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Ahorro energético en el hogar

La factura de la luz y el gas vuelve a tensionarse: los 5 cambios en casa que pueden ahorrarte mucho dinero este año

Qué hacer para pagar menos electricidad y gas ante la volatilidad energética: tarifas, potencia, horarios y eficiencia doméstica

Imagen de archivo de una factura de la luz.

Imagen de archivo de una factura de la luz. / ARCHIVO

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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Otra vez en alerta energética. La tensión internacional por la guerra de Irán y la volatilidad del gas están presionando de nuevo el precio de la electricidad y el gas en Europa, y eso puede terminar notándose en los hogares españoles. Aunque el mercado no se puede controlar desde casa, sí hay decisiones cotidianas que marcan una diferencia real en la factura si se toman a tiempo.

El encarecimiento reciente del gas natural, clave para generar electricidad en Europa, vuelve a trasladar incertidumbre al recibo energético. Los consumidores con tarifas vinculadas al mercado son los que antes perciben los cambios, pero incluso quienes tienen precios fijos pueden verse afectados cuando renuevan contrato. En este contexto, anticiparse es clave.

Según explica Beatriz Gallinas, experta en consumo del comparador Roams, en escenarios de incertidumbre energética “los consumidores tienen más margen de maniobra del que creen”.

Cinco decisiones domésticas que sí influyen en tu factura

Antes de que las subidas del mercado se consoliden en los recibos, revisar contrato, hábitos y equipamiento doméstico puede amortiguar buena parte del impacto. Estas son las cinco palancas más eficaces en el hogar.

1. Revisar qué tarifa tienes contratada

El primer filtro es distinguir entre mercado regulado y mercado libre. La tarifa eléctrica regulada PVPC y las tarifas indexadas reflejan casi al instante las subidas del mercado mayorista. En cambio, una tarifa fija mantiene el precio pactado durante el periodo contratado, lo que amortigua picos temporales. En gas ocurre algo similar con la tarifa regulada TUR, que se revisa trimestralmente.

Organismos como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia recomiendan revisar periódicamente las condiciones del contrato para evitar sobrecostes innecesarios.

2. Comparar ofertas antes de que suban

Las comercializadoras no actualizan precios al mismo ritmo que los mercados internacionales. Ese desfase abre una ventana para encontrar ofertas más estables. Comparar condiciones, duración del precio fijo y posibles penalizaciones puede traducirse en un ahorro anual relevante.

3. Ajustar la potencia contratada

Es uno de los sobrecostes más frecuentes. La potencia es la parte fija del recibo eléctrico y muchos hogares pagan por más de la que realmente necesitan. Reducirla (si el consumo lo permite) rebaja la factura todos los meses, independientemente de cómo evolucione el precio de la energía.

4. Evitar las horas más caras

En la tarifa regulada, el precio de la luz cambia cada hora. Concentrar el uso de electrodomésticos intensivos (lavadora, lavavajillas, secadora o carga del coche eléctrico) en los tramos más baratos ayuda a compensar subidas. Red Eléctrica de España publica a diario los precios horarios para planificar el consumo.

5. Mejorar la eficiencia energética del hogar

El mayor ahorro estructural está en consumir menos energía. Mejorar el aislamiento, usar iluminación LED o elegir electrodomésticos eficientes reduce el gasto de forma permanente. En gas, la calefacción es decisiva: mantener el termostato entre 19 y 21 grados y programar su uso puede recortar de forma notable el consumo.

El propio Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico insiste en que la eficiencia energética es la herramienta más eficaz para proteger a los hogares frente a la volatilidad exterior.

En un escenario incierto, no todo depende del mercado. Revisar contrato, hábitos y equipamiento puede convertir una subida inevitable en un impacto asumible en el presupuesto familiar.