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Mercados en máxima tensión

Bitcoin desafía al miedo global y su precio se mantiene firme pese a la guerra en Irán: “No es un refugio, pero madura como activo”

La principal criptomoneda se sigue manteniendo estable pese al conflicto en Irán y la volatilidad global, con leves subidas semanales

China dice que la guerra en Irán perjudica a todos pero suaviza el tono hacia Estados Unidos

Imagen de las dos principales criptomonedas del sector, bitcoin (BTC) y ethereum (ETH), las cuales llevan una semana de leves subidas pese al conflicto de Irán.

Imagen de las dos principales criptomonedas del sector, bitcoin (BTC) y ethereum (ETH), las cuales llevan una semana de leves subidas pese al conflicto de Irán. / ARCHIVO

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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La guerra sacude los mercados, pero no todo cae al mismo ritmo. Bitcoin se está moviendo en horizontal entre los 65.000 y 68.000 dólares en plena escalada de tensión en Oriente Medio, desmarcándose del nerviosismo que sí domina a buena parte de la renta variable y a las materias primas energéticas.

En una semana marcada por la incertidumbre geopolítica, la principal criptomoneda registra variaciones suaves e incluso ligeros avances, un comportamiento que refuerza la sensación de que el ecosistema cripto atraviesa una fase distinta a la de ciclos anteriores.

Según datos de CoinMarketCap, las mayores criptomonedas apenas se han movido en los últimos siete días, con subidas moderadas del 1% al 3%. Esa estabilidad contrasta con las fuertes reacciones vistas en otros activos sensibles al riesgo, especialmente tras el repunte de la tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel.

Para Josep Pocalles, analista de mercados en TradingView y colaborador con C4E.Club, lo que ocurre encaja dentro de un patrón técnico reconocible. “Los precios siempre incorporan la información disponible. Lo que vemos es una corrección dentro de una tendencia alcista de largo plazo”, explica.

A su juicio, bitcoin sigue siendo un activo ligado al apetito por el riesgo, por lo que el impacto de la crisis tendría un alcance limitado. Entre las señales que vigila destaca el ratio entre bitcoin y el oro: el avance del primero mientras el metal retrocede sugiere rotación de capital entre activos.

Una lectura complementaria ofrece Javier Pastor, director de Formación Institucional en Bit2Me. Recuerda que el mercado viene de una corrección muy intensa tras marcar máximos históricos en otoño, con liquidaciones masivas de posiciones apalancadas y salidas moderadas de capital institucional.

“Gran parte de los excesos ya se han purgado. Estamos en un proceso de consolidación y este rango puede actuar como zona de acumulación para inversores de medio y largo plazo”, señala. Eso no implica, matiza, que bitcoin se haya convertido en refugio clásico. “El mercado todavía lo trata como un activo de riesgo”.

Desde una óptica similar, Javier Cabrera, analista de XTB, considera que la aparente fortaleza del mercado cripto responde en parte a que ya venía de una fuerte corrección y buena parte de las dudas estaban descontadas. Aunque el encarecimiento de la energía afecta a la rentabilidad de los mineros de bitcoin, sostiene que el verdadero impacto en precios debería venir por un aumento de la prima geopolítica.

En su opinión, muchos inversores han optado por reducir exposición en otros activos que acumulaban mayores subidas o cotizaban con valoraciones exigentes. “Más allá de eso, no tiene demasiada lógica que el mercado cripto no esté sufriendo; lo normal sería que los inversores trataran de reducir fuentes de riesgo”, apunta.

Institucionales, regulación y señales de madurez

La creciente presencia de capital profesional también está cambiando la dinámica. Carlos de Fuenmayor, economista y colaborador de la Barcelona Finance School, habla de una “digestión estructural” tras más de una década de desarrollo del sector.

La entrada de inversores institucionales mediante vehículos regulados introduce horizontes más largos y reduce episodios de volatilidad extrema. Aun así, evita exageraciones: la estabilidad reciente también responde a menor apalancamiento, volúmenes contenidos y fases laterales típicas tras grandes subidas.

En cuanto a la percepción del activo, Cabrera coincide en que todavía es pronto para hablar de refugio. Aunque mantiene una visión positiva a largo plazo, cree que Bitcoin deberá comportarse como cobertura en crisis de distinta naturaleza antes de recibir esa etiqueta. “Se trata más bien de una coincidencia temporal entre un evento geopolítico que golpea a la mayoría de activos y un bitcoin que venía de meses de debilidad por falta de catalizadores”, resume.

En la misma línea, Javier García de la Torre, director de Binance España, subraya que el mercado cripto está mostrando capacidad para absorber impactos puntuales. “Bitcoin sigue funcionando en gran medida como un barómetro del apetito global por el riesgo: puede reaccionar ante eventos macro o geopolíticos, pero también demuestra que la liquidez y la demanda del mercado siguen siendo capaces de absorber shocks”, explica.

A su juicio, la creciente presencia institucional, el desarrollo de productos regulados como los ETF y el avance de la tokenización están favoreciendo que el ecosistema se comporte de forma más estructural dentro del sistema financiero global.

García de la Torre también observa un cambio en la actitud inversora. Tras meses de fuerte volatilidad y sentimiento de ‘miedo extremo’, empiezan a apreciarse señales tempranas de estabilización, como el retorno de flujos hacia los ETF y una menor presión vendedora por parte de inversores de largo plazo. “El comportamiento relativamente estable de bitcoin refleja que el mercado adopta una visión cada vez más estratégica”, añade.

En el corto plazo, el mercado también se mueve por catalizadores políticos y regulatorios. Simon Peters, analista de criptoactivos en eToro, apunta al impulso inicial que recibió bitcoin tras conocerse contactos entre directivos del sector y la Casa Blanca para avanzar en una ley de estructura de mercado cripto en Estados Unidos. La discusión regulatoria coincide, además, con una semana clave para la política monetaria, pendiente de nuevos datos de inflación y de la próxima reunión de la Reserva Federal.

Integración con las finanzas tradicionales

Más allá del precio, el sector sigue estrechando lazos con la infraestructura financiera clásica. Kraken se ha convertido en el primer banco de activos digitales en obtener una cuenta maestra de la Reserva Federal de Estados Unidos, un hito que le permite acceder directamente al sistema de pagos del banco central y operar sin intermediarios bancarios. El movimiento se interpreta como un paso decisivo en la convergencia entre cripto y finanzas tradicionales.

En paralelo, un tribunal federal de Nueva York ha desestimado todas las reclamaciones contra Binance en una demanda vinculada a la Ley Antiterrorista de EEUU, una resolución que refuerza la posición legal del mayor ‘exchange’ del mundo por usuarios registrados.

La tokenización de activos es otra de las grandes tendencias de fondo. The Wall Street Journal adelantó que Nasdaq se ha asociado con Kraken para permitir la negociación de acciones tokenizadas las 24 horas del día. En Europa, Nasdaq también ha sellado una alianza con Seturion, plataforma de Boerse Stuttgart Group, para modernizar la liquidación paneuropea de valores tokenizados mediante tecnología blockchain.

Más inversores minoristas

El interés por los mercados digitales no es solo institucional. En España, la inversión minorista sigue ganando peso: ya representa el 7,6% de las compras y el 11,1% de las ventas del Ibex 35, con más de medio millón de carteras activas, según un análisis de Learning Heroes.

El auge de las cuentas de fondeo y de la formación especializada refleja una mayor profesionalización del inversor particular, cada vez más apoyado en tecnología y análisis algorítmico.

Desde el punto de vista de flujos, Cabrera (XTB) cree que predominan los movimientos tácticos de corto plazo. La liquidez estaría siendo una de las grandes beneficiadas, ya que las subidas en sectores como energía o defensa no compensan las salidas del resto del mercado. Tampoco observa un posicionamiento contundente en renta fija.

“Los inversores siguen con muchas dudas y, tras producirse los principales ataques en fin de semana, es probable que muchos prefieran no mantener grandes posiciones de riesgo si el conflicto no se acerca a una solución”, concluye.

El resultado es un ecosistema más amplio, profundo y sofisticado. Bitcoin no actúa aún como refugio pleno, coinciden los expertos, pero su resistencia en episodios de estrés global refuerza la idea de que ha dejado atrás su etapa experimental. En los mercados, la madurez rara vez llega de golpe: se construye paso a paso, bloque a bloque.