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Mercados

Seat, Damm y Fluidra sitúan el agua como prioridad estratégica ante el riesgo climático y regulatorio

Una jornada organizada por Sant Cugat Empresarial y Veolia reúne a compañías como Seat, Damm y Fluidra, que comparten sus estrategias para optimizar el uso del agua, desde sistemas de recirculación hasta proyectos de recarga de acuíferos, con el objetivo de ganar en sostenibilidad y eficiencia

Estrategias empresariales Sant Cugat

Estrategias empresariales Sant Cugat / Cedida

Redacción

Barcelona
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El agua ha dejado de ser un recurso invisible en los balances empresariales para convertirse en un factor crítico de riesgo y competitividad. La presión climática, las restricciones regulatorias y la creciente escasez han situado la gestión hídrica en el centro de la toma de decisiones de las compañías. Este cambio de paradigma ha quedado patente este jueves en Sant Cugat del Vallès, donde cerca de 80 empresas han debatido sobre cómo adaptarse a un entorno en el que la disponibilidad de agua ya no está garantizada.

La jornada, organizada por Sant Cugat Empresarial y Veolia, ha servido para constatar que la eficiencia y la regeneración del agua no solo son una cuestión ambiental, sino también económica. En un contexto marcado por la proximidad del Día Mundial del Agua y por nuevas exigencias europeas en sostenibilidad, las empresas empiezan a integrar el riesgo hídrico como una variable estructural.

Desde el ámbito institucional, el presidente de Sant Cugat Empresarial, Eduard Torres, y la teniente de alcaldía Cristina Paraira han subrayado la necesidad de anticipación. Ambos han coincidido en que la competitividad futura del tejido empresarial dependerá de su capacidad para adaptarse a un escenario de recursos limitados y mayor presión normativa, donde las alianzas público-privadas serán clave.

Una de las ideas que ha atravesado toda la jornada es que sin agua no hay economía. Así lo ha planteado Sònia Ruiz, de NOIMA Sustainability Strategies, quien ha advertido de que el desequilibrio del ciclo hídrico ya tiene implicaciones directas sobre el PIB, las infraestructuras y la actividad productiva. En este contexto, el riesgo hídrico deja de ser únicamente ambiental para convertirse en un elemento financiero y estratégico.

Las empresas más avanzadas ya están moviendo ficha. En la mesa de experiencias, compañías como Seat, Damm y Fluidra han expuesto medidas concretas. Desde la industria automovilística, Seat ha identificado un potencial de ahorro de hasta el 40% en su planta de Martorell mediante sistemas de recirculación y optimización de procesos.

En el sector alimentario, Damm trabaja desde hace años en la medición de su huella hídrica y en proyectos de recarga de acuíferos en el delta del Llobregat, una iniciativa que evidencia cómo la colaboración territorial gana peso en la gestión del agua. Por su parte, Fluidra ha fijado el objetivo de ser “water positive” en 2030, es decir, devolver más agua a las cuencas de la que consume, apoyándose en innovación, medición y transparencia.

En este ecosistema, Veolia refuerza su papel como socio tecnológico y operativo, impulsando auditorías hídricas, proyectos de regeneración y soluciones de economía circular. La compañía destaca que herramientas como la huella hídrica o los créditos de agua positiva permiten a las empresas ir más allá de la eficiencia interna y generar impacto en el territorio.

El cierre institucional, a cargo de Xavier Roca, director general de Industria de la Generalitat, ha puesto el foco en la cooperación como condición indispensable. El reciente Pacto Nacional por la Industria incorpora medidas específicas para mejorar la gestión del agua, reconociendo que este recurso será determinante en el futuro del modelo productivo.

El mensaje que deja la jornada es claro: el agua ya no es solo un recurso natural, sino un activo estratégico. Las empresas que sepan anticiparse, medir su impacto y colaborar en la regeneración de los recursos tendrán una ventaja competitiva en una economía cada vez más condicionada por el clima.

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