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El nuevo dilema de Powell

La guerra en Oriente Próximo enfría los recortes de tipos del BCE y la Fed y reaviva el temor a un alza de la inflación

Mientras la Reserva Federal apunta a una pausa, el BCE afronta un escenario más incierto y no descarta subidas si la crisis energética presiona los precios

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (derecho),Kazuo Ueda, gobernador del Banco de Japón (BOJ), Christine Lagarde, la presidenta del BCE y Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra en el simposio de Jackson Hole.

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (derecho),Kazuo Ueda, gobernador del Banco de Japón (BOJ), Christine Lagarde, la presidenta del BCE y Andrew Bailey, gobernador del Banco de Inglaterra en el simposio de Jackson Hole. / David Paul Morris / BLOOMBERG

Madrid
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El mandato de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal (Fed) ya fue complicado. Y ahora, con apenas dos reuniones por delante antes del cambio de guardia en el banco central, Powell baraja cómo evitar que se desboque una inflación alimentada por la contienda de Estados Unidos e Israel contra Irán. En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) también se enfrenta a un viejo dilema con ecos de los años setenta: cómo contener una nueva ola inflacionaria si la escalada bélica en Oriente Próximo prolonga la tensión sobre los combustibles. En el caso del Viejo Continente, la amenaza de una política monetaria más restringida es mayor.

La divergencia monetaria entre Estados Unidos e Europa también se acentúa. En Fráncfort, lo que está en debate gira en torno a posibles subidas de tipos a lo largo de 2026, meintras que la Fed sospesa prolongar las pausas. Además, el paralelismo con 1973 alimenta el nerviosismo en los mercados. La situación actual recuerda al embargo petrolero impuesto por los países árabes que agrupan la Organización de Países Exportadores del Petróleo (OPEP) durante la guerra de Yom Kipur, una decisión que golpeó con fuerza a la economía años después. Esos años fueron protagonizados por largas colas en las gasolineras, una inflación persistente, además de una caída del crecimiento económico.

Y ahora, los fantasmas de 1973 reviven los miedos a la temida estanflación (stagflation, en inglés), un término acuñado por el político británico Iain Macleod durante esta época para definir una inflación pegajosa, persistente y duradera. Y difícil de atajar desde el punto de vista monetario. 

Aunque esta reunión no conlleva en sí grandes movimientos dentro de la Fed —o en paralelo, dentro del BCE— y el consenso es una pausa hasta el mes de abril, el repunte de la inflación durante las crisis energéticas previas pesa en la decisión de los bancos centrales. La interrupción del paso por la vía marítima de Ormuz —responsable por uno de cada cinco barriles que consume el mundo— ha empujado el barril de Brent hasta los 110 dólares, niveles no vistos desde la invasión de Ucrania.

Gráfico que muestra la evolución del barril del Brent a lo largo del tiempo.

Los analistas anticipan cautela de Washington a Fráncfort. François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel Asset Management, prevé que la Fed mantendrá los tipos en el rango del 3,50%-3,75% en su cita este miércoles en un contexto de inflación persistente e incertidumbre geopolítica, al tiempo que subraya que la debilidad del mercado laboral apunta a una estabilización aún frágil. El banco central, a su juicio, insistirá en una estrategia prudente.

Michael Gapen, economista jefe de Morgan Stanley, aún mantiene sus expectativas de un recorte en junio, a pesar de la fuerte revalorización del petróleo. "Seguimos hablando de [un recorte] en junio y septiembre. Con el riesgo por supuesto, de que se retrase", afirmó a la agencia Bloomberg. "La economía puede soportar precios de entre 90 y 100 dólares por barril. Si llegamos a unos 125 o 150 dólares de forma prolongada, eso indicaría una probabilidad de que se produzca una recesión", matizó.

Otros expertos piden evitar una reacción excesiva. Michaël Nizard, de Edmond de Rothschild AM, señala que subir los tipos no resolvería el origen del problema —la oferta del petróleo— y que podría agravar el impacto sobre el crecimiento tras endurecer las condiciones financieras. A su juicio, esto "constituiría un error de política monetaria similar al de 2008".

En vísperas de la reunión, Trump ha vuelto a reclamar un recorte inmediato de los tipos. Powell, según ha exigido Trump en una publicación en su red social, Truth Social, “debería bajar los tipos de interés INMEDIATAMENTE, sin esperar a la próxima reunión”. El último pulso entre el inquilino de la Casa Blanca y el banco central recuerda a la ejercida por Richard Nixon sobre la Fed en los años setenta para forzar tipos más bajos.

BEIRUT (LÍBANO), 11/03/2026.- bombardeos israelíes sobre los suburbios sur de Beirut, conocidos como Dahye, este miércoles. EFE/ Edgar Gutiérrez

BEIRUT (LÍBANO), 11/03/2026.- bombardeos israelíes sobre los suburbios sur de Beirut, conocidos como Dahye, este miércoles. EFE/ Edgar Gutiérrez / Édgar Gutiérrez / EFE

El BCE, entre la pausa y el giro

Lo mismo ocurre en este punto del Atlántico. La reunión del próximo jueves del BCE estará marcada, como no puede ser de otra manera, por la guerra de Irán. Desde principios de junio de 2025, la máxima autoridad monetaria de la Unión Europea (UE) mantiene una actitud inmovilista, con los tipos fijados en el 2% ante la buena marcha de la economía de la eurozona. Sin embargo, los ataques de Washington y Jerusalén sobre Teherán pueden forzar al BCE a romper su estasis y tomar finalmente la decisión de subir los tipos de interés, ante la amenaza de una inflación al alza por los precios del crudo y los alimentos.

Las expectativas del mercado no son unánimes en Europa. Según el portal recopilatorio 'ECBWatch', hay un 65,8% de probabilidades de que el organismo con sede en Fráncfort continúe su senda de inacción. Sin embargo, un 34,2% de los enteros apuestan por un alza en los tipos de 25 puntos básicos.

Benedicte Kukla, directora de estrategia del banco privado Indosuez Wealth Management, no prevé que el BCE moverá ficha a lo largo de 2026. “Contrariamente a algunos escenarios del mercado financiero, que prevén dos subidas de tipos en 2026 en respuesta a la crisis energética, creemos que el BCE mantendrá la cautela”. 

Luis Merino, responsable de Renta Fija, Mixtos y Fondos de Fondos de Santalucía AM, considera "relevante" la recalibración producida por la guerra. "El sesgo de la política monetaria vuelve a estar bajo examen, en un escenario extremadamente volátil donde nos parece razonable lo que descuenta el mercado: que se pueda producir alguna subida de tipos este año en el caso de que el conflicto se prolongara más de lo previsto”, apunta el analista.

Los estrategas descuentan también subidas en los tipos en 2026, aunque no se inclinan por una reacción inmediata del BCE. Patrick Barbe, gestor sénior en Neuberger Berman, considera que, desde su última reunión, "la evolución de la economía y el nivel de inflación no ha variado tanto como para justificar un cambio en la política monetaria". Sin embargo, el experto considera que hay altas probabilidades de que el BCE "abandone el discurso que apunta a un buen momento", y establezca un calendario: "si los precios del petróleo se mantienen por encima de los 100 dólares durante más de dos meses, debería adoptar una política monetaria restrictiva".

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