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Opinión

Jordi Tarragona

Jordi Tarragona

Consejero de familias empresarias

Cementos Molins: cotización, gobierno y libertad patrimonial

La familia empresarial cuenta con cerca de 250 integrantes, algunos con participaciones indirectas muy reducidas, y las diferencias de opinión internas son reiteradas e intensas

Imagen imgi 103 julio marcos 4

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Cementos Molins está a punto de cumplir 100 años, un siglo en el que ha superado todo tipo de retos hasta convertirse en una de las empresas española líderes en soluciones para la construcción. Fundada en 1928 por Juan Molins Parera, salió a la Bolsa de Barcelona en 1942. En 1987, Ciments Français entró en el capital con el 25%, porcentaje que posteriormente llegó al 40% y que culminó con el lanzamiento de una opa que la familia rechazó. Tras varias vicisitudes, en 2003 la familia recompró esta participación mediante una reducción de capital.

Con la crisis del 2008, la acción cayó hasta los 7 euros. En 2015, con la incorporación de Julio Rodríguez como primer consejero delegado no familiar, llegó a los 18 euros. Entre el 2019 y medios del 2024, cotizó prácticamente plana alrededor de los 20 euros. A fecha 10 de febrero de 2026, cotiza a 33,40 euros, lo que sitúa la capitalización alrededor de los 2.200 millones de euros.

Como una voz única

Se trata de un valor estrecho, con un volumen de negociación muy reducido. Esta baja liquidez es consecuencia directa de la elevada participación familiar, que controla aproximadamente el 89% del capital, a la cual se añade una autocartera próxima al 5%. En este contexto, una operación relativamente pequeña puede originar movimientos significativos en la cotización. Algunos accionistas pueden considerar que el precio de mercado no refleja el valor económico real de la empresa. En cualquier caso, un valor con tan poca liquidez es, por definición, más vulnerable a distorsiones.

La propiedad familiar está mayoritariamente agrupada en sociedades patrimoniales, que se reparten este 89% entre tres ramas: los Molins Amat (32%), los Molins López Rodó (32%) y los Molins Gil (24%). Esto origina que, a pesar del elevado número de accionistas, la familia actúe de facto con una voz única.

El primer pacto de socios data de finales de los años 80, con motivo de la entrada de Ciments Français, y fue impulsado por los Molins Limpiadera y los Molins Gil. Posteriormente, se añadieron parte de los Molins Amat. La transmisión de acciones es libre dentro de cada rama familiar, mientras que fuera de este ámbito se establece un derecho de adquisición preferente. También se prevé el derecho de acompañamiento, en caso de pérdida de la mayoría del sindicato, y el derecho de arrastre, que obliga la minoría a vender conjuntamente con la mayoría.

En 2017, Cementos Molins trasladó su sede a Madrid. La rama de los Molins Amat interpuso una demanda mercantil por fraude de ley, acompañada de una campaña mediática. El 2024, Marcos Cela fue nombrado nuevo consejero delegado y, en junio de 2025, por primera vez, el consejo eligió a un presidente no familiar, Julio Rodríguez, pero la elección no contó con consenso. La rama de los Molins Amat argumentó que esta presidencia podía suponer una tutela excesiva sobre el actual consejero delegado. Las otras ramas parece que respondieron que el presidente saliente, Joan Molins Amat, había acumulado anteriormente funciones ejecutivas.

A principios de 2025, Cementos Molins anunció su intención de adquirir una empresa portuguesa del sector por 1.400 millones. En 2018, había dejado abierta la posibilidad de saltar al mercado continuo si afrontaba una operación superior a los 800 millones, pe ro finalmente se optó por financiarla íntegramente con deuda. Es cierto que los tipos de interés son bajos. Pero no hablo como analista financiero, sino como consejero de familias empresarias.

Salto al mercado continuo

Desde esta perspectiva, considero que dar el salto al mercado continuo aumentando el free float hasta el 25% puede ser beneficioso a largo plazo para Cementos Molins. Permitiría obtener una valoración más representativa, facilitaría liquidez a aquellos socios que quieran salir y, además, el momento sería óptimo: financiar parcialmente una adquisición relevante. 

La familia ya cuenta con cerca de 250 integrantes, algunos con participaciones indirectas muy reducidas, que además no cumplirán los requisitos fiscales para beneficiarse del régimen de empresa familiar. Las diferencias de opinión internas han sido reiteradas e intensas, y es probable que la experiencia vivida con Ciments Française continúe actuando como freno psicológico. Evidentemente, aumentar el free float también incrementa el riesgo de presión externa y de activismo accionarial; no es casual que Puig saliera a bolsa con acciones con derechos políticos limitados.

Joan Molins Amat afirma que «cuando la gente empieza a pensar si vender o no es como cuando piensas si otra mujer te gusta más que la tuya: normalmente acaba mal». Pero cuando una familia es tan extensa, el debate ya no es solo financiero, sino de gobierno y de libertad patrimonial. Y quien no tiene derecho de salida no es plenamente libre de pertenencia.

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