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Opinión

Martí Saballs Pons

Martí Saballs Pons

Director de Información Económica de Prensa Ibérica.

Trabajos que perdurarán por los siglos de los siglos

La inteligencia artificial hará desaparecer del mapa los puestos más burocráticos, menos creativos y que apenas generan valor. Otros se reforzarán aún más

Pepe Gotera y Otilio no deben temer a la inteligencia artificial

Pepe Gotera y Otilio no deben temer a la inteligencia artificial / Francisco Ibáñez

Hay que llenarse de paciencia para gestionar una reparación casera. Salvo que usted no sea un manitas, un amante del bricolaje que disfruta clavando clavos, pintando y sudando la gota gorda cambiando grifos, acabará dependiendo de su Pepe Gotera y Otilio de confianza, con todo el cariño en honor a los personajes de cómic creados por Francisco Ibáñez.

Ya sea a través de una empresa de servicios a domicilio o directamente porque se lo recomienda un vecino o un amigo, el baile empieza para dictaminar la hora de la visita. Descartado el sábado, la horquilla horaria es tan amplia que obliga a ingeniársela de alguna forma. Sobre todo si, como ocurre habitualmente, no hay nadie en casa en horario laboral. Trabajan ellos, pero también trabaja el afectado. Si el desperfecto se produce, además, en una zona de alta intensidad turística en verano, salvo milagros, el tiempo de espera para que te vengan a hacer la reparación -aquellas que no cubre el seguro, que son la mayoría- puede eternizarse.

Queda el trágala final: el precio. Salvo que haya que realizar una gran reparación, no se pide presupuesto de entrada. Y luego viene la dolorosa. A ver quién discute el precio final cuando ves lo bien que ha quedado el grifo, porque el antiguo goteaba y estaba ya medio deshecho por culpa de la cal.

Hay carestía de trabajos manuales, de los oficios de toda la vida, aquello que aprendían los jóvenes que no podían o no querían ir a la universidad. Algunos por una razón muy sencilla: heredaban el oficio del padre. En las poblaciones medianas, algunas de las mejores casas (¡y coches!) eran propiedad del propietario del taller mecánico, del carpintero o del fontanero. Ya prometían.

Desconozco cuánto tiempo pasará hasta que un robot pueda realizar las labores de estos expertos manitas. Por no hablar de una larga lista de trabajos donde, hoy por hoy, no creo que la inteligencia artificial (IA) tenga nada que hacer: desde cocinero y albañil hasta deportista de élite o actriz de teatro. Tampoco creo que la IA pueda sustituir a un periodista que ansía cazar noticias, a un científico o a un cirujano. Más difícil veo que sobrevivan los notarios, los registradores de la propiedad y los profesionales altamente dependientes del trabajo administrativo.

Sí sabemos hoy del desequilibrio que existe en el mercado laboral entre oferta y demanda. El Ministerio de Trabajo ofrece trimestralmente un Catálogo de ocupaciones de difícil cobertura por provincias. Las más repetidas: carpinteros, conductores de grúa, instaladores eléctricos, entrenadores deportivos, caldereteros y un sinfín de trabajos relacionados con el mar. Si usted busca trabajo, lo mejor es convertirse en marino: mayordomo de barco, piloto, bombero de buque, mozo de cubierta, oficial radioeléctrico, sobrecargo, maquinista naval y unas cuantas especialidades más que se rifan en las provincias litorales.

Si estos son los oficios manuales más demandados, los hay altamente especializados en tecnología que no les andan a la zaga. Desde expertos en ciberseguridad hasta los, obvio, especialistas en desarrollar los sistemas que crean la IA. Otro sector de servicios cuya demanda de empleo va a crecer a medida que la población envejece son los servicios y cuidados a la tercera edad. Y fisioterapeutas, una de las profesiones que han tenido mayor recorrido en los últimos años. Mucho tendrán que mejorar los robots para poder suplantar a quien repara nuestros músculos.

Tal como cuenta en el reportaje de portada de esta semana Gabriel Ubieto, los efectos de la IA en el futuro del empleo están por ver, es un proceso evolutivo. Observamos sus primeras dentelladas, tal como demuestran las decisiones de grandes empresas estadounidenses (Amazon, Cisco, HP, etcétera) de reducir miles de empleos que no aportan valor porque el uso de la IA, por si sola, los hace más productivos.

La historia se repite. La inteligencia artificial es la máquina de vapor de la primera Revolución Industrial, el desarrollo de las cadenas de producción iniciado de la mano de Ford Motor en Estados Unidos, e incluso de los efectos de la primera y la segunda gran transformación tecnológica. Desde la aparición del primer computador hasta la introducción definitiva en el lugar de trabajo de internet a finales del siglo pasado.

PD. Mi vecino Quim no era un buen estudiante. Encontró su vocación en el trabajo de la madera. Hoy tiene su taller en el barrio de Gràcia (Barcelona). Apasionado del kayak, construye sus propios remos manualmente. Me ha dejado uno. Es un artista, como los de antes. La IA no podrá con ellos.

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