Un 10% más que en el plan anterior
Endesa disparará sus inversiones en los próximos tres años hasta los 10.600 millones
La energética ganó 2.341 millones de euros en 2025, un 18% más que en 2024, y aumentará un 20% su dividendo
Bogas, sobre su continuidad al frente de Endesa: "Me encuentro con fuerzas, aunque cada día que pasa estoy más cerca de mi jubilación"

Archivo - José Bogas, consejero delegado de Endesa (izq.) y Marco Palermo, director general Económico-Financiero (dcha.) / ENDESA - Archivo

Endesa ha presentado este martes su mayor plan inversor de los últimos doce años. La energética prevé invertir 10.600 millones de euros en el periodo 2026-2028, lo que implica aumentar un 10% el volumen inversor respecto al plan anterior (9.600 millones), según la actualización del plan estratégico presentada este martes por la compañía.
La compañía destinará 3.000 millones a renovables, 1.200 millones a generación convencional y 900 millones al área de comercialización. El resto, unos 5.500 millones, se dirigirán a redes de distribución (redes eléctricas que llevan el suministro a hogares y empresas), como había avanzado el lunes su matriz, Enel, y a pesar de las críticas de la compañía a la 'baja' retribución para estas infraestructuras aprobada por la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) para el periodo 2026-2031.
Su consejero delegado, José Bogas, ha anunciado que Endesa recurrirá la propuesta del regulador sobre el pago por las redes de distribución y confía en que ese recurso salga adelante y "cambie la situación". Es decir, que finalmente logre una retribución mayor que la aprobada. "Apostamos por seguir peleando de forma regulatoria y no posponer el esfuerzo inversor", ha respondido Bogas, al ser preguntado por el giro de guion de la compañía.
Bogas afirmó en septiembre del año pasado que con lo planteado por la CNMC, la compañía no sería capaz de cumplir con sus objetivos de inversiones en redes, que en el plan anterior ascendían a unos 4.000 millones de euros. El nuevo plan no solo se cree esa cantidad, sino que la eleva hasta los 5.500 millones. Eso sí, la condiciona a que el Gobierno apruebe el Real Decreto que permitirá invertir por encima del actual tope regulatorio y a que se reconozca el 100% de las inversiones realizadas.
Según la compañía, este "fuerte desembolso abrirá la puerta a más conexiones de nuevos clientes en un contexto de saturación generalizada de esta infraestructura en toda España". Endesa opera como distribuidora en Andalucía, Aragón, Baleares, Canarias, Catalunya y parte de Extremadura, pero en su red no hay ya hueco para conectar a más clientes. Está saturada en un 95%, frente a la media del 88% del sector.
Centros de datos
Y si aumenta su apuesta en redes, lo contrario hace con las renovables, que vuelve a rebajar sus inversiones previstas hasta los 3.000 millones de euros, frente a los 3.700 millones del plan anterior y los 4.300 del anterior. La compañía advierte que sus aportaciones en este sentido se guiarán por "criterios selectivos" y con el foco puesto en "mejorar la rentabilidad" de su estructura de generación. Esto implica centrarse en la energía eólica y las infraestructuras de almacenamiento, que sumarán conjuntamente 1.500 megavatios (MW) del total de 1.900 MW que se prevé añadir a la base de generación renovable a cierre de 2028.
Endesa ha configurado una plataforma conformada por hasta 3.000 MW de proyectos renovables híbridos en Extremadura, Aragón y Catalunya, que cuentan con suelo disponible con conexión a la red y están listos para para firmar contratos de suministro a largo plazo (PPA), como sería el caso con los centros de datos, con quienes mantiene negociaciones en curso.
La compañía aspira a que la demanda eléctrica en España crezca a 315 teravatios-hora (TWh) en 2030 -por debajo de los 350 TWh que plantea el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC)- desde los 269 TWh de cierre de 2025. Entre otras cosas por la atracción de nueva demanda procedente de centros de datos, así como por la "electrificación del transporte, residencial y procesos industriales".
Nuclear y gas
Además, Endesa mantiene 900 millones destinados al negocio de comercialización de electricidad y gas, con el objetivo de alcanzar los 6,7 millones de clientes liberalizados en 2028 (frente a los 6,2 millones del año pasado) y aumenta ligeramente, en 200 millones, hasta los 1.200 millones las inversiones destinadas a sus activos nucleares y ciclos combinados.
La compañía, que reitera su intención de dejar de vender gas en 2040, anunciada hace cuatro años, incluye en su plan estratégico que la central de Almaraz, la primera que tenía previsto clausurar --uno de sus reactores en 2027 y el otro en 2028-- no cerrará hasta 2030, tal y como solicitaron las tres propietarias al Gobierno en noviembre del año pasado.
Objetivos financieros
Con las inversiones previstas en su nuevo plan estratégico, la compañía espera que el resultado bruto de explotación crezca a una media del 4% anual y se sitúe entre 6.200 y 6.500 millones; el beneficio ordinario neto alcance los 2.500 y 2.600 millones, que se incrementaría igualmente un 4% anual en promedio; y la deuda neta se sitúe en un rango de entre 14.000 y 15.000 millones, lo que supondría que la ratio de apalancamiento sería de 2,3 veces, desde 1,8 veces a final del pasado año.
En 2025, la compañía registró un beneficio neto de 2.341 millones de euros en 2025, un 18% más que el año anterior, debido al crecimiento de la demanda eléctrica ajustada, un 2% más a escala peninsular; y a unos precios de la electricidad "muy competitivos" (65 euros megavatio-hora, a los que se suman otros 16 euros por el sobrecoste de los servicios complementarios, 5 euros más que el año anterior) marcados por el incremento "de los costes de la denominada operación reforzada" implantada por Red Eléctrica tras el apagón. La deuda neta se situó en 10.110 millones de euros, un 8,7% más.
Más dividendo
Endesa ha anunciado un alza del 20% del dividendo respecto a 2024, hasta 1,58 euros por acción, lo que representa una rentabilidad por dividendo de más del 5% en el ejercicio. Tomando como referencia el precio de la acción del 20 de noviembre de 2014 cuando se registró la última oferta pública de acciones de la compañía a 13,5 euros, Endesa ha ofrecido un retorno total a sus inversores del 361%, lo que supone más que duplicar el rendimiento promedio del conjunto del Ibex 35 (159%) en el mismo periodo.
El 70% de Endesa es propiedad de Enel. La compañía estatal italiana es la accionista principal de la energética española desde que la compró en 2009 y, por tanto, es también quien recibirá el grueso de esa creciente retribución.
Retrasar el apagón nuclear a 2045
Endesa defiende la extensión de todo el parque nuclear diez años más, lo que supondría retrasar el cierre de las últimas centrales de 2035 a 2045. Aunque por el momento la empresa ha apostado por ser "pragmática" y solo asume que la central de Almaraz, la primera que tenía previsto clausurar --uno de sus reactores en 2027 y el otro en 2028-- no cerrará hasta 2030, tal y como solicitaron las tres propietarias al Gobierno en noviembre del año pasado.
Bogas ha revelado que el retraso de Almaraz tendría un efecto dominó sobre el resto de cierres previstos. Esto llevaría a Ascó y Cofrentes, que debían clausurar en 2030, a finalizar su actividad tres años más tarde de lo previsto, en 2033, para evitar el cierre de tres reactores en un mismo año. Además, dado que Ascó I y Ascó II tienen previsto concluir su funcionamiento en distintos años (2030 y 2032, respectivamente) plantea la clausura de los dos reactores a la vez y solo quedaría Vandellós y Trillo, que dejarían de funcionar en 2035.
El consejero delegado justifica el cierre de Almaraz en 2030 debido a que desde 2018, que fue cuando se fijó el calendario vigente, "las prioridades han cambiado sustancialmente y todos los países apoyan la extensión nuclear". Además, desde el punto de vista técnico, afirma que no tiene sentido cerrar una central en dos años (un reactor tenía previsto el cierre en 2027 y otro en 2028) y el retraso del almacenamiento y el desarrollo de la energía eólica dejarían al sistema eléctrico en debilidad para gestionar la tensión.
También asegura que el almacén para los residuos radiactivos (lo que se conoce en la jerga como ATI) no estará preparado hasta esa fecha "como pronto". Y a todo esto añade que, desde el punto de vista medioambiental, el cierre nuclear aumentaría la producción con ciclos combinados (centrales que producen electricidad al quemar gas), lo que elevaría las emisiones de CO2, y en el plano económico supondría un aumento de los precios para los consumidores. En este sentido, afirma que cada 1.000 megavatios (MW) de energía nuclear reducen entre 1,5 y 2 euros por MWh el precio de la electricidad en el mercado mayorista.
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