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Derechos laborales

Juanma Lorente, abogado laboralista: "Cuantas más veces llegues tarde al trabajo, más difícil será para la empresa despedirte"

La tolerancia de la empresa ante la impuntualidad laboral puede generar una expectativa de permisividad que dificulte el despido del trabajador por esta causa

Los empleados deberán asistir a su puesto de trabajo aunque lleven dos meses sin recibir el sueldo

"Cuantas más veces llegues tarde al trabajo, más difícil será para la empresa despedirte"

"Cuantas más veces llegues tarde al trabajo, más difícil será para la empresa despedirte" / FREEPIK

Luis Alloza

Zaragoza
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La impuntualidad laboral puede convertirse en un arma de doble filo: aunque llegar tarde suele considerarse una falta leve que, si se repite, puede derivar en sanciones, existen situaciones en las que esa misma conducta termina beneficiando al trabajador. La clave reside en la respuesta —o la ausencia de ella— por parte de la empresa a lo largo del tiempo.

Según el abogado laboralista Juanma Lorente, “cuantas más veces llegues tarde a tu trabajo más difícil será para la empresa despedirte". "No estoy loco. Esto es real”, asegura e insiste no decir ninguna mentira a través de su perfil de TikTok. El experto explica que si un empleado ha llegado tarde durante años —cinco, diez o incluso quince minutos— y la compañía nunca ha actuado al respecto, se genera lo que en derecho laboral se conoce como tolerancia empresarial. Esta práctica crea una expectativa tácita de permisividad, que puede ser decisiva en caso de despido.

Cuando la empresa decide despedir al trabajador alegando retrasos que había consentido durante un largo periodo, los tribunales suelen declarar el despido improcedente. La razón es simple: no se puede modificar unilateralmente la “regla del juego” después de años de hacer la vista gorda. Para que un despido disciplinario prospere, deben concurrir gravedad y proporcionalidad, elementos que difícilmente se sostienen si previamente no se aplicaron medidas como amonestaciones o suspensiones de empleo y sueldo.

Este principio pone de relieve la importancia de la coherencia empresarial. Las normas internas sobre puntualidad o conducta deben aplicarse de forma consistente desde el inicio, no basta con invocarlas de manera puntual tras un largo periodo de tolerancia. La empresa que espera que sus reglas se cumplan debe actuar de manera proporcional y continuada frente a los incumplimientos.

En caso de despido improcedente por llegar tarde, la legislación otorga al trabajador derecho a una indemnización de 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades, calculada en función de su salario y antigüedad. De este modo, incluso retrasos reiterados pueden generar consecuencias económicas importantes para la empresa si no se han gestionado de manera adecuada.

El fenómeno de la tolerancia empresarial demuestra que el derecho laboral no se limita a la letra de los reglamentos. La práctica diaria y la consistencia en la aplicación de las normas son determinantes para la defensa de los derechos de los trabajadores, consolidando un marco en el que la equidad y la previsibilidad resultan tan relevantes como la propia normativa escrita.