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Premio Empresa + Innovadora 2025

Openchip, una de las grandes apuestas catalanas para producir chips europeos en casa

La compañía es reconocida por EL PERIÓDICO y Banc Sabadell por su propuesta de semiconductores para la IA “más eficientes, seguros y sostenibles”

Cesc Guim, CEO de Openchip

Cesc Guim, CEO de Openchip / Cedida

Paula Clemente

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Barcelona
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Cuenta Cesc Guim que lo primero que sintió fue vértigo. Este ingeniero llevaba prácticamente dos décadas trabajando para Intel (dos años directamente en Estados Unidos, el resto desde Barcelona pero para equipos en América, India o Alemania) cuando le propusieron ser el consejero delegado de una compañía que quería lanzar pronto el Barcelona Supercomputing Center (BSC). De ahí el vértigo: “Tenía un buen trabajo, bien pagado, estaba establecido en una compañía grande…”, enumera Guim. Pero la apuesta le ha salido bien. Aquel proyecto, Openchip, es ahora una empresa de 300 personas, con presencia en siete países de Europa y “alianzas estratégicas con socios industriales y tecnológicos”.  

Lo es por haber convencido, este ingeniero, a cerebros como Gaspar Mora (estaba en Nvidia), o Edgar González (Google) a sumarse al proyecto, porque existían los recursos y porque la idea estaba plenamente alineada con lo que busca Europa ahora mismo. El cometido de Openchip es diseñar chips avanzados de alto rendimiento que alimenten la inteligencia artificial (IA) y las nuevas formas de computación. Y una de las obsesiones actuales de la Unión Europea (UE) es tener compañías que desarrollen tecnología en el territorio para no depender de los inventos o la electrónica de Estados Unidos, China o Taiwán. A Openchip, de hecho, se la compara –salvando las distancias– con Nvidia.

“La propuesta de valor de Openchip se basa en ofrecer infraestructuras de IA y HPC [computación de alto rendimiento] más eficientes, seguras y sostenibles, reduciendo costes y complejidad para clientes públicos y privados”, resumen desde la empresa, que ha empezado el año firmando un acuerdo con la Fundación Mobile World Capital Barcelona para colaborar en proyectos de transferencia tecnológica o que necesiten validar tecnología.

De ahí que haya sido seleccionado como Proyecto Importante de Interés Común europeo (IPCEI) y recibiera 111 millones de euros para llevar a cabo su propuesta. De ahí que el Govern de Catalunya haya invertido también en ella para acompañarla en este viaje. De ahí que se convirtiera en miembro Premier de RISC-V International. Y de ahí, también, que los premios Empresa del Año que entregan EL PERIÓDICO y Banc Sabadell la hayan reconocido como la empresa más innovadora de 2025.

Precisamente este año pasado, la compañía anunció una importante expansión de su red de operaciones en toda Europa. Openchip tiene actualmente oficinas en España, Italia, Polonia, Bélgica, Francia, Alemania e Irlanda.

La demanda de computación

“La expansión de Openchip se alinea con su misión de ofrecer una plataforma 'full-stack' de ‘hardware’ y ‘software’ diseñada para la era de la IA y el HPC, al tiempo que responde a la necesidad de Europa de soberanía digital en términos de rendimiento, sostenibilidad y autonomía digital”, reflexionaba la compañía al anunciar esta expansión. “A medida que la demanda de computación crece exponencialmente y las cargas de trabajo de IA evolucionan a una velocidad sin precedentes, la compañía aspira a seguir invirtiendo en talento a infraestructuras en toda Europa para ayudar a cumplir las ambiciones de la región en innovación de microprocesadores, liderazgo en RISC-V y sistemas de IA de próxima generación”, añaden.

El contexto es el que es: existe una demanda de cómputo que crece exponencialmente y que genera olas de datos masivos y una presión “sin precedentes” sobre la infraestructura tecnológica; la conocida como ‘era de los agentes’ dispara las necesidades de cálculo hasta el punto de requerir hasta 100 veces más capacidad que el entrenamiento de modelos tradicionales; este escalado de IA comporta “nuevos riesgos” relacionados con las exigencias de confiabilidad, privacidad o responsabilidad que requieren esquemas más seguros y que permitan controlar mejor los datos; y, además, la tensión geopolítica hace de esta una carrera a contrarreloj.

“Hay un riesgo de dependencia excesiva de tecnologías externas; por ello es urgente desarrollar soluciones locales que protejan la autonomía digital de Europa”, concluyen desde Openchip.

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