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La familia Pujol vuelve a controlar Ficosa

La empresa cotizada japonesa Panasonic vende el 69% de las acciones que controlaba en la histórica industrial catalana

La planta de Ficosa en Viladecavalls (Barcelona).

La planta de Ficosa en Viladecavalls (Barcelona). / Gabi de la Torre

Pablo Gallén

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Ficosa vuelve a ser una compañía familiar. El tercer fabricante mundial de retrovisores, fundado en un pequeño taller de Barcelona en 1949, estaba participado desde hace una década por el grupo japonés Panasonic, que lleva desde 2024 en retirada de un sector de la automoción en plena transformación por la irrupción del coche eléctrico. A finales de diciembre, el consejero delegado, Xavier Pujol, acordó la compra del 69% del capital que no controlaba y la operación acaba de recibir este mes la autorización de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

La cifra de la adquisición no se ha hecho pública, pero la familia fundadora retoma así el control de la empresa tras lograr cifras récord de facturación con 1.397 millones de euros en 2024, el último del que se tienen cifras. Ficosa no dio a conocer el beneficio ni el ebitda ese año, pero la industrial con sede en Viladecavalls (Barcelona) opera con márgenes ajustados: en 2023 cerró con ganancias de cinco millones y ebitda de 77 millones. 

El regreso al control familiar se entiende mejor con la cronología de la última década. Tras la crisis financiera de 2008, Ficosa vivió un conflicto accionarial entre las dos ramas fundadoras: los Pujol (55%) y los Tarragó (45%), que llegó a judicializarse en 2011. La entrada de Panasonic en 2015, con el 49%, facilitó la salida del socio minoritario. Ese mismo año, la Generalitat de Catalunya entró en el capital al convertir un préstamo participativo de 62 millones en acciones (20,8%). En 2017, Panasonic compró ese paquete, elevó su peso en el accionariado hasta el 69% y el Govern anotó plusvalías de unos 15 millones.

La planta de Ficosa en Viladecavalls (Barcelona).

La planta de Ficosa en Viladecavalls (Barcelona). / Imagen cedida

Gigante en horas bajas

Para Panasonic, la salida de Ficosa encaja con su repliegue en la automoción. El pasado año, el grupo anunció su intención de vender al fondo estadounidense Apollo (Atlético de Madrid, Primafrío, ADH Hoteles) el negocio de Panasonic Automotive Systems por 1.690 millones de euros. Esa división operaba en 22 países y superaba los 7.000 millones de ventas anuales. Ficosa no formó parte de esa transacción al depender de Panasonic Europe, desde donde el conglomerado gestiona otras participadas industriales en el continente.

Pese a ello, la multinacional mantuvo el objetivo de desinvertir, incluso con los ingresos de la catalana al alza. El grupo japonés anunció en mayo 10.000 despidos en todo el mundo tras reducir sus beneficios un 17,5%. Panasonic busca con este movimiento impulsar los beneficios de sus filiales más rentables: componentes electrónicos para el sector aéreo y energía para centros de datos, en un momento en el que incluso se está planteando vender o retirarse de sus tradicionales líneas de negocio como electrodomésticos, aires acondicionados, televisiones e iluminación. 

En paralelo, Ficosa acelera su transición desde el espejo convencional hacia productos electrónicos y de software. Produce cerca de 25 millones de retrovisores al año, pero también ha fabricado ya más de 30 millones de cámaras para automoción y fue pionera en sistemas de retrovisión digital que sustituyen el espejo por cámaras y pantallas. En electromovilidad, ha desarrollado soluciones como sistemas de gestión de baterías y cargadores a bordo. Todo ello se apoya en un plan de inversiones de 600 millones hasta 2030, con más peso para I+D (dedica el 5% de sus ventas anuales), nuevos productos y digitalización de plantas.

Diversificar el negocio

La compañía persigue, además, crecer en áreas de mayor valor añadido, como los sistemas avanzados de ayuda al conductor -radares, sensores-, un mercado al alza impulsado por la seguridad y la automatización. Con alianzas tecnológicas y proyectos europeos ligados al vehículo conectado y a la ciberseguridad, Ficosa intenta diversificar frente a su negocio histórico y reducir la dependencia del volumen puro de producción. A pesar de ello, Ficosa cuenta con músculo: emplea a 8.000 trabajadores, entre ellos 1.000 ingenieros, y cuenta con presencia en 14 países del mundo.

Los planes de futuro de la industrial catalana pasan por la innovación constante. La compañía se sitúa entre los 10 primeros solicitantes nacionales de solicitudes de patentes europeas, y la primera del sector automovilístico. Ficosa tampoco pierde de vista el aumento de la inversión en defensa y la modernización de las fuerzas armadas y en octubre firmó un acuerdo de intenciones (MoU) con Indra para colaborar en la fabricación de equipos electroópticos con capacidades de apoyo a la conducción y vigilancia LSAS (Local Situational Awareness System, en inglés) para los vehículos blindados VCR 8x8 Dragón y VAC, que la cotizada fabrica para el Ministerio de Defensa a través del consorcio Tess Defence.

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