Tarifas aeroportuarias
Las aerolíneas denuncian un sobrecoste de 1.320 millones desde 2017 para los usuarios por los 'errores' de Aena
La Asociación de Líneas Aéreas confía en que Aviación Civil impida al gestor aeroportuario subir las tarifas a partir de 2027 para evitar un nuevo coste extra de 2.150 millones de euros
Aena propone subir las tarifas un 3,8% anual y las aerolíneas defienden bajarlas un 4,9%

Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA). / ALA

Las aerolíneas denuncian que desde 2017 Aena obtuvo 1.320 millones de euros de ingresos regulados de más debido a una infraestimación del tráfico de pasajeros y a una sobreestimación de sus costes a la hora de calcular sus tarifas aéreas. Y a ello se aferran para rechazar el incremento del 3,8% de las tarifas planteado por el gestor aeroportuario para el próximo periodo regulatorio 2027-2031, que supondría un nuevo 'sobrecoste' de 2.150 millones de euros para los consumidores, según ha revelado este jueves el presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), Javier Gándara.
El Consejo de Administración de Aena aprobó el martes su propuesta de Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) 2027-2031, que es el documento en el que el gestor aeroportuario recoge la planificación para los próximos años, con la lista de actuaciones que se llevarán a cabo en los distintos aeródromos españoles, las previsiones de demanda y las tarifas aeroportuarias con las que la compañía financia sus inversiones, entre otras cuestiones.
Tal y como ha explicado Gándara, las tarifas aeroportuarias son el resultado de una fórmula matemática regulada por ley que establece que los ingresos futuros previstos de Aena deben ser igual que sus costes futuros previstos. Los ingresos se dividen entre tarifas y tráfico aéreo y los costes entre costes operativos y costes de capital, que es el retorno que Aena recibe por financiar sus inversiones. De esas cuatro variables hay una sobre la que nadie duda, que son las inversiones: 10.000 millones de euros (13.000 millones si se incluye la actividad comercial, que no forma parte del DORA).
El problema son las otras tres variables: el tráfico y los costes operativos y de capital. El gestor semipúblico (el Estado tiene el 51% del capital) estima un aumento del tráfico del 1,3% en el quinquenio, hasta alcanzar los 347 millones de pasajeros en 2031, mientras las aerolíneas abogan por un alza del 3,6% del tráfico, hasta los 401 millones. En el caso de los costes operativos, Aena plantea un alza del 3,8%, hasta los 1.986 millones en 2027 y los mientras ALA plantea un 2,8%, y en el caso del retorno sobre la inversión (WACC, por sus siglas en inglés) la tasa del gestor aeroportuario asciende al 9%, mientras la de las aerolíneas se sitúa en el 6,35%.
El resultado son unas tarifas aéreas que crecerán un 3,8% al año (43 céntimos más al año, 2,17 euros en los cinco años), según Aena, lo que supone 2.150 millones más de ingresos durante el próximo periodo regulatorio, según los cálculos de la patronal, y que se suman a los 1.320 millones de euros de ingresos regulados extra obtenidos desde 2017 debido a que "el trafico se quedó por encima de lo previsto y los costes por debajo", según la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC).
Por ello, las aerolíneas piden al gestor aeroportuario hacer "previsiones lo más ajustadas posibles". "Por supuesto que esto no es una ciencia exacta y es imposible que todos los años se recupere exactamente el coste de capital, pero lo que no tiene sentido es este exceso", advirtió el presidente de la patronal, Javier Gándara. Las aerolíneas defienden una bajada de las tarifas del 4,9% (90 céntimos menos al año, 4,5 euros hasta 2031).
La propuesta de Aena no es definitiva y las compañías confían en que sea modificada por la Dirección General de Aviación Civil. Este organismo debe enviar el planteamiento de Aena a la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), a la Agencia Española de Seguridad Aérea y a la Dirección General de Política Económica, que tienen dos meses para elaborar un informe. Después de eso y tras el periodo de consultas previo con las aerolíneas, en el que la Dirección General de Aviación Civil participó como oyente y antes del 30 de septiembre, el Consejo de Ministros tiene que aprobar el DORA III definitivo.
Eso sí, una vez el Gobierno lo aprueba no puede realizarse apenas modificación alguna, salvo pequeños ajustes por la inflación, y de ahí el temor de las aerolíneas a que las estimaciones queden muy alejadas de la realidad. Si se queda como está la propuesta, las compañías estiman que pagarán 2.150 millones más que si las tarifas estuvieran congeladas y "una parte" de esa cuantía se trasladará a los consumidores a través de los billetes de avión. ¿Cuánto? "Qué parte de ese incremento se traslada a los consumidores dependerá de cada vuelo y de cada ruta. Es imposible estimar un precio. Las tasas suponen entre el 10% y el 20% del coste de las aerólíneas, siendo mayor para las 'low cost' y menor para las compañías de red", ha afirmado Gándara.
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