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Finanzas personales

Un abogado laboralista lo avisa: el Gobierno no subirá el Salario Mínimo Interprofesional tanto como esperaban algunos trabajadores

Andrés Millán, experto de Law Tips, informa a todos los empleados de que el sueldo base se ajustará de una manera diferente a lo que piensan muchas personas

Gobierno y sindicatos acuerdan subir el SMI de 2024 un 5%, hasta los 1.134 euros

Un abogado laboralista avisa de que el Gobierno no subirá el Salario Mínimo Interprofesional tanto como algunos trabajadores esperaban

Un abogado laboralista avisa de que el Gobierno no subirá el Salario Mínimo Interprofesional tanto como algunos trabajadores esperaban / FREEPIK

Luis Miguel Mora

Luis Miguel Mora

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El Gobierno tiene pactada con los sindicatos una subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para 2026, aunque el incremento podría no ser tan elevado como esperaban muchos trabajadores canarios. El abogado laboralista Andrés Millán, conocido en redes como Law Tips, ha explicado cuál es la realidad detrás de esta negociación y qué impacto tendrá realmente en las nóminas.

La nueva subida del SMI ha sido presentada como una mejora directa para millones de trabajadores. Sin embargo, el impacto real en la nómina dista mucho de objetivo del Gobierno. El salario más frecuente apenas crece, la inflación sigue avanzando y, en términos reales, el poder adquisitivo continúa cayendo.

Trabajo acuerda con los sindicatos subir el salario mínimo un 5 por ciento

Vídeo: Agencia ATLAS | Foto: EFE

La subida del SMI llega con letra pequeña

El Gobierno ha pactado con los sindicatos CCOO y UGT un incremento del SMI del 3,1%, situándolo en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas o 1.424,50 euros en 12. La medida se ha aprobado sin el respaldo de la patronal, que considera el aumento inasumible para muchas pequeñas empresas.

Según explica el abogado laboralista Andrés Millán, el cambio más importante de esta subida no está solo en la cifra, sino en su aplicación práctica. El nuevo SMI pasa a referirse de forma expresa al salario base, dejando fuera los complementos salariales que muchos trabajadores utilizan para alcanzar su sueldo final.

Esta revalorización afecta a los trabajadores que ya superan el SMI. Millán explica que, aunque con pluses y complementos se alcance una cifra superior, si el salario base no llega al mínimo legal, la empresa está obligada a subirlo.

Esto implica que:

  • El salario base deberá igualar o superar los 1.221 euros mensuales.
  • Los complementos no pueden utilizarse para disfrazar el cumplimiento del SMI.
  • La subida tendrá efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2026, incluso si el Real Decreto se aprueba meses después.
  • Esto llevará a muchas empresas a regularizar las nóminas y pagar atrasos correspondientes a los primeros meses del año.

El acuerdo alcanzado fija las siguientes cuantías:

  • 1.221 euros brutos al mes en 14 pagas.
  • 1.424,50 euros brutos al mes en 12 pagas.
  • 17.094 euros brutos anuales.

Además, el Ejecutivo ha ajustado el mínimo exento del IRPF para evitar que esta subida se vea absorbida por las retenciones fiscales, de modo que quienes cobren el SMI no pagarán IRPF por ese salario.

El problema está en que el salario más frecuente no avanza

El debate de fondo está en la evolución real de los salarios. Según recuerda Millán, el salario más habitual en España rondaba los 17.000 euros anuales en 2018 y hoy apenas se sitúa en torno a los 17.500. En paralelo, el salario mínimo ha ido subiendo hasta acercarse peligrosamente a esa cifra.

Esto tiene varias consecuencias:

  • El salario más frecuente lleva años estancado.
  • En términos reales, el poder adquisitivo ha disminuido.
  • El coste de la vida ha crecido muy por encima del 3,1% de subida del SMI.

Aunque la subida del SMI ha sido recibida con optimismo, la realidad es que el aumento del 3,1% queda por debajo de la inflación acumulada. Esto significa que, pese a cobrar más euros, los trabajadores pueden comprar menos que hace unos años.

“La sensación de mejora es engañosa”, concluye Andrés Millán, que también subraya que cada vez más personas dependen de subidas legales del SMI para no perder poder adquisitivo, mientras los salarios medios permanecen congelados.