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Cuentas públicas

¿Catalunya se puede gobernar sin presupuestos? Responden 'arquitectos' de las cuentas catalanas

La consellera de Economia, Alícia Romero, calcula que unas nuevas cuentas públicas permitirían sumar hasta 9.100 millones de euros al gasto corriente de la Generalitat, si bien el Ejecutivo tiene otras vías para incorporarlos

El Govern de Illa aprobará los presupuestos este viernes pese a no contar con el apoyo de ERC

El choque entre el Govern y ERC por los presupuestos abre una crisis entre Illa y Junqueras

Miralpeix, Bel y Carreras.

Miralpeix, Bel y Carreras.

Gabriel Ubieto

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Barcelona
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¿Qué pasa si Salvador Illa no logra convencer a ERC para que apruebe unos nuevos presupuestos para 2026? La respuesta la puede encontrar en su propio gabinete: "La prórroga presupuestaria dificulta la gestión, pero la Generalitat tiene mecanismos para incorporar recursos y seguir haciendo las políticas que el país necesita", afirmó hace un año y un mes la consellera de Economia, Alícia Romero, cuando el Ejecutivo catalán tuvo que recurrir a los suplementos de crédito al no lograr tejer las mayorías necesarias.

“Se complica la gestión administrativa y política, pero el mundo continuará rodando”, explica Josep Miralpeix, quien fuera director de Pressupostos de la Generalitat desde 2012 y hasta 2016. “El país puede seguir funcionando, eso es indiscutible, llevamos con los presupuestos prorrogados desde 2023, tanto los de la Generalitat como los del Estado, y no se ha muerto nadie ni los niños han dejado de ir a la escuela”, coincide el hoy catedrático de la UB y entre 2000 y 2004 responsable de presupuestos del PSC en el Congreso, Germà Bel.

Una prórroga complica la gestión, pero el mundo continuará rodando

Josep Miralpeix

— Ex director general de Pressupostos de la Generalitat

La consellera Romero ha cifrado este lunes en 9.100 millones de euros los recursos que la Generalitat podría incorporar como gasto corriente, respecto al último presupuesto en vigor, de 2023, si ERC finalmente se aviene a apoyar las nuevas cuentas públicas. No obstante, los expertos consultados recuerdan que el Govern, como ya hizo el año pasado, tiene otros mecanismos para incorporar esos recursos sin necesariamente atar políticamente unos presupuestos. Por ejemplo, de esos 9.100 millones que separarían el nuevo presupuesto del último en vigor, en realidad de nuevos ingresos serían unos 5.000 millones, pues el año pasado la Generalitat ya logró incorporar 4.000 millones de euros vía suplementos de crédito.

Si el Govern quiere ser algo más que un mero gestor, se le complica

Albert Carreras

— Ex secretario de Economia de la Generalitat

“Después de muchos años en los que lo habitual ha sido gobernar sin presupuestos, las administraciones han ido perfeccionando soluciones alternativas”, recuerda el catedrático de economía de la UPF Albert Carreras. “Cada nueva partida de recursos [esos suplementos de créditos] deberá votarse individualmente. Aquellas que generen más consenso prosperarán, ningún partido político quiere asumir que no suban las pensiones o los sueldos de los funcionarios ya comprometidos. Pero será más complicado que las iniciativas nuevas salgan adelante. Si el Govern quiere ser algo más que un mero gestor, se le complica”, añade el que fuera secretario de Economia de la Generalitat entre 2011 y 2013, bajo el Govern de Artur Mas.

No significa menos gasto público

La ausencia de unas nuevas cuentas públicas promete tener un desgaste más político que técnico, según coinciden en señalar los tres expertos consultados. “Deja al Govern, este o cualquiera, bastante atado de pies y manos. Es un engorro y no se lo deseo a nadie”, afirma Miralpeix. Los recientes acuerdos para subirle el sueldo a los docentes -huelga mediante- o a los Mossos d'Esquadra, por ejemplo, precisarían ser sometidos a votación parlamentaria.

No tener nuevos presupuestos no implica menos gasto público

Germà Bel

— Catedrático de la UB

No necesariamente recortará el gasto público del que dispone la Generalitat de Catalunya para costear los servicios públicos –sanidad, educación, vivienda, funcionarios...- y, de hecho, puede implicar incluso un aumento de ese gasto. “Que no implica gastar menos es un hecho, lo hemos visto durante estos últimos tres años sin nuevos presupuestos. Y no sería una hipótesis descabellada pensar que los partidos minoritarios que dan apoyo al Govern le reclamen que gaste más”, afirma Bel. "Aunque a veces menos gasto público es una buena noticia, teniendo en cuenta cómo la Administración ha gastado el dinero durante los últimos años en este país", añade.

Aquellas partidas que pueden verse más críticamente afectadas son las vinculadas a obra pública, sobre todo si los programas anuales o plurianuales que las financian ya han agotado su dotación de recursos. Algo que, en el reciente contexto de incremento de precios de las materias primas y de costes laborales, no sería un escenario improbable. “Que más de una obra pública se quede a medias es relativamente ordinario”, explica Carreras. Ahí se entiende, según coinciden estos tres conocedores del diseño presupuestario, que las patronales hayan salido a reclamar al PSC y ERC que se entiendan para no tener que volver a prorrogar presupuestos, pues las licitaciones públicas se pueden ver mermadas, así como las empresas que hacen caja con las mismas.

Barcelona 13/02/2026 Barcelona. Comerciantes afectados por las obras del colector de Poble-sec,que hace años que duran,se quejan de pérdida de clientes y de ingresos, despidos de trabajadores, cierre de negocios... AUTOR: JORDI OTIX

Barcelona 13/02/2026 Barcelona. Comerciantes afectados por las obras del colector de Poble-sec,que hace años que duran,se quejan de pérdida de clientes y de ingresos, despidos de trabajadores, cierre de negocios... AUTOR: JORDI OTIX / Jordi Otix / EPC

Otro tipo de políticas que se pueden ver afectadas por una prórroga presupuestaria son aquellas articuladas a través de subvenciones o programas anuales. Esto no es gasto corriente y sin un nuevo presupuesto, el dinero que las costea desaparece, a menos que el Govern logre el consenso necesario para que el Parlament le autorice a elaborar un programa o subvención nueva. Lo que afecta directamente a los recursos disponibles para las entidades del tercer sector, los cursos de formación profesional, ayudas a la cultura o incluso programas de ayudas al transporte o a los comedores escolares, entre muchos otros.

Problemas con el calendario

“Todo se puede hacer si se logran las mayorías necesarias para ello”, recuerda Miralpeix. Este economista apunta a un efecto pernicioso que considera especialmente dañino: el calendario. La cuestión clave, para él, no es tanto si habrá o no presupuestos –“que también, obviamente”, aclara-, sino cuándo estos podrían entrar en vigor y el retraso que ya acumulan. La ley establece que el Govern debe presentar ante el Parlament un proyecto de cuentas públicas antes del 15 de octubre y la tónica dominante durante la última década y media ha sido incumplir ese precepto. Con los tempos actuales y asumiendo que ERC se acabara sumando a un acuerdo, “difícilmente los nuevos presupuestos estarían en vigor hasta mediados de mayo”, opina el que fuera director general de presupuestos entre 2012 y 2016.

Dicho retraso complica la ejecución de los fondos disponibles. Por ejemplo, en el Servei d’Ocupació de Catalunya (SOC), el Sepe catalán, se quejan todos los años de que los fondos de los que se valen para costear los programas de formación e inserción laboral de los parados catalanes les llegan a partir de marzo o abril desde Madrid, ello les complica la operativa y es recurrente que entre un 20 o 30% del presupuesto se les quede sin ejecutar de un año a otro. Pues ese problema de plazos se puede extender a más partidas presupuestarias cuanto más se demore la entrada en vigor de unos nuevos presupuestos o la aprobación de los suplementos de créditos que los sustituyan.

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