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50º aniversario de un centro de referencia

Un día en el 'CSI agroalimentario': "Buscamos toxinas, clembuterol o salmonella en alimentos como el aceite y la miel"

El laboratorio de Cabrils, en el Maresme, realiza cada año 90.000 pruebas y análisis a las más de 6.000 muestras de productos agrarios y ganaderos que le llegan

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Proceso de análisis del aceite de oliva virgen extra en el Laboratori Agroalimentari de Cabrils.

Proceso de análisis del aceite de oliva virgen extra en el Laboratori Agroalimentari de Cabrils. / Conselleria d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació

María Jesús Ibáñez

María Jesús Ibáñez

Cabrils
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Con un matraz y una pipeta, dos jóvenes investigadores elaboran la mezcla que permitirá saber si el pienso que comen las vacas de una granja (no especifican cuál, para preservar la confidencialidad) contiene alguna microtoxina, alguna hormona no autorizada o, incluso, si se ha colado algún hongo por la alta humedad que ha habido este invierno en los silos que lo han almacenado. Esa misma mezcla pasará, una vez medida y en distintas dosis de concentración, a un agitador y, de allí, llegará a una cámara equipada con cromatógrafos, detectores de masas y de captura de electrones, para ver si contiene algún microorganismo fuera de la normativa. Estamos en el Laboratori Agroalimentari de Cabrils (Maresme), el centro de referencia para el control de toda la producción agraria y ganadera de Catalunya y que este 2026 está celebrando su 50º aniversario.

"Cada año pasan por aquí alrededor de 6.000 muestras de alimentos de distintos tipos", explica Mireia Medina, directora del laboratorio. A esas muestras, se les realizan hasta 90.000 analíticas o determinaciones "para verificar tanto si cumplen los requisitos físicoquímicos, esto es si están libres de plaguicidas, residuos de medicamentos o de metales pesados, como si su microbiología es correcta", agrega Glòria Cugat, subdirectora de Innovació i Transferència Agroalimentària en la Conselleria d'Agricultura.

Muestras de alimentos preparadas para ser analizadas en el Laboratori Agroalimentari de Cabrils.

Muestras de alimentos preparadas para ser analizadas en el Laboratori Agroalimentari de Cabrils. / Conselleria d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació

"Además de las producciones de agricultores y ganaderos catalanes, también somos el centro acreditado para analizar piensos y otras materias primas para la alimentación animal que llegan a España procedentes de países de fuera de la Unión Europea", prosigue Medina, mientras una de las científicas del laboratorio prepara con detenimiento unos huesos destinados a mascotas llegados de un país tercero para que sean analizados. "Son un producto muy habitual", sonríe la directora, que admite que en más de una ocasión han tenido que parar partidas de estos productos porque no reunían las condiciones de fabricación exigidas por Bruselas.

"La primera misión de este centro es dar apoyo al sector agroalimentario, con garantías para los productores y para la industria, pero su función es también clave para los ciudadanos, que pueden así saber que los alimentos que consumen son seguros y de calidad", subraya la subdirectora de innovación agroalimentaria. Su labor se complementa con los miles de analíticas que también realizan otros laboratorios públicos de sanidad animal y vegetal, los de la Conselleria de Salut y los "del robusto ecosistema de instalaciones privadas de este tipo que hay por toda Catalunya, que es una potencia en este ámbito", destaca. A ellos, hay que sumar, además, los equipos de autocontrol con que cuentan muchas empresas del sector, "lo que demuestra su nivel de responsabilidad respecto al producto que sacan al mercado". "Nuestro cometido es certificar que todo aquello que ellos están dando por bueno, es efectivamente bueno", remacha Cugat.

Una trabajadora del Laboratori Agroalimentari de Cabrils examina una muestra de un alimento para mascotas llegada de un país tercero.

Una trabajadora del Laboratori Agroalimentari de Cabrils examina una muestra de un alimento para mascotas llegada de un país tercero. / Conselleria d'Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació

Aceite, lechugas, miel, distintas tipologías de pienso... Por esta especie de CSI de la producción agroalimentaria catalana pasan muestras de una treintena de grupos de alimentos. "Algunos nos llegan directamente de las granjas, recogidos por los inspectores; otros, en cambio, nos los remite Consum en el curso de alguna investigación", detalla Mireia Medina, mientras otro de los investigadores del centro analiza el contenido de polifenoles de un aceite de oliva. "La tasa de fraude en el caso de las producciones catalanas es bastante baja", asegura.

La producción de Mercosur

Para llevar a cabo todo este cometido, en el laboratorio de Cabrils trabajan 42 profesionales, entre químicos, veterinarios y biólogos, con la ayuda de equipos e instrumental punteros. "Contamos con un presupuesto anual de 1,8 millones de euros, sin contar con los gastos estrictamente de personal", precisa la responsable del centro. Y es que, además de ser cara, la innovación exige una puesta al día permanente, "porque cambian las legislaciones, los estándares y eso, a veces, obliga incluso a modernizar nuevos equipos y a tener que comprar máquinas nuevas", añade.

Ante la inminente llegada de piensos y cereales procedentes de los países de Mercosur, con los que la Unión Europea acaba de formalizar un acuerdo comercial, la directora del laboratorio se muestra tranquila. "No prevemos que suponga una carga extra de trabajo, al menos en principio", indica. Coincide con ella la subdirectora de la Conselleria d'Agricultura, que confía en que las instalaciones serán capaces de absorber el volumen de muestras que puedan llegar, "aunque previsiblemente no tienen por qué ser muchas más", señala. Las que sí pasan por Cabrils son las empresas exportadoras catalanas que precisan de un certificado para demostrar la calidad y la seguridad alimentaria de sus productos, pero tampoco aquí hay previsión de que el volumen aumente.

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