Industria alimentaria catalana
Desde L’Hospitalet al norte de Europa: Las Muns, la cadena catalana que aspira a convertir la empanada en un fenómeno de la comida rápida
Tras captar 1,85 millones y triplicar su capacidad productiva, la firma barcelonesa acelera su expansión en Portugal, Alemania, Suiza y Canadá con un modelo industrial centralizado y socios locales

El equipo fundador de Las Muns. De izquierda a derecha: Diego Rojas, chef y cofundador (i) y Mariano Najles, CEO y cofundador (d). / LAS MUNS - CEDIDA

La empanada quiere dejar de ser un producto ocasional de panadería para convertirse en un hábito cotidiano. Y una empresa catalana está decidida a liderar ese cambio desde un polígono industrial de L’Hospitalet. Las Muns, fundada en Barcelona y especializada en empanadas gourmet, acaba de cerrar una ronda de 1,85 millones de euros con un objetivo claro: reforzar su músculo industrial y acelerar su expansión en Europa y Norteamérica.
Con más de 50 puntos de venta y presencia en varios mercados internacionales, la compañía afronta una nueva etapa tras la entrada de family offices y business angels vinculados al sector gastronómico. La inversión se ha destinado principalmente al traslado y ampliación de su obrador, operativo desde agosto de 2025 en L’Hospitalet, una instalación que triplica la capacidad productiva y que está diseñada para acompañar el crecimiento previsto en los próximos años tanto dentro como fuera de España.
Portugal, Alemania, Suiza y Canadá concentran ahora la prioridad estratégica. “Son mercados distintos, pero comparten elementos clave para nuestro modelo: alto consumo de comida rápida de calidad, fuerte cultura de take away y poder adquisitivo suficiente para apostar por un producto cuidado”, explica Mariano Najles, CEO y cofundador.
Un obrador en Barcelona
El nuevo centro productivo no es solo una ampliación logística; es el corazón del modelo. Todas las empanadas —salvo las de Canadá— se elaboran en Barcelona y se distribuyen a los distintos mercados. La producción centralizada permite, según la compañía, controlar costes, garantizar homogeneidad y escalar sin perder consistencia, un factor crítico cuando se opera en varios países bajo el paraguas de una misma enseña.
La elección de L’Hospitalet responde a criterios logísticos y de capacidad. El obrador no solo aumenta volumen; también mejora la eficiencia y amplía referencias, facilitando la innovación sin tensionar la operativa diaria.

Diego Rojas, chef y cofundador (i) y Mariano Najles, CEO y cofundador (d), en uno de sus puntos de venta. / LAS MUNS - CEDIDA
La excepción canadiense obedece a una lógica de distancia y volumen. Allí la producción es local, una decisión que podría replicarse en el futuro si otros mercados alcanzan escala suficiente. En Europa, en cambio, la proximidad geográfica permite mantener el esquema actual con eficiencia y sin que el coste logístico erosione el margen.
El planteamiento industrial es clave para entender su estructura económica. A diferencia de otros operadores de restauración organizada que distribuyen procesos entre tienda y cocina central, Las Muns concentra la complejidad en fábrica y simplifica el punto de venta.
“Nuestra operación es muy simple y no requiere personal altamente especializado, algo relevante en un contexto de escasez de mano de obra”, apunta Najles. Para el franquiciado, esto reduce costes laborales, facilita la formación y mejora la rentabilidad por metro cuadrado.
Socios locales
La expansión internacional se apoya principalmente en acuerdos de master franquicia con operadores locales que gestionan el desarrollo territorial. El modelo permite crecer con mayor rapidez y menor exposición financiera directa, al tiempo que aprovecha el conocimiento del mercado de cada socio. “La experiencia nos ha enseñado que el éxito depende menos del país y más de la calidad del socio y del acompañamiento en las primeras fases”, señala el directivo.
Parte de sus franquiciados ya han repetido inversión, un indicador que la empresa interpreta como señal de eficiencia operativa y de confianza en la marca. El reto, en cualquier caso, es mantener la coherencia entre países con culturas gastronómicas y hábitos de consumo distintos.
En mercados como Alemania o Suiza, con una oferta potente en fast casual y panadería premium, la compañía opta por mantener un surtido común que preserve la identidad de marca, introduciendo ajustes puntuales en sabores o en el ‘mix’ inicial. La idea no es reinventar el producto en cada país, sino adaptar sin diluir la propuesta ni comprometer economías de escala.
Construir una categoría
Más allá de la expansión, la ambición es más estructural: convertir la empanada en una categoría estable dentro de la comida rápida. En España, pizzas y hamburguesas dominan el segmento desde hace décadas y cuentan con grandes operadores internacionales detrás. Las Muns parte de una base más pequeña, pero precisamente ahí ve la oportunidad de crecimiento.
“Creemos que hay margen para construir una categoría con recorrido y liderar ese desarrollo”, afirma Najles. Desde L’Hospitalet, la empresa articula así una estrategia que combina industria, marca y franquicia para proyectarse hacia el norte de Europa y Norteamérica. Y el desafío no es menor.
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