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Conflicto en Irán

¿Cómo afectará a España el conflicto con Irán? Gas, gasolina, luz, inflación y euríbor, en el punto de mira

Las facturas del gas y la de la luz pueden elevarse con fuerza, hasta un 17%-18%, la gasolina hasta un 8% y se mantiene el temor a un repunte del IPC

Última hora de la guerra de Irán, en directo

Surtidores en una gasolinera.

Surtidores en una gasolinera. / Archivo

Pablo Gallén

Pablo Gallén

Madrid
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La guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz han vuelto a sacudir los mercados energéticos internacionales. Por ese enclave estratégico transita un 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) del mundo. Cualquier alteración sostenida del tráfico tendría consecuencias inmediatas sobre los precios del crudo y del gas, con impacto directo en la economía española: carburantes, facturas del precio de la luz, inflación e incluso la evolución de los tipos de interés y el euríbor a la que están ligados a través de su hipoteca variable nueve millones de hogares en España.

Hasta 12 euros más al mes

El gas es, probablemente, el frente más sensible. Por el estrecho de Ormuz circula una quinta parte del gas natural mundial, en gran parte procedente de Catar. Un cierre prolongado podría retirar hasta un 15% del suministro global y provocar fuertes subidas de precios. Desde la Asociación Española del Gas (Sedigas) recuerdan que ese escenario sigue siendo “poco probable”, pero su mera posibilidad ya tiene efectos. El gas natural con entrega a un mes en el mercado TTF de Países Bajos —la referencia en Europa— se cotiza en su nivel más elevado desde marzo de 2025 y este martes marca los 53,605 dólares por megavatio/hora (MWh), con un alza en las últimas dos jornadas del 50%. Estas cifras tienen un traslado a la factura del consumidor, pero el incremento porcentual no es directo, ya que se trata de un mercado regulado.

España, no obstante, presenta una exposición directa limitada. Mientras que el gas procedente de países del Golfo representa alrededor del 8% de las importaciones de la UE, en el caso español apenas supone un 1,5% del total en los últimos doce meses. El grueso del suministro llega de Estados Unidos y Argelia, que suman alrededor de un 70%, y además el país cuenta con una amplia red de plantas de regasificación, almacenamiento y fuentes diversificadas. Por tanto, el suministro de gas en España no se encuentra actualmente el riesgo, precisamente por disponer de dichas infraestructuras.

“El riesgo principal no es tanto la disponibilidad como el precio, que es global y nos afecta igual”, señalan fuentes del sector gasista. Si el encarecimiento se prolonga, podría trasladarse al consumidor; si la tensión se desinfla pronto, el impacto en la factura podría ser limitado. Sergio Soto, experto en energía de Roams, sostiene que el impacto se está trasladando ya al mercado regulado: la factura del gas podría encarecerse hasta un 18% y la de la luz hasta un 17%.

En el caso del gas, un hogar con un consumo mensual medio de 660 kWh podría ver su factura pasar de los actuales 49-51 euros de media a entre 58 y 60 euros si la próxima revisión de la tarifa regulada (TUR) incorporara la subida internacional. Esto supondría hasta 9 euros más al mes. Pese a esto, es importante remarcar que el mercado para los consumidores no está 100% regulado, sino que también hay un mercado libre. El primero es el que hace referencia a la TUR, cuyo precio se revisa trimestralmente. El próximo periodo será del 1 de abril al 30 de junio. A finales de este mes, se establecerá el nuevo precio atendiendo a la evolución de la materia prima —el gas— en los mercados internacionales.

En electricidad, para un hogar medio con 290 kWh mensuales y 3,45 kW de potencia media contratada, la factura podría aumentar en torno a 12 euros, de 63 a 75 euros al mes.

Suministro asegurado

Desde la Asociación de la Industria del Combustible de España (AICE), patronal que agrupa a las grandes petroleras como Repsol, Moeve, BP o Galp, subrayan que hacer previsiones es “muy difícil” y dependerá de la duración e intensidad del conflicto, especialmente de lo que ocurra en Ormuz.

No obstante, destacan que España parte de una posición sólida en términos de abastecimiento. El país cuenta con “el sistema de refino más flexible y competitivo de la Unión Europea”, lo que permite una elevada diversificación de orígenes. Según datos de 2025, más del 50% del crudo importado por España procedía del continente americano. La capacidad de las refinerías españolas para procesar crudos de distintas calidades y procedencias otorga una “gran seguridad de suministro”, incluso en escenarios de tensión geopolítica. Nacho Rabadán, director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio, lanza un mensaje de tranquilidad a los consumidores y descarta el desabastecimiento en las gasolineras españolas

Otra cuestión distinta es el precio. El barril de petróleo ha llegado a superar ya los 80 dólares, con repuntes de entre el 8% y el 10%, reflejo de la incertidumbre. Aunque España no depende directamente del crudo iraní, los precios se fijan en los mercados globales muy afectados por el cierre del estrecho de Ormuz. China, además, es el gran comprador de crudo de Irán.

Cuánto puede subir repostar en las gasolineras

Los efectos de la guerra en Irán ya se está trasladando al precio de los carburantes. Antes de la escalada, la gasolina rondaba de media los 1,47 euros por litro y el gasóleo, los 1,43 euros. Según Sergio Soto, experto en energía de Roams, un encarecimiento del crudo de entre el 3% y el 8% podría situar la gasolina en una horquilla de 1,51 a 1,58 euros por litro —lo que implicaría subidas de hasta un 9% desde el inicio de los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán—. En el caso del gasóleo, el precio podría escalar hasta entre 1,47 y 1,54 euros por litro, con incrementos que podrían alcanzar el 20%.

El impacto sería especialmente notable en los hogares que dependen del vehículo privado y en el transporte profesional, donde el gasóleo es mayoritario. Además, como recuerda el economista Javier Santacruz, formador del Instituto de Bolsas y Mercados Españoles (BME), los carburantes ya venían encareciéndose desde hace más de un mes, lo que ha contribuido a que la inflación se mantenga en niveles similares en los últimos datos. Y el efecto puede prolongarse, ya que el combustible que se vende hoy se compró hace meses. “En este mercado los precios se notan de manera inmediata: la diferencia de coste de un camión cisterna entre el lunes y el miércoles es de 3.500 euros”, apunta Rabadán.

La inflación podría repuntar al 3%

Más allá del impacto directo en el bolsillo, el conflicto tiene implicaciones macroeconómicas. El Banco Central Europeo (BCE) alerta de que una escalada prolongada del conflicto en Oriente Medio, acompañada de interrupciones sostenidas en el suministro de energía, podría provocar un “repunte significativo” de la inflación en la eurozona y una “notable contracción de la actividad económica”.

Aun con esos riesgos sobre la mesa, el economista jefe del BCE, Philip Lane, defiende este martes en una entrevista concedida al 'Financial Times' que, a menos que se produzca una crisis grave y prolongada en Oriente Medio, la economía de la eurozona está avanzando a un ritmo muy próximo a su nivel potencial. Lane recuerda que en 2023 y 2024 el crecimiento se situó por debajo de ese umbral y que todavía queda margen, especialmente en la industria. También subraya que la inflación subyacente —sin el efecto de la energía, más volátil— continúa por encima del objetivo del 2% a medio plazo, y que el salario por empleado al cierre del año pasado fue ligeramente superior a lo anticipado. “No es un escenario en el que vea motivos para asumir riesgos con la inflación”, remata el economista irlandés.

¿Qué pasa si se cierra el Estrecho de Ormuz?

Sara Fernández

Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de Funcas, advierte de que lo que está en juego no son solo los hidrocarburos —que siguen siendo esenciales para las economías avanzadas—, sino también fertilizantes (la región aporta cerca del 30% de los insumos mundiales), aluminio y el propio transporte marítimo, que ya empieza a encarecerse por mayores primas de riesgo en los seguros.

Si el conflicto se reconduce hacia la negociación en las próximas semanas, el impacto podría limitarse a “un par de décimas” adicionales de inflación en España. Pero si se prolonga, la inflación —actualmente estancada en torno al 2,5%— podría escalar con relativa facilidad hacia el 3%.

Ese escenario complicaría las expectativas de bajadas de tipos de interés. En Estados Unidos, donde el mercado anticipa recortes, podrían retrasarse. En Europa, donde se esperaba estabilización e incluso ligeros descensos el próximo año, también podría alterarse el calendario. Un entorno de tipos más altos durante más tiempo afectaría al euríbor y, por tanto, a las hipotecas variables, además de encarecer la financiación de empresas y familias.

Un riesgo relevante, pero no inevitable

Los expertos coinciden en que el escenario más extremo —un cierre prolongado de Ormuz y una interrupción masiva del suministro— no es el más probable. No interesa a las grandes potencias ni a los propios actores regionales. Sin embargo, el riesgo existe y los mercados lo están descontando con mayor volatilidad.

España, gracias a la diversificación de sus suministros y a la fortaleza de sus infraestructuras energéticas, está mejor posicionada que otros países europeos ante un problema de desabastecimiento. Pero, en un mercado globalizado, no puede aislarse de las subidas de precios.

El desenlace dependerá, en última instancia, de la duración del conflicto. Si la diplomacia toma el relevo en las próximas semanas, el impacto podría ser contenido. Si la tensión se cronifica, el encarecimiento de la energía volverá a convertirse en el principal riesgo para la economía y el bolsillo de los hogares españoles.

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