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Análisis económico

Frenazo económico y subidas en la cesta de la compra: así ven los expertos las consecuencias de la guerra de Irán

El cierre del estrecho de Ormuz, según seis economistas consultados por EL PERIÓDICO, ralentizará el crecimiento económico de España, con un impacto más claro en agroalimentación, aunque todo dependerá de la duración del conflicto

Alicia Coronil, economista jefe de Singular Bank; Enric Fernández, Economista Jefe de CaixaBank; Leopoldo Torralba, Economista sénior de Arcano Research; Rafael Doménech, Responsable de Análisis Económico de BBVA Research; Carme Poveda, Directora de Análisis Económico de la Cambra de Comerç de Barcelona; y Raymond Torres, Director de Coyuntura de Funcas

Alicia Coronil, economista jefe de Singular Bank; Enric Fernández, Economista Jefe de CaixaBank; Leopoldo Torralba, Economista sénior de Arcano Research; Rafael Doménech, Responsable de Análisis Económico de BBVA Research; Carme Poveda, Directora de Análisis Económico de la Cambra de Comerç de Barcelona; y Raymond Torres, Director de Coyuntura de Funcas / EPC

Jaime Mejías

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La guerra de Irán ha colocado una enorme incógnita sobre el futuro de la economía internacional. El cierre del estrecho de Ormuz, paso clave de hidrocarburos, amenaza con crear un efecto en cadena que impacte sobre los sectores básicos de la economía, contribuyendo a la inflación y, en última instancia, ralentizando el crecimiento.

EL PERIÓDICO ha contactado con seis reconocidos expertos para tratar de explicar las consecuencias de esta guerra, qué impacto tendrá en el rumbo económico de España, en sus sectores productivos y en los mercados financieros.

Un frenazo, pero no una recesión

La mayoría de los expertos cree que se notará un frenazo económico generalizado a causa de la guerra. Algunos incluso son más optimistas, como Rafael Doménech, Responsable de Análisis Económico de BBVA Research, que afirma que no se prevé una recesión en su escenario base, “sino una continuación de la dinámica de crecimiento, porque algunos factores, como el mejor crecimiento de lo esperado a finales de 2025 y a 2026, compensarán el shock energético”.

Raymond Torres, Director de Coyuntura Económica de Funcas, se inclina por pensar que el frenazo se notará, “al menos en los países europeos, aunque también en EEUU y en China”. “Si prevalece la lógica, el conflicto debería ser acotado en el tiempo, mucho menos que lo que ya dura Ucrania, porque Irán no dispone del mismo apoyo”, destaca, añadiendo que un conflicto más breve no dejaría una impronta tan grave en la economía como para provocar una recesión.

Alicia Coronil, economista jefe de Singular Bank, sitúa la clave en Ormuz, cuya apertura desbloquearía el comercio de crudo y gas. “Me mantengo cauta. Creo que a fecha de hoy no podemos hablar de una recesión económica, pero creo que sí vamos hacia una ralentización. En España, algunos indicadores de actividad ya nos dejaban entrever que había una desaceleración”, argumenta.

Alimentación e industria, los que recibirán más impacto

Con el consenso fijado en torno a un frenazo antes que una recesión, es preciso atender a los sectores que más van a sufrir el impacto del conflicto. Carme Poveda, directora de Análisis Económico de la Cambra de Comerç de Barcelona, apunta que el aumento de costes energéticos “castigará a la industria, especialmente a la electrointensiva”, incluyendo a la metalurgia, la siderurgia y la química. Leopoldo Torralba, Director de análisis de Arcano Research, coincide en este análisis, añadiendo la industria cementera por su importancia en la construcción.

Sin embargo, Poveda no deja de lado al sector agroalimentario, pues considera que tiene una vulnerabilidad triple: “depende de fertilizantes derivados del gas, de combustible para la maquinaria agrícola y de rutas de aprovisionamiento de materias primas vinculadas al Golfo”. Coronil, de hecho, considera que el aumento de costes sin duda terminará trasladándose a la cesta de la compra.

En lo doméstico, Enric Fernández, Director de Planificación Estratégica y Estudios y Economista Jefe de CaixaBank, recuerda también los hogares vulnerables, "para los que un aumento del coste de la energía o de los alimentos puede suponer una carga más difícil de asumir”.

El turismo puede salir beneficiado

Pese a la tensión, uno de los sectores españoles clave puede salir relativamente beneficiado del conflicto. A causa de la pérdida de confianza en el Golfo Pérsico como destino turístico, España puede posicionarse como favorita para absorber los flujos que dejen urbes como Dubái o Doha. Doménech considera que el turismo sufrirá “un efecto mixto”: “aunque la confianza global pueda sufrir, España podría actuar de nuevo como destino refugio ante la inestabilidad”.

Coronil, por su parte, coincide en que se trata de un sector ambiguo. “La buena marcha de la demanda turística dependerá de hasta donde llegue la inflación, y el consiguiente movimiento de los tipos por parte del BCE”, apunta la experta, indicando que en caso de que los turistas alemanes o franceses, “que están en una situación económica no tan boyante”, se volvieran mucho más cautos y redujeran sus visitas a España o su gasto, el sector no saldría beneficiado.

Los mercados son una incógnita

Por último, queda despejar la incógnita de los mercados. Respecto al porvenir de las Bolsas y sobre todo a la pregunta de si han tocado techo, Doménech apunta que su reacción ante las hostilidades ha sido “volátil, pero contenida”. Poveda no cree que se retorne rápidamente a la dinámica alcista aunque el conflicto se resuelva pronto. "Los inversores ya han incorporado una primas de riesgo geopolítico adicional, y no va a desaparecer con el cese de las hostilidades", lamenta.

Torralba, por su parte, se muestra mucho menos optimista. Respecto a los mercados, contesta que “ya antes del conflicto los veíamos sobrevalorados en general, pues no reflejaban el enorme riesgo geopolítico existente. Tristemente, acertamos, y creemos que a largo plazo las valoraciones son difíciles de mantenerse”.

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