LA RESACA DEL GRAN APAGÓN
La investigación europea sobre el apagón no señala culpables y los expertos lanzan una batería de propuestas para evitar otro colapso
El panel de expertos de Entso-E ratifica que el ‘cero energético’ fue consecuencia de una “tormenta perfecta” con varios factores y que no es posible determinar un “único culpable”

Imagen de un centro comercial de Cáceres del día del apagón. / Carlos Gil
El apagón eléctrico del 28 de abril de 2025 fue resultado de "múltiples factores que interactuaron entre sí", proviniendo de un "problema muy local" en el sur de España que "escaló muy rápidamente", según las conclusiones del informe definitivo del panel de expertos de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (Entso-E) sobre el incidente.
De esta manera, y al igual que en su informe factual de octubre, la investigación europea elude señalar a un único culpable por el evento y reafirma que al cero eléctrico contribuyeron "una combinación de muchos factores y que no se debió a una sola causa raíz", indicó el director de la investigación, Klaus Kaschnitz, en un briefing con la prensa. "No hay un único culpable. Y, de hecho, esa no era nuestra tarea. Nuestra tarea consistía en buscar las razones. Descubrimos que había varios factores que contribuían a ello, y la combinación de estos fue lo que lo provocó este incidente al final", añadió al respecto.
El apagón fue un fenómeno inédito causado por múltiples factores sobre el que nunca se había teorizado, pero técnicamente corregible con medidas de control de voltaje, según el criterio del panel de expertos europeo. "No es sobre renovables, sino sobre control de voltaje (...). No hay nada en las recomendaciones que no se pueda hacer mañana. No es alta tecnología. El control de voltaje lo conocemos desde hace mucho", declaró el presidente de Entso-E, Damián Cortinas, en la presentación del informe final del organismo.
El análisis de Entso-E, que se alimenta de un primer informe técnico publicado en octubre, describe el apagón como el mayor registrado en Europa en dos décadas, confirma que se inició en España -y no en Portugal- y señala que fue "el resultado de múltiples factores que interactúan entre sí" a partir de "un problema muy local que escaló muy rápidamente". En menos de 20 segundos se perdieron unos 2,5 GW de generación en España, resumieron.
"Evolucionó a través de una secuencia que combinó fluctuaciones de tensión y fenómenos oscilatorios, lo que provocó desconexiones generalizadas de generación en España (...), seguidas de una cascada de desconexiones por sobretensión, y culminó en la pérdida de sincronismo del sistema ibérico con el Área Sincrónica de Europa Continental", resumen los expertos. "Lo importante después de esto, no sólo para España y para Europa sino para el mundo entero, es que este tipo de eventos pueden tener un impacto sistémico", añadió Cortinas, quien también recomendó reforzar la coordinación en la generación, distribución y transmisión.
Asimismo, el informe considera que, a pesar de la correcta activación de los planes de defensa del sistema, "la naturaleza y magnitud de los eventos en cascada provocaron el colapso total de los sistemas español y portugués en cuestión de segundos". En lo que respecta al proceso de reposición del sistema tras el apagón, valora que comenzó de inmediato y se completó en 12 horas en Portugal y en 16 horas en España, gracias a procedimientos de restablecimiento "exhaustivos, estrategias de contingencia y el pleno compromiso de todos los agentes -operadores, generadores y demás-.
Recomendaciones
Los expertos agrupados por Entso-E en un panel copresidido por el director de operaciones del operador austríaco APG, Klaus Kaschnitz, y por su homólogo del húngaro MAVIR, Richard Balog, subrayaron que los análisis previos no permitían concluir que el sistema pudiera fallar y emitieron 22 recomendaciones sobre control de tensión, potencia reactiva, oscilaciones, protecciones, pequeñas instalaciones, planes de defensa y marco regulatorio.
Agrupadas en seis grandes bloques, el primer grupo se refiere a la vigilancia de la tensión y aboga por avanzar hacia un "control dinámico" capaz de responder a oscilaciones rápidas del sistema porque se puede disparar en milisegundos, explicó Kaschnitz. Los expertos consideran que este tipo de sistema debe operarse de una manera distinta a la habitual y recomiendan mejorar el amortiguamiento, así como los sistemas de monitorización y detección de oscilaciones, para poder identificarlas antes y reaccionar con mayor eficacia.
Sugieren también analizar con más detalle el papel de los paneles solares domésticos, pequeñas unidades que al desconectarse de forma conjunta generan inestabilidad. "Sabemos cómo poner un control de voltaje, pero se tiene que estudiar porque son unidades muy pequeñas", dijo Cortinas. El informe subraya que este fue un caso muy poco habitual, ya que los planes de defensa suelen estar diseñados sobre todo para caídas de frecuencia y no para episodios de sobretensión. Por eso, plantea revisar y adaptar esos mecanismos de protección a escenarios de este tipo.
En cuanto a la restauración del sistema, que requirió 12 horas en Portugal y 16 en España, el panel recomienda seguir trabajando en la verificación de la capacidad de arranque en negro y garantizar al menos 24 horas de funcionamiento de las comunicaciones en situaciones de emergencia.
Para aplicar el conjunto de recomendaciones, el panel propone ajustar el marco regulatorio. Ese esfuerzo debería implicar a los operadores del sistema, las autoridades nacionales, los reguladores y el resto de actores afectados. Además, destacan que el voltaje en Europa es de 420 kilovoltios (kV). A España se le permite 435 kV, que es algo "específico" de España y los expertos recomiendan armonizar esos niveles.
No hay un “único culpable”
El panel de 49 expertos encargado de la investigación evitó atribuir responsabilidades jurídicas a ninguno de los actores implicados en el sistema eléctrico español y destacan que no hubo un "único culpable". Por un lado, los expertos apuntan al sistema de control de tensión en España, que opera Red Eléctrica. Los sistemas de defensa se aplicaron correctamente, pero no bastaron. Algunas maniobras para controlar la tensión eran manuales, lo que exigía tiempo de decisión y ejecución.
"El fenómeno clave del incidente fue la falta de eficacia del control de tensión dentro del sistema eléctrico español. Las simulaciones muestran que unos mayores márgenes de potencia reactiva podrían haber evitado el colapso del sistema", señala el documento. También indican que algunos reactores no se reconectaron y que el sistema español era especialmente sensible a variaciones de intercambios y flujos.
Por otro lado, los técnicos ponen el foco en los generadores renovables basados en inversores. De acuerdo con los requisitos legales vigentes, muchas de estas instalaciones operaban con un factor de potencia fijo y, por ello, "no contribuían eficazmente al control de tensión del sistema", extremo que también proponen enmendar.
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