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Política Monetaria

La Fed mantiene intactos los tipos de interés en el 3,75% pese al conflicto en Irán y opta por la paciencia

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, cuyo mandato acaba el 15 de mayo, dice que no abandonará la junta de gobernadores hasta que acabe "de verdad y con transparencia" la politizada investigación abierta en su contra por el gobierno de Trump

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, durante una rueda de prensa celebrada tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en Washington.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, durante una rueda de prensa celebrada tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) en Washington. / Al Drago / BLOOMBERG

Barcelona | Nueva York
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En medio de la guerra de Irán y las incertidumbres que ha creado para la economía de Estados Unidos y global, la Reserva Federal (Fed) ha tomado este miércoles la decisión de esperar. El máximo organismo supervisor de la política monetaria estadounidense ha tomado la decisión de mantener los tipos de interés intactos en el rango objetivo del 3,50% al 3,75%.

La guerra abierta por Estados Unidos e Israel contra Irán, que se inició hace casi 20 días, ha llevado al alza el precio del petróleo, el gas y el combustible. Dichos aumentos amenazan con repercutir en la inflación, pero la Fed ha decidido no actuar por el momento.

En la que podría ser la penúltima rueda de prensa de su mandato, que acaba el 15 de mayo, Jerome Powell, presidente de la Fed, se ha hecho eco del comunicado del comité y ha asegurado que “la incertidumbre sobre resultados económicos sigue elevada” por las “implicaciones de acontecimientos en Oriente Medio”.

Powell, que aún presidirá con certeza la reunión del 28 y 29 de abril, ha querido enfatizar sobre esa incertidumbre. “El efecto económico podría ser mayor, menor, mucho mayor o mucho menor. Simplemente no sabemos”, ha insistido.

Disenso decreciente

Esta reunión es ya la segunda consecutiva en la que los 12 gobernadores del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) se deciden a mantener los tipos intactos, con tan solo un voto en contra. Ha sido el de Stephen Miran, el exasesor económico de Trump en la Casa Blanca, que apostó por una bajada de los tipos de un cuarto de punto. El gobernador Christopher Waller, que también mostró su disenso en la pasada reunión del mes de enero, ha votado esta vez a favor de mantener los tipos de interés.

En la votación 12- 1 de esta reunión ha influido la idea creciente de que, aunque la economía estadounidense es "sólida" y "resiliente", como ha dicho Powell, hay riesgos. Powell ha destacado que aunque se esperan "avances en la reducción de la inflación a mediados de año", conforme empiece a asentarse el impacto de los aranceles de Donald Trump ,no es algo seguro. Parte de esos gravámenes se los ha tumbado el Tribunal Supremo pero el presidente ha anunciado nuevos.

Si el progreso no es el esperado, ha declarado Powell, posiblemente no habrá bajadas de tipos, y ha destacado que de hecho varios gobernadores de la Fed que calculaban que habría dos recortes se han sumado a quienes calculan que solo habrá uno en lo que queda de año.

Estanflación

La realidad es que hay una visión mayoritaría de esos riesgos crecientes. Y aunque la Fed no lo cita abiertamente ni lo predice con certeza, claramente aprecian la posibilidad de “estanflación”: que la inflación y el paro suban más de lo esperado y el crecimiento sea más débil. Powell, no obstante, ha insistido en que no cree que lo que sucede ahora merezca el uso del término y ha dicho que "no es nada comparable a lo que se enfrentó en los años 70" del siglo XX.

La última vez que el Comité decidió un cambio fue el pasado 10 de diciembre, cuando el colectivo presidido por Powell adoptó la resolución de recortar un cuarto de punto los tipos de interés. Aquella fue la tercera bajada consecutiva, tras las de septiembre y octubre.

Tal y como relató EL PERIÓDICO aquel día, tras la decisión de la Fed, que funciona con un doble mandato de mantener la inflación alrededor del 2% y promover el máximo empleo, latía la opinión de la mayor parte del organismo —tres gobernadores votaron en contra— de que era más importante en aquel momento apoyar un mercado laboral renqueante que combatir el alza de los precios.

Sucesión e investigación

Powell ha dejado en su rueda de prensa noticias sobre su futuro. Ha anunciado que seguirá como presidente temporal si no se confirma en el Senado a Kevin Warsh, el sucesor que ha nominado Trump. Esa confirmación está en el aire ante el anuncio de un senador republicano, Tom Thillis, de que no ratificará ningún nombramiento hasta que se ponga fin a la polémica investigación que el Departamento de Justicia abrió contra Powell. Son pesquisas que el propio Powell denunció y que un juez ha constatado que solo responden a una campaña de "presión política". El magistrado la semana pasada anuló las citaciones judiciales del caso, una decisión que el gobierno va a apelar.

Respecto a su intención de mantenerse en la junta de gobernadores tras dejar la presidencia, algo que puede hacer hasta 2028, Powell ha dicho: "No tengo intención de abandonar la junta hasta que la investigación acabe de verdad, con transparencia y poniendo punto final".

La doble misión, en peligro

¿Qué camino queda por delante para el banco central? Lo cierto es que el repentino estallido bélico en Oriente Próximo ha puesto en jaque a la doble misión de la Fed: estabilizar los precios y asegurar el empleo. En los bancos centrales, desde Fráncfort a Londres o Washington, el alza de la inflación plantea la amenaza más decisiva para la política monetaria. Más allá de los precios, si el petróleo sigue cotizando a las alturas que ha tocado en estas últimas semanas, también podría arrastrar a la baja el crecimiento económico y el mercado laboral, que ya se encuentra en un punto delicado en Estados Unidos. 

Por ello, pese a la ola de inestabilidad que sacude al mundo, los analistas coincidían en los últimos días en pronosticar paciencia en la sede de los bancos centrales. Marco Giordano, director de inversión de Wellington Management, consideraba "probable" que las instituciones fueran prudentes a la hora de responder "a este posible choque de crecimiento e inflación debido al conflicto en Oriente Medio".

Gordon Shannon, gestor de carteras de TwentyFour Asset Management, se mostraba seguro de que la Fed no recortaría los tipos. "Antes de lo ocurrido en Irán, el Comité ya estaba lanzando señales de endurecimiento. Dado que se consideraba que el mercado laboral se estaba estabilizando y no deteriorando, querían ver pruebas claras de una reanudación de la desinflación antes de relajar su política monetaria. Ahora se encuentran paralizados, atrapados en una encrucijada estanflacionaria, ya que el aumento del precio del petróleo amenaza a la inflación y al crecimiento", destaca.

Además, ha subrayado que las expectativas de recortes en los tipos de interés han sido pulverizadas tras el estallido de la guerra. "El problema de la inflación, que antes se esperaba que se materializara en un plazo de dos años, se ha adelantado al presente y no parece que vaya a remitir", ha concluido.

Warsh toma las riendas

Precisamente la circunstancia que señala el analista marcará el futuro de la Fed. Warsh, el sucesor de Powell, fue nominado por Trump para que bajase los tipos de interés. El presidente ha criticado en innumerables ocasiones a Powell por su negativa a tomar esta decisión, alegando que el inmovilismo de la Fed le estaban costando miles de millones a EEUU.

Sin embargo, las ideas de Warsh personifican la idea de "halcón" en la política monetaria:  alguien cuya prioridad principal es mantener la inflación baja a la hora de establecer la política monetaria. La mayor parte de las veces esto implica elevar los tipos de interés, por lo que Warsh se enfrentará a una encrucijada: contrariar a Trump y hacer honor a su labor manteniendo a raya los precios, ante la amenaza que supone el conflicto de Irán; o bien iniciar una senda bajista, tal y como desea el presidente que lo nominó.

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