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Fusión de Puig con Estée Lauder

¿Quién es Estée Lauder? La historia de la empresa dueña de MAC, Clinique y Jo Malone que negocia su integración con Puig

Radiografía de Estée Lauder: el gigante familiar que negocia su fusión con Puig bajo el control estratégico de William P. Lauder y un catálogo de 20 marcas de lujo

Un expositor de Estée Lauder en una imagen de archivo.

Un expositor de Estée Lauder en una imagen de archivo. / Yuki Iwamura / BLOOMBERG

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

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La posible alianza entre la española Puig y la estadounidense The Estée Lauder Companies ha puesto todos los focos sobre esta última. Pero, ¿qué hay detrás de una de las firmas más icónicas del mundo? Desde su fundación en una cocina de Nueva York hasta convertirse en un imperio que cotiza en Wall Street, esta es la radiografía de un titán del lujo.

De cuatro productos a un imperio global. La historia de la compañía comenzó en 1946, cuando Estée Lauder y su marido, Joseph Lauder, empezaron a fabricar cosméticos en la ciudad de Nueva York. En sus inicios, la gama era sorprendentemente reducida: apenas cuatro productos, entre ellos un aceite limpiador y una crema multiusos.

Foto de archivo, de la gigante de la cosmética Estée Lauder mezclando fragancias

Foto de archivo de la gigante de la cosmética Estée Lauder mezclando fragancias. / EFE/epa/HANDOUT

Sin embargo, la visión comercial de Estée (quien popularizó el concepto de regalar muestras con cada compra) transformó el pequeño negocio en una potencia que ya en 1983 alcanzó los 1.000 millones de dólares en ventas.

William P. Lauder y Stéphane de La Faverie

Aunque Estée Lauder es una multinacional que cotiza en bolsa desde mediados de los años noventa, su estructura de mando sigue manteniendo un marcado carácter dinástico. Actualmente, la compañía opera bajo una bicefalia estratégica donde el el presidente ejecutivo es William P. Lauder y, luego, Stéphane de La Faverie es el CEO de la compañía.

Todo está siempre bajo la supervisión de un Consejo de Administración, donde la familia Lauder tiene la última palabra. Este control no es solo una cuestión de influencia moral, sino que está blindado mediante una estructura de acciones de clase dual. Aunque la familia posee cerca del 38% del capital, retiene aproximadamente el 80% de los derechos de voto, lo que les otorga la capacidad absoluta para aprobar o vetar movimientos de gran calado, como la actual negociación con Puig.

Un catálogo con más de 20 marcas

Más allá de su marca homónima, la compañía se ha convertido en un paraguas que agrupa a más de 20 firmas de prestigio que dominan todas las categorías del sector. En el ámbito del cuidado de la piel y el maquillaje, el grupo controla gigantes de la talla de Clinique, M·A·C, La Mer, Bobbi Brown y Origins. Su presencia en la perfumería de alta gama y el sector del lujo es igualmente robusta gracias a nombres como Jo Malone London, Tom Ford Beauty, Le Labo y Kilian Paris. Además, en los últimos años han demostrado una gran agilidad para captar nuevas tendencias con la adquisición de marcas virales como The Ordinary (DECIEM) o Dr. Jart+.

Tamaño y cifras

A fecha de marzo de 2026, las cifras respaldan esta posición de liderazgo. Con un valor en bolsa que oscila entre los 31.000 y 33.000 millones de dólares, Estée Lauder cerró su último ejercicio con unas ventas netas de 14.326 millones de dólares. Su alcance es masivo, operando en unos 150 países y contando con una fuerza laboral de 57.000 empleados en todo el mundo.

Esta potencial unión con Puig no es solo una operación financiera, sino un movimiento que podría reconfigurar las jerarquías internacionales. Al sumar el dinamismo y la expansión del grupo español con la herencia y el vasto catálogo de la firma estadounidense, ambas compañías se posicionarían con una fuerza renovada para competir frente a frente con colosos como L'Oréal o LVMH. En una industria donde la escala y la capacidad de innovación son determinantes, el desenlace de estas conversaciones marcará, sin duda, un punto de inflexión en el sector de la belleza.

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