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SEPI y los hermanos discrepan en el encaje

Indra ultima como integra Escribano (EM&E) con la creación de una nueva filial o una compra parcial

El miércoles la tecnológica presentará sus mejores resultados anuales de la historia y celebrará una reunión clave para su futuro 

Ángel Escribano, presidente de Indra, durante su intervención en el último Spain Investors Day.

Ángel Escribano, presidente de Indra, durante su intervención en el último Spain Investors Day.

Pablo Gallén

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Madrid
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Indra vive días clave. Este miércoles presentará sus mejores resultados anuales de la historia gracias al plan de rearme del Gobierno y al mismo tiempo celebrará un consejo de administración en el que abordará cuál es su opción preferida para llevar a cabo la integración con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). Los principales accionistas de la cotizada velan armas estos días previos ante una cita que se espera sea de alto voltaje tras el cambio de parecer en Moncloa.

El Gobierno apostó fuerte desde el principio por la fusión por absorción -la integración saltó a la luz en abril del pasado año- al ser el principal accionista con el 28% del capital a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), pero con el paso del tiempo ha ido cambiando de parecer ante el potencial poder que podrían asumir los hermanos Escribano en la compañía resultante. El último consejo fue muy tenso, según trasladan distintas fuentes: la presidenta de la SEPI, Belén Gualda, llamó al consejero delegado de Indra José Vicente de los Mozos en plena reunión para advertirle que el brazo inversor del Estado no estaba dispuesto a apoyar algunas de las opciones que el directivo trasladó al seno del máximo órgano de gobierno de la cotizada.

El Ejecutivo pretende ahora que Indra compre una posición mayoritaria en la empresa familiar de los Escribano para consolidarla en sus cuentas y al mismo tiempo los hermanos no asuman mayor porcentaje en el capital de la tecnológica o incluso se estaría planteando crear una nueva filial dedicada a la defensa que podría participar en la consolidación del sector, manteniendo al mismo tiempo el control estatal sobre la empresa matriz, según adelantó la semana pasada Bloomberg. De esta manera se aislaría al negocio de tecnologías de la información y control del tráfico aéreo de los activos más ligados a defensa como radares y vehículos blindados.

Los analistas de JP Morgan y Banco Santander apuntan que la compañía industrial madrileña podría alcanzar los 2.000 millones de euros de valoración, por lo que la adquisición supondría un desembolso de 1.020 millones si se opta finalmente por la opción de la compra parcial de E&ME. Los hermanos trasladan que están “abiertos a escuchar todas las opciones”, aunque su primera opción es la fusión por absorción a través del pago en acciones.

Hasta siete opciones

De los Mozos trabaja con hasta siete opciones ahora mismo y ya se ha reunido con el presidente de EM&E, Javier Escribano. La fusión por absorción a través del pago en acciones, que es la opción preferida de los hermanos; a través del pago en dinero contante y sonante; que la SEPI compre directamente la compañía industrial madrileña; que la tecnológica adquiera una posición de control en la industrial -estas dos últimas las alternativas que prefiera Moncloa-; que Indra adquiera únicamente los negocios de EM&E ligados a la defensa como vehículos, torretas y munición, la la creación de un conglomerado que unificase a ambas sociedades bajo un mismo paraguas y la última, y más novedosa de las propuestas, sería la constitución de una filial de defensa en Indra para aglutinar a Escribano y abrirla a otras empresas del sector. 

“Evidentemente SEPI tiene opinión sobre las distintas alternativas, unas las apoyaríamos y otras no. Pero esa decisión se tomará cuando el asunto sea sometido al consejo de administración”, apuntan desde el brazo inversor. “Todo está en el aire”, trasladan las distintas partes.

Todo este choque se produce, además, en un contexto en el que la operación conlleva “conflicto de interés” reconocido por las partes, porque Ángel y Javier Escribano son los vendedores al ser propietarios a partes iguales de EM&E y al mismo tiempo los compradores, puesto que son accionistas del 14,3% de Indra, presidente y consejero dominical, respectivamente. 

En la reunión de diciembre el consejo de la cotizada ya calificó como "coherente con la estrategia de la compañía" la operación tras considerar las aportaciones y conclusiones de los asesores externos contratados Renaissance y Oliver Wyman y de la comisión 'ad hoc' formada por los vocales independientes, Belén Amatriain, Eva María Fernández y Josep Oriol Piña. En el último consejo, celebrado en enero, se autorizó al consejero delegado a negociar distintas alternativas respecto a la operación. 

Unos resultados históricos

Indra elevó su beneficio neto un 57,9% en los nueve primeros meses del año, hasta 291 millones de euros, impulsada por el aumento de la facturación y la mejora en la valoración de su participación en Tess Defence, consorcio con Sapa, EM&E y General Dynamics para fabricar el 8x8 Dragón y el VAC para el Ejército español. Por lo que se espera que sus cuentas anuales, que presenta este miércoles, vayan en la misma línea y además recojan los contratos del plan de rearme español que asciende a 5.700 millones y 8.700 millones adicionales a través de alianzas con EM&E, Telefónica y Airbus.

Hasta septiembre, los ingresos alcanzaron 3.611 millones (+6% interanual), con crecimientos de doble dígito en gestión del tráfico aéreo y defensa, y en el tercer trimestre también avanzaron un 6%; el ebitda subió un 10% hasta 405 millones. La cartera se situó en 9.512 millones, incluyendo 1.476 millones por la consolidación de Tess Defence (sin este efecto habría crecido un 14%), con mejoras en casi todas las divisiones salvo Movilidad (+1%), y la contratación neta aumentó un 20% gracias, entre otros, a la renovación de radios en EE. UU. y radares en Reino Unido (tráfico aéreo), el proyecto Eurofighter y contratos de radares en Alemania y Omán (defensa), y contratos ferroviarios y de peajes en Chile, Colombia y Rumanía (movilidad).

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