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Golpe al bolsillo

La gasolina da otro salto y llenar el depósito ya cuesta unos 8 euros más que antes del conflicto con Irán

La gasolina 95 ronda los 1,63 euros por litro en España, frente a los 1,47 euros de la semana previa al estallido del 28 de febrero, marcando subidas de ya un 11%

El conflicto en Oriente Próximo enfría el turismo y altera las rutas de mercancías

Imagen de una gasolinera en Madrid hace menos de una semana.

Imagen de una gasolinera en Madrid hace menos de una semana. / EFE

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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El conflicto en Oriente Próximo ya se nota en el surtidor. La gasolina sin plomo 95 se mueve este lunes en el entorno de 1,63 euros por litro en España, una cota claramente superior a la de hace solo dos semanas con subidas de un 10,9%. La tensión entre Estados Unidos, Israel e Irán ha disparado el precio del petróleo y el golpe empieza a llegar al bolsillo de millones de conductores.

Los datos invitan a poner cifras al cambio. Antes del estallido de esta nueva escalada, la media española de la gasolina 95 estaba en 1,47 euros por litro. Después, el repunte ha ido ganando velocidad: el boletín semanal europeo ya recogía una subida a 1,49 euros a fecha de 2 de marzo y, en el fichero horario del Geoportal de Hidrocarburos consultado este lunes, la media se sitúa ya alrededor de 1,63 euros. Traducido al día a día: llenar un depósito de 50 litros cuesta hoy unos 8 euros más que antes del arranque del conflicto.

No es una diferencia menor. El carburante es uno de esos precios que el consumidor nota enseguida, porque afecta a los desplazamientos diarios, al coste del trabajo y, al final, al presupuesto familiar. Y además hay un matiz importante: el encarecimiento del petróleo no siempre se traslada al repostaje de forma inmediata, de modo que el mercado sigue pendiente de lo que ocurra esta semana.

El gasóleo también sube y aprieta a transportistas y familias

El movimiento no afecta solo a la gasolina. El diésel (o gasoil) también ha repuntado con fuerza en los últimos días y ya se mueve en niveles claramente superiores a los de finales de febrero. En su caso, el impacto tiene además una lectura económica más amplia, porque no solo golpea al conductor particular, sino que también encarece la actividad de transportistas, repartidores, autónomos y miles de hogares que todavía dependen del coche diésel para trabajar o desplazarse a diario. Si el petróleo sigue tensionado, el diésel puede seguir el mismo camino y añadir más presión al consumo.

Por qué sube la gasolina y qué puede pasar ahora

La clave está en el crudo. El barril de Brent, referencia en Europa, ya superó los 83 dólares el 5 de marzo y este lunes (9 de marzo) ha llegado a situarse por encima de los 100 dólares, con picos superiores a los 110 dólares y cercanos a 120 dólares, en pleno temor del mercado a cortes de suministro y problemas de transporte en el entorno del estrecho de Ormuz. Cuando el petróleo se encarece con esta rapidez, el efecto acaba llegando a las gasolineras.

Eso no significa, al menos por ahora, que España esté ante un problema inmediato de abastecimiento. El sistema español mantiene la obligación de contar con 92 días de reservas mínimas de seguridad en productos petrolíferos. Pero sí supone una señal clara para el consumidor: salvo giro brusco en la crisis geopolítica, el combustible seguirá bajo presión.

Para el conductor, la conclusión es sencilla. Repostar cuesta más que hace solo unos días y las diferencias entre estaciones pueden ser amplias. En un contexto así, comparar precios antes de llenar el depósito vuelve a ser casi una necesidad, no un gesto menor de ahorro.

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