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Jubilados

Jubilado con 42 años cotizados: "Me jubilé con más dinero del que jamás imaginé tener, aunque la seguridad financiera no te da un propósito en la vida"

El pensionista, que trabajó por más de 35 años, descubrió que la seguridad financiera no bastaba para llenar el vacío existencial, sintiendo que necesitaba algo más que actividades sin importancia

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El jubilado señala que la seguridad financiera no fue suficiente para llenar su vacío existencial

El jubilado señala que la seguridad financiera no fue suficiente para llenar su vacío existencial / Ricardo Grobas - ARCHIVO

Alejandro Navarro

Alejandro Navarro

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A menudo, cuando la vida laboral de una persona termina después de muchos años de trabajo, la jubilación se suele considerar un periodo de descanso y tranquilidad. Sin embargo, también existe el caso de aquellos pensionistas que no consiguen encontrar un propósito de vida, o que incluso prefieren esa productividad y utilidad que les otorgaba su trabajo.

Más de 35 años trabajando en una aseguradora

Este es el caso de un jubilado que, después de más de 35 años trabajando como supervisor en una compañía de seguros, sufrió una crisis de identidad cuando llegó su etapa de jubilación. Según este hombre, encontrar formas de mantenerse activo es lo más complicado, ya que no siempre es fácil buscar pasatiempos u hobbies con los que mantenerse ocupado.

Para el jubilado, su trabajo formaba parte de su identidad, al otorgarle responsabilidad y asuntos que tratar en el día a día. "Durante 35 años supe exactamente quién era: tenía tarjetas de presentación, reuniones que me necesitaban y decisiones que tomar", señala con nostalgia.

La falta de un "propósito de vida"

Este hombre reconoce que los primeros días son "fantásticos", ya que la tranquilidad y el hecho de liberarse de las responsabilidades laborales es muy positivo. Aun así, esta alegría no duraría demasiado. "Al cabo de un tiempo empiezas a preguntarte qué día es. Miras el teléfono constantemente aunque nadie te esté llamando. Incluso te inventas recados solo para tener algún sitio al que ir", sentencia el pensionista.

Por otro lado, asegura que el dinero no siempre es la solución en estos casos, ya que la seguridad financiera no te otorgaría un "propósito de vida". Además, tampoco considera que mantenerse ocupado sea lo más recomendable. Su caso es un ejemplo de ello: a pesar de apuntarse a cursos de golf, senderismo o clubes de lectura que le mantenían ocupado, considera que estaba llenando el tiempo con actividades sin una verdadera importancia.

Una 'reconexión' con el mundo

Sin embargo, la peor parte le llegó al sexto de jubilación, junto a una depresión inesperada. En este período el principal reto fue encontrar "una razón para empezar el día", algo que, sin duda, pudo sobrellevar un poco con la ayuda de su mascota. "Mi golden retriever, Lottie, fue quien me sacó de esa etapa. A los perros no les importa si eres gerente o jubilado: necesitan su paseo a las seis y media de la mañana", señala.

Estos pequeños paseos con su perro le ayudaron a crear una rutina diaria, pudiendo reconectar con el mundo. Este punto sería clave, al permitirle vincularse otra vez con su entorno "cuando sentía que estaba completamente perdido".