TELECOMUNICACIONES
Telefónica pierde más de 4.300 millones por el coste del ERE en España y el impacto de la salida de Latinoamérica
La teleco acumula en las cuentas del año pasado impactos negativos extraordinarios de cerca 6.500 millones, mientras el grupo destaca que cumplió sus objetivos financieros y que aceleró su crecimiento en la parte final del ejercicio. El beneficio sin extraordinarios fue de 2.122 millones
"Hemos tomado decisiones difíciles pero necesarias para ser más fuertes y crecer más rápido", subraya el presidente Marc Murtra, que muestra su optimismo para encarar compras y fusiones
Telefónica España acelera su crecimiento y logra su mejor año en casi dos décadas

El presidente de Telefónica, Marc Murtra. / Telefónica

Telefónica sufre en sus cuentas anuales impactos milmillonarios de los costes del recorte de plantilla en España, por el impacto de la venta de varias filiales de Latinoamérica y por ajustes extraordinarios de valoración de algunos activos. El grupo comandado por Marc Murtra registró el año pasado unas pérdidas históricas atribuidas de 4.318 millones de euros, frente a los números rojos de sólo 49 millones que se apuntó el ejercicio anterior, según la información remitida a la CNMV.
Los diferentes costes multimillonarios de carácter extraordinario y el profundo cambio de perímetro del grupo por las desinversiones en Hispanoamérica hacen que las cuentas de Telefónica sean especialmente complejas en un año que, según se destaca de la compañía, la buena evolución de los negocios ha permitido cumplir con los objetivos marcados para el ejercicio y en el que se ha registrado un incremento sustancial de la actividad en la recta final del año.
Telefónica subraya que, si no se contabilizan los golpes extraordinarios, obtuvo un beneficio neto ajustado de las operaciones continuadas (las que se mantienen dentro de su perímetro de la compañía) es de 2.122 millones de euros. Pero si se suman los impactos multimillonarios de diferentes circunstancias extraordinarias, las pérdidas netas de operaciones continuadas ascendieron ya a 2.049 millones en 2025.
Y es que, como parte de ese perímetro de operaciones continuadas, la compañía registró unos fuertes costes de reestructuración de 2.177 millones de euros (fundamentalmente por las provisiones de cerca de 2.500 millones de euros para financiar el coste de las indemnizaciones de los siete ERE aplicados en filiales de España con cerca de 5.600 despidos) y también impactos por deterioros del valor de activos por otros 2.088 millones de euros más (fundamentalmente por ajustes contables en Reino Unido).
Además, Telefónica sufrió unas pérdidas de 2.269 millones de operaciones en discontinuación (las que han dejado de pertenecer ya al grupo) el año pasado, debido a las enormes minusvalías contables derivadas de la venta de sus negocios en algunos mercados latinoamericanos. Como parte de su estrategia para abandonar la región (con la marcha de todos los países excepto Brasil), la compañía vendió el año pasado sus negocios en Argentina, Perú, Uruguay y Perú. Ya en 2026 ha cerrado las ventas también de Colombia y Chile, y el objetivo es desprenderse próximamente también de México y Venezuela.
La suma de las grandes pérdidas tanto de las operaciones continuadas y como de las discontinuadas son las que dejan un resultado neto negativo de 4.318 millones de euros el año pasado en las cuentas de Telefónica. La compañía ha concentrado en las cuentas anuales de 2025 los impactos negativos extraordinarios multimillonarios, como las provisiones del ERE o ajustes severos en la valoración de activos, con el objetivo de que se refleje ya en los resultados de este año las mejoras operativas y financieras que espera conseguir gracias al lanzamiento del nuevo plan estratégico para el próximo lustro.
Acelerón en la parte final del año
Telefónica registró el año pasado unos ingresos totales de 35.120 millones de euros, con un incremento del 1,5% en términos constantes (sin tener en cuenta el impacto del cambio de divisas) y un descenso del 1,5% en términos corrientes (contabilizando el efecto del tipo de cambio). Y el grupo obtuvo un resultado bruto de explotación (ebitda) ajustado de 11.918 millones, con un alza del 2% en valores constantes y una caída del 1,6% en valores corrientes. El flujo de caja operativo después de arrendamientos -un parámetro clave para medir la rentabilidad y la evolución de los negocios- alcanzó los 5.081 millones de euros, con crecimientos del 5,9% en términos constantes y del 1,9% en términos corrientes. Además, entre enero y diciembre de 2025, la deuda financiera neta se redujo en torno a 1.400 millones de euros, hasta situarse en 26.824 millones de euros.
Desde el grupo se destaca la aceleración en el crecimiento de los resultados en el último trimestre del año, reflejando ya los primeros efectos de la transformación de la compañía con la nueva dirección y con las primeras medidas del plan estratégico. Los ingresos alcanzaron en el cuarto trimestre los 9.174 millones de euros, con alzas del 1,3% en términos constantes y del 0,7% en términos corrientes, y el ebitda ajustado trimestral se situó en los 3.198 millones con incrementos del 2,8% si no se contabiliza al impacto de las divisas y del 2% si se tiene en cuenta. El flujo de caja operativo fue en el último trimestre del año de 1.281 millones, con fortísimos incrementos del 12,9% y del 12,3% en términos constantes y corrientes, respectivamente.
“Los sólidos resultados de este trimestre son consecuencia de un año de foco en ejecución y nuestras operaciones de alta calidad. Hemos cumplido nuevas previsiones para el año, creciendo en ingresos, ebitda y flujo de caja operativo después de arrendamientos, ambos ajustados, al tiempo que hemos avanzado en la transformación de nuestro balance y nuestra cartera de activos”, ha explicado el presidente Marc Murtra en la comunicación de la compañía a la CNMV.
Telefónica se ha fijado como objetivos financieros para 2026 incrementos en términos constantes de entre el 1,5% y el 2,5% tanto en los ingresos como en el ebitda ajustado, y también aspira a un flujo de caja operativo creciendo más del 2%, a un ratio de inversiones sobre ventas de en torno al 12% y a seguir reduciendo la deuda. "Telefónica cumple. Hemos cumplido en 2025 y volveremos a hacerlo en 2026", ha sentenciado Murtra.
Optimismo para encarar fusiones
Telefónica presentó el pasado noviembre su nuevo plan estratégico 'Transform and Grow' (Transformar y Crecer). Una nueva hoja de ruta que promete crecimiento rentable, anticipando mejoras de ingresos y rentabilidad hasta 2030, recortes de costes y más eficiencia, un descenso del apalancamiento para proteger a toda costa el grado de inversión y una focalización total en sus grandes mercados (España, Reino Unido, Alemania y Brasil) para completar su salida de Hispanoamérica. El plan también contempla el recorte del dividendo a la mitad este año (de 0,30 euros por acción a sólo 0,15 euros por título) y se dejaba la puerta a una posible ampliación de capital en el futuro si es necesario para financiar grandes operaciones corporativas.
“Al ajustar nuestro dividendo y optimizar nuestra asignación de capital, hemos tomado decisiones difíciles pero necesarias para ser más fuertes y crecer más rápido. Nuestra estrategia financiera se basa en un flujo de caja libre sin riesgos y una asignación de capital disciplinada. Seguimos comprometidos con una calificación crediticia estable, el aumento de nuestra flexibilidad financiera, una remuneración sostenible para los accionistas y operaciones de fusiones y adquisiciones que aporten valor”, ha apuntado el presidente del grupo.
Telefónica se mueve para adaptarse a los cambios profundos que encara el sector de las telecomunicaciones y la tecnología en toda Europa. La compañía pretende sumarse a la ola de fusiones que se espera en el continente y se propone tener un papel activo para crecer con compras, con operaciones tanto en España como en Europa. “Seguimos siendo optimistas sobre los cambios que se están produciendo en Europa y las oportunidades de consolidación”, ha destacado Murtra, que ha venido defendiendo cambios regulatorios en la UE para facilitar la concentración en el sector de las telecos para poder hacer frente a los gigantes tecnológicos de Estados Unidos y China.
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