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Conciliación laboral

Un estudio europeo alerta del posible efecto adverso de reducir la jornada laboral por ley: ellos van al fútbol, ellas cuidan de los niños

Investigadores de la UPF recopilan 16 experiencias de distintos países de la Unión Europea y concluyen que trabajar menos horas tiene múltiples efectos positivos para la salud y felicidad de los trabajadores, pero puede retroalimentar los roles de género

Claudia Goldin (Premio Nobel de Economía): "Reducir la jornada laboral por ley no garantiza más igualdad"

Un niño con la camiseta de Lamine Yamal se levanta ante los miles de aficionados que esperan la llegada de sus equipos.

Un niño con la camiseta de Lamine Yamal se levanta ante los miles de aficionados que esperan la llegada de sus equipos. / Rodrigo Jiménez / EFE

Gabriel Ubieto

Gabriel Ubieto

Barcelona
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Estados Unidos, México y Canadá acogerán este verano el Mundial de futbol y es posible que más de un trabajador que acabe de tener un hijo se cuadre parte de las 19 semanas que tiene reconocidas dentro del permiso de paternidad para no perderse ningún partido. Algo así ya sucedió en 2022, cuando el Mundial se celebró en Qatar, tal como acreditó la investigadora de la UPF Libertad González. Mientras la mayoría de mujeres cogían la baja inmediatamente después del parto y la consumían en una única ausencia para implicarse en la crianza de su hijo, una significativa proporción de padres usaban el permiso para alargar vacaciones u otros fines de ocio. Su estudio, publicado hace un año y medio, detectó un número anómalo de ausencias casualmente coincidente con las fechas de la veraniega competición futbolístia de hace cuatro años.

Este 2026, otro equipo de investigadoras de la UPF acaba de publicar otro estudio que analiza 16 experiencias de distintos países europeos, con trabajadores del sector privado y público y que han reducido su jornada laboral sin perder sueldo. El objetivo que perseguía la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, con su proyecto de ley para reducir la jornada laboral en España a 37,5 horas semanales y que los partidos de la derecha tumbaron.

El análisis, dirigido por la socióloga Mireia Utzet y con participación de personal del Hospital del Mar Research Institute y el Institut de Recerca Sant Joan de Deu, concluye que reducir por ley la jornada laboral tiene muchos efectos positivos para la salud de los trabajadores. Duermen más y mejor, hacen más deporte físico –lo que redunda en menor riesgo de enfermedad a futuro-, están más satisfechos con su vida, se declaran más felices y pueden implicarse más con sus seres queridos, entre otros.

Los impactos en salud mental son especialmente positivos, con menor estrés y mayor satisfacción generalizada. Ahora que el aumento de las bajas laborales y su cronificación están en el foco del debate público, un experimento concreto, llevado a cabo con un grupo de enfermeras, demostró que si hacían menos horas a la semana, el número de bajas médicas entre ellas disminuía, especialmente entre las mayores de 50 años.

Perspectiva de género

No obstante, pese a que existe unanimidad sobre la relación entre trabajar menos y una mejor salud, parte de las investigaciones también alertan de que el tiempo liberado no lo usan igual los hombres que las mujeres. Ellos emplean un mayor porcentaje de esas horas que dejan de trabajar en ellos mismos, mientras que ellas refuerzan el cuidado de sus seres queridos. El impacto en el caso de las mujeres es positivo, porque sufren menos desgaste, ya que tienen más horas para cuidar de los suyos y no van tan apuradas. Pero los roles de género se retroalimentan.

“Pensar que reducir la jornada se traduce directamente en más paridad es una falacia”, explica la primera autora del estudio, Mireia Utzet, en conversación con EL PERIÓDICO. “Nuestra sociedad gira en torno al trabajo productivo y eso no se revertirá solo reduciendo la jornada. Los resultados nos enseñan que hombres y mujeres no entienden lo mismo por conciliación y no piensan de igual modo el tiempo más allá del trabajo”, añade.

Varias de las experiencias analizadas muestran que casi siete de cada 10 participantes "no informó de ningún cambio sustancial en la distribución general de las tareas domésticas, lo que sugiere que las mujeres siguieron asumiendo una mayor parte de las responsabilidades del hogar", según recoge el estudio.

“Reducir la jornada es positivo, pero es una medida que debe ir acompañada de muchas otras y que requerirá de años para reequilibrar las relaciones entre hombres y mujeres”, alerta Utzet. El último informe de la Generalitat que midió el tema, publicado en diciembre de 2025, apuntaba que en Catalunya el 23,1% de los hombres dedicaba más de tres horas cada semana al trabajo doméstico o a cuidar de familiares, frente al 44,4% de las mujeres.

¿Qué medidas complementarias pueden ayudar a que los hombres se impliquen más en las tareas de cuidados? "Ojalá tuviéramos la respuesta", reconoce la primera autora del estudio. "Lo que está claro es que debemos reforzar la perspectiva de género de manera transversal", añade.

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