Industria alimentaria
Estas son las 10 tendencias que marcarán lo que comemos (y bebemos) este 2026
La proteína consolida su presencia en la alimentación, la salud digestiva se vuelve prioritaria y el consumidor busca "placer sin culpa": son algunas de las tendencias que marcarán el rumbo del sector de las bebidas y la alimentación, presentadas en Alimentaria 2026
Alimentaria 2026, en directo: horario, expositores, novedades y última hora de la feria en Barcelona

La proteina es una de las tendencias más visibles, que ha dejado de asociarse solo al gimnasio, sino a una salud más amplia. / David Zorrakino (EFE)

Hace diez años, encontrar en el supermercado una crema de cacao y avellanas por 8 euros o unas galletas de chocolate por 4,99 euros entre los productos más vendidos en España, como las de la marca de productos naturales Natruly, habría sido impensable. También lo habría sido ver a una marca tradicional centenaria como Jijona S.A., conocida por comercializar los turrones El Abuelo, vendiendo hoy bolas proteicas con creatina. Ambas empresas, sin embargo, lideraban un expositor propio en "Alimentaria Trends", el espacio dentro de la feria Alimentaria dedicada a lo último en desarrollo de nuevos productos.
Si en 2026 esto es una realidad, lo es porque el público ha cambiado. "El consumidor está más informado, más preocupado por su salud —tanto física como mental— y es más exigente con lo que come”, subraya Enric Tardio, responsable de desarrollo de negocio de la consultora Innova Market Insights. La firma ha presentado hoy, en el marco de la feria, su informe anual Top 10 tendencias en Alimentación y Bebidas 2026. Y, según sus conclusiones, así es como estamos redefiniendo lo que consumimos —y por qué—.
1. La proteína lo invade todo
Que la proteína se haya convertido en un básico transversal no es una moda nueva, pero sí una de las más consolidadas. Uno de cada dos consumidores asegura haber aumentado su ingesta, y la industria responde con crecimientos que superan el 20% en muchas categorías. Ya no se asocia solo al gimnasio, sino a una salud más amplia: control del peso, envejecimiento saludable o bienestar. Además, evoluciona: pasa de la cantidad a la calidad y se combina con fibra o vitaminas en productos de alta densidad nutricional y bajo aporte calórico. También se diversifica, ya que ha dejado de vivir exclusivamente en los lácteos para expandirse a snacks de legumbres o cereales enriquecidos.
2. La salud digestiva se vuelve 'mainstream'
La microbiota ha dejado de ser un nicho para convertirse en el eje de la salud. El 87% de los consumidores europeos afirma que cuidar su salud intestinal es prioritario. Y no solo por la digestión: se vincula directamente con la energía, la inmunidad e incluso la salud mental.

Danone en la feria Alimentaria+Hostelco 2026 / DANONE
Así, desde Danone apuntan que “el crecimiento en yogures proviene casi por completo de segmentos vinculados a la salud, como proteína, vegetal, griego, colesterol o kéfir”, una tendencia estrechamente ligada al cuidado de la microbiota y al contexto de envejecimiento poblacional.
3. "Placer sin culpa"
En un contexto de incertidumbre, el consumidor busca refugio. Y muchas veces lo encuentra en la comida. Pero no a cualquier precio. Un 30% quiere mejorar su estado de ánimo a través de lo que come, mientras otro tanto busca disfrutar sin renunciar a la salud. Aquí es donde entran propuestas de “indulgencia saludable”: postres proteicos, productos con menos azúcar o ingredientes naturales. Una categoría en pleno auge que combina placer y funcionalidad, impulsada por marcas como Natruly o el creciente abanico de snacks “mejorados”.
4. Bebidas que alimentan
Las bebidas se han convertido en uno de los grandes laboratorios de innovación. Ya no solo hidratan: también alimentan, cuidan y aportan beneficios. De hecho, tres de cada cuatro consumidores las perciben como una forma de snack saludable. El foco está en lo funcional: sin azúcar, con ingredientes naturales o enriquecidas con vitaminas, colágeno o suplementos. Incluso emergen nichos como la “belleza desde dentro”, donde la nutrición se conecta con el cuidado de la piel o el cabello.
5. El ‘plant-based’ madura
Los productos de origen vegetal están en un punto de inflexión. Dejan atrás la fase de imitación de la carne para reivindicar su propia identidad, basada en ingredientes como legumbres o cereales. Así surgen snacks de lentejas, protein bowls o versiones enriquecidas de productos básicos. “Empezaremos a ver más vínculos entre lo vegetal, el alto contenido en fibra y la salud digestiva”, explica Tardio.
6. Comer según el momento
Más hogares unipersonales, menos horarios fijos y más consumo “sobre la marcha”. Ante rutinas cada vez más flexibles y fragmentadas, la alimentación se adapta con nuevos formatos y ocasiones. Crecen los snacks, los platos preparados y las soluciones rápidas. “Ya no se trata solo de qué se come, sino de cuándo y cómo se consume”, señalan desde la consultora.
7. Que cada bocado valga lo que cuesta
La presión económica también eleva la exigencia. El consumidor busca productos claros, sencillos y con valor, lo que impulsa la marca blanca y penaliza propuestas poco justificadas. Así, la sofisticación pierde peso frente a la transparencia. Esto explica, por ejemplo, el buen comportamiento de categorías como los congelados, cada vez más normalizados y con margen de crecimiento.

Expositor de productos saludables y vegetales empaquetados listos para comer en Alimentaria 2026. / EP
8. Alimentación para cuidar la mente
La salud mental se cuela en la cesta de la compra, especialmente entre jóvenes. Más de la mitad de la generación Z y los millennials reconoce preocupación por el estrés y la ansiedad. La respuesta llega en forma de productos que prometen energía, relajación o mejora del estado de ánimo: desde bebidas funcionales hasta ingredientes botánicos como el té verde o la camomila. Incluso el sueño emerge como nuevo territorio de innovación.
9. Volver a lo de siempre: tradición reinventada
En tiempos de incertidumbre, la alimentación recupera su papel como refugio emocional. La comida evoca hogar, familia e identidad. Uno de cada tres consumidores prioriza productos que le conecten con esos recuerdos. Pero no solo crece lo local: también gana peso la tradición de otras culturas, impulsando la exploración de sabores globales con un componente emocional.
10. Sostenibilidad, sí… pero con matices
La sostenibilidad sigue presente, pero pierde fuerza frente a otras prioridades como el precio. Las empresas continúan invirtiendo, aunque el consumidor no siempre está dispuesto a pagar más por ello. Aun así, cerca del 40% sí elige opciones sostenibles, especialmente cuando implican beneficios tangibles como productos de proximidad o reducción de residuos. La clave: que sea accesible, comprensible y útil.
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