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Economía

El sector de la avellana de Girona alerta de una caída "muy importante" de la producción por la pérdida de campos

El gremio apuesta por la innovación para intentar mejorar el rendimiento de los árboles y motivar el relevo generacional

El Camp de Tarragona se ve abocado a vender avellana de fuera por la falta de producto local

Un campo de avellanos en Brunyola

Un campo de avellanos en Brunyola / ACN

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El sector de la avellana en las comarcas gerundenses alerta de una caída "muy importante" de la producción en los últimos años. El principal motivo es la pérdida de campos de cultivo de este fruto seco, por la falta de relieve generacional.

En diez años se han perdido cerca de un 30% de las hectáreas de terreno en las que se cultivaban avellanos, pese a que había sido un cultivo "tradicional" en las comarcas de Girona.

En concreto, actualmente existen unas 640 hectáreas en la demarcación, muy lejos del millar de hace dos décadas. Además, el cambio climático también ha afectado al rendimiento de los campos, por eso, el sector apuesta por innovar y fomentar la profesión, ya que se trata de un producto apreciado. De hecho, toda la producción de este año está vendida.

Preocupación entre los productores de avellanas de las comarcas gerundenses por la caída "sostenida" de los últimos años de kilos, como consecuencia del abandono de los campos y del menor rendimiento que se saca de cada hectárea de terreno.

Un payés de Brunyola

Un payés de Brunyola / ACN

Haciendo una comparativa con 2013, el número de hectáreas dedicadas a esta actividad en la demarcación ha caído un 30%. De rozar el millar hace doce años, se ha pasado a no 650. Y el problema es que las expectativas no son buenas, según señala el productor de avellana y socio de Nuaset, Pere Arbonès.

Y es que la realidad es que no hay relevo generacional y mucho menos si deben empezar desde cero. Arbonès señala que le negocia "es viable" porque la avellana es un producto apreciado y, de hecho, todo lo que se produce se vende. Ahora bien, desde el sector señalan que iniciar un proyecto "no es fácil", ya que primero debes comprar el terreno, invertir unos 9.000 euros por hectárea y esperar tres o cuatro años a recoger y cinco o seis a tener beneficios.

"El problema es que, al no existir relieve generacional, se arrancan los campos ya menudo se acaban alquilando para hacer cereal, o en el peor de los casos se abandona y acaba siendo un problema por el tema de incendios forestales", explica Arbonès.

A esta realidad hay que sumarle los efectos del cambio climático que ha golpeado directamente también al sector. En este sentido, uno de los principales problemas son los episodios de calor intenso -canícula- que se producían entre julio y agosto y que últimamente se han avanzado en junio. "Eso duele mucho al avallenero", explica.

Por eso, Arbonès señala que una de las claves para la pervivencia del sector es apostar por la innovación y aquí señala al IRTA como un "factor fundamental" para poder sacar adelante mejoras en los campos. "Con el cambio climático no podemos hacer nada, pero sí se puede intentar mejorar el rendimiento y que nos quedara un poco de margen. De esta forma incentivar que entre gente y ayudarnos de alguna manera entre nosotros y reavivar el sector", explica.

Un precio marcado por Turquía

Otro de los inconvenientes es el "nulo margen" que tienen los productores a la hora de marcar su precio. Arbonès explica que ellos son "un grano de arena" y que todo depende de Turquía que es el principal productor mundial de avellanas. Hay que tener en cuenta que este mercado genera el 70% de todo lo que se consume en el planeta.

Esto hace que no importe si la cantidad de kilos es mayor o menor, sino de cómo ha ido la temporada a Turquía. A modo de ejemplo, en 2025 la producción en el país euroasiático ha sido algo más baja y, combinado con una actitud proteccionista de los productores, ha hecho que el precio se sitúe por encima de los cuatro euros el kilo. Esto es el doble que en otras ocasiones, y como se vende todo lo que se recoge, "ha sido un buen año para todos", explica Arbonès.

También elaborar

Arbonès reivindica así que se trata de un producto "que debe ser viable" y que tiene un regreso. Además, recuerda que se trata de un cultivo tradicional en Catalunya y que "no debería perderse". "Necesitamos capacidad de adaptación porque si no nos hundiremos. Hay que superar los problemas que tenemos ahora y volver a incrementar la producción", remarca.

Por último, desde el sector también animan a "salir de la zona de confort" y hacer una apuesta por la elaboración de productos propios, como cremas de avellana u otras que, teniendo en cuenta que los precios son similares en todas partes, el consumidor preferirá uno de proximidad.

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