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Blindaje legal contra el crédito automático

Se acabaron las tarjetas que no pediste: el Gobierno obliga a los bancos a pedir tu consentimiento antes de dar crédito

El anteproyecto de ley exige consentimiento expreso para emitir tarjetas o ampliar límites y refuerza protección del consumidor frente al sobreendeudamiento

El Gobierno prevé limitar el interés máximo de los créditos al consumo, microcréditos y tarjetas 'revolving'

Una persona paga con una tarjeta de crédito, en una imagen de archivo.

Una persona paga con una tarjeta de crédito, en una imagen de archivo. / Ferran Nadeu - EPC

Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Madrid
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El Gobierno de España ha puesto sobre la mesa una reforma profunda del crédito al consumo que cambia de raíz cómo pueden operar bancos y entidades financieras con los clientes. No se podrá emitir una tarjeta de crédito ni ampliar un límite de crédito sin que el consumidor lo haya solicitado y autorizado expresamente.

La medida forma parte del anteproyecto de Ley de contratos de crédito al consumo aprobado recientemente en Consejo de Ministros, enfocado en reforzar la protección frente al sobreendeudamiento y prácticas comerciales abusivas.

La redacción del anteproyecto deja una frase especialmente clara: “Se prohíbe toda concesión de crédito a los consumidores que no hayan solicitado previamente y sin su consentimiento expreso”, un principio que se aplica tanto a la emisión de tarjetas como a la ampliación de líneas de crédito preexistentes. Esto cierra la práctica, habitual en algunas entidades, de activar o potenciar crédito sin una petición explícita del titular.

¿Qué cambia con la nueva norma?

Bajo el esquema actual, algunos bancos podían enviar tarjetas de crédito vinculados a cuentas o aumentar límites por motivos comerciales o de fidelización, dejando al cliente ante un producto financiero activo que no había pedido. Con la nueva regulación, eso queda terminantemente vetado, y cualquier producto de financiación solo podrá entrar en vigor si el cliente lo solicita y lo acepta de forma inequívoca.

Además de estas medidas, el anteproyecto aborda otros aspectos clave del mercado de crédito al consumo. Por ejemplo, incluye límite transitorio a los tipos de interés (TAE) de créditos al consumo, un punto que busca frenar los elevados costes de productos como las tarjetas revolving o los préstamos rápidos que se comercializan de forma digital.

Un marco más amplio para un mercado en transformación

El crédito al consumo representa una parte significativa de la financiación de hogares en España (con más de 114.000 millones de euros en saldo vivo según datos del Banco de España) y se ha visto transformado en los últimos años con la llegada de nuevos oferentes tecnológicos, desde plataformas de buy now, pay later (compra ahora, paga después) hasta microcréditos gestionados por apps.

El anteproyecto no solo regula la concesión de tarjetas y cambios de límite, sino que extiende las obligaciones a todos los prestamistas de consumo, reforzando requisitos de información previa, evaluación de solvencia y transparencia contractual para que los consumidores tomen decisiones informadas.

Protección frente al sobreendeudamiento

Organizaciones de consumidores han señalado durante años que prácticas como la activación automática de crédito o los altos intereses de ciertos productos pueden conducir a situaciones difíciles para las familias, especialmente en contextos económicos tensos.

La nueva regulación busca corregir esas dinámicas, obligando a que las entidades informen claramente y a que no actúen por defecto sobre la base de consentimientos tácitos.

Aunque el anteproyecto refleja un consenso político creciente sobre la necesidad de mayor protección, todavía debe superar el trámite parlamentario para convertirse en ley. Su aprobación definitiva dará lugar a un cambio efectivo que, según el Ejecutivo, coloca al consumidor en el centro de las decisiones de crédito y limita prácticas comerciales que hasta ahora eran comunes en el sector.