido descartado como tal.

Son virus, ha explicado Majó, que circulan por todo el planeta, "transportados por la propia globalización, que supone grandes movimientos de mercancías y de animales, pero también por el cambio climático, que ha cambiado la ubicación de los vectores de contagio", es decir moscas, mosquitos u otros insectos. "Y una mala noticia: esto no va a ir a menos, al contrario", ha avisado la investigadora.

Así las cosas, todo conduce a una misma conclusión, la mejora de la bioseguridad, han repetido los participantes en la jornada. "Esto es algo que hemos aprendido los criadores de vacas y terneras con la dermatosis nodular: Se ha avanzado más en higiene de las granjas, en control de los camiones y los accesos en los últimos cuatro meses que en la década anterior", ha admitido el quinto participante en la tertulia, Josep Viñas, director general del Grup Viñas, un grupo de empresas familiar con sede en Vic (Barcelona) y dedicado a la producción de carne de vacuno.

En el caso de la gripe aviar y el virus de Newcastle, que afecta a las granjas de aves, "al ser un sector con un consumo que va en aumento, lo que tendría que marcarse es un mismo listón para todos", ha reclamado Solé, desde Vall Companys. "No puede ser que nos estén entrando enfermedades porque hay granjas, normalmente las más antiguas, que no están al día en este sentido", ha lamentado, antes de reclamar una mayor colaboración entre el ámbito privado y las administraciones públicas.

Y para mantener al consumidor fiel al producto, "que no se pierda su confianza", lo que hay que hacer es incrementar, más si cabe, la información y la transparencia, ha instado Alsina, de bonÀrea. "De momento, eso sí, a nivel español, el consumo no se ha resentido de estas crisis, pero no es descabellado pensar que pueda ocurrir en algún momento", ha concluido.

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