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Perfil

Ana Torrens (Deloitte): La primera mujer en la cima de una ‘big four’

Tendrá el reto de impulsar el giro humanista aplicado por Héctor Flórez en los últimos cuatro años con gran éxito

Ana Torrens, socia de auditoría de Deloitte y futura presidenta.

Ana Torrens, socia de auditoría de Deloitte y futura presidenta. / DELOITTE

Pablo Gallén

Pablo Gallén

Madrid
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Ana Torrens (Barcelona, 1970) afronta el salto a la primera línea de los servicios profesionales en España con una credencial que la convierte en referencia dentro del sector: el 1 de junio de 2026, asumirá la presidencia de Deloitte España tras haber sido elegida en la asamblea de socios celebrada el pasado 6 de febrero. Con ese relevo, se convertirá en la primera mujer al frente de una big four en España, un hito simbólico en un mercado tradicionalmente liderado por perfiles masculinos.

Su trayectoria es, sobre todo, la de una profesional formada en la auditoría. Lleva más de tres décadas en la firma, donde se incorporó en 1994, y ha construido su carrera en el área encargada de verificar cuentas, reforzar controles y aportar confianza a inversores, reguladores y consejos de administración. En su recorrido interno, uno de los hitos fue su etapa como responsable de auditoría en Catalunya, Aragón, Baleares y Andorra (2017-junio de 2021). Después, desde junio de 2021, pasó a ser la socia responsable del mismo departamento en Deloitte España, además de incorporarse al comité global de auditoría de toda la red.

Los que la conocen la describen como una mujer entregada al trabajo, celosa de su intimidad, que no concede entrevistas ni le gusta destacar fuera del ámbito laboral. Afincada en la tranquila localidad de Sant Just Desvern (Bajo Llobregat, Barcelona), su casa rodeada de bosques evoca tranquilidad y calma lejos del estrés que suele reinar en el mundo de la auditoría. Perfil discreto y de largo recorrido en la firma profesional que más factura en España para sustituir a Héctor Flórez, presidente de Deloitte los últimos cuatro años.

Reto mayúsculo

Un reto que no será fácil, puesto que Flórez deja el cargo por motivos familiares con un balance más que positivo: la compañía ha pasado de facturar 975 millones de euros a superar los 1.288 millones en el último ejercicio fiscal. Durante su presidencia, ha sido la firma de la organización a nivel mundial que más ha crecido, una de las más rentables y la que más ha reducido la rotación de sus profesionales, con una mejora de 13 puntos porcentuales en los últimos tres años, lo que la sitúa como uno de los países con menor rotación de toda la red global.

Los últimos cuatro años de Deloitte han estado marcados por el giro humanista que le ha dado Flórez: donde los empleados han estado en el centro del modelo, más allá del avance de la tecnología y el crecimiento de su negocio.

En su primer mensaje tras la votación, Torrens enmarcó el relevo como una apuesta por la continuidad: la nueva presidenta asume el cargo "con responsabilidad y compromiso", con la voluntad de seguir a una "estrategia sólida y ganadora" y fortalecer la propuesta de valor para los clientes, además de profundizar en la apuesta por el talento y una cultura centrada en las personas. La frase resume el tono de una transición ordenada que busca preservar el pulso comercial de una organización que el pasado año contrató a 3.335 nuevos profesionales. Además, se nombraron 42 nuevos socios, de los que 39 fueron de promoción interna.

En un contexto de digitalización acelerada, presión regulatoria y escrutinio reputacional sobre el trabajo de las auditoras, la presidencia de Torrens tendrá que conciliar dos ritmos: el del negocio de auditoría, marcado por estándares y supervisión, y el de la consultoría, dominado por la innovación y los ciclos rápidos.

En el plano interno, quienes la han acompañado destacan su conocimiento profundo de la casa y un liderazgo humano e integrador. Ese estilo será clave para pilotar una firma grande, con miles de profesionales repartidos por múltiples oficinas y líneas de servicio, y para mantener la cohesión en un sector donde la escasez de talento y la exigencia de los clientes elevan la rotación. Su llegada a la presidencia no es solo un cambio de nombre en el organigrama: simboliza una evolución cultural que, de consolidarse, puede abrir paso a nuevas carreras en la cima del negocio de la confianza.

Para Torrens, el desafío será convertir esa hoja de ruta en resultados: colaboración entre áreas, crecimiento y, al mismo tiempo, máxima exigencia en un trabajo -la auditoría- donde la credibilidad se mide informe a informe. Con el calendario marcado, su presidencia arranca con una doble expectativa: ser símbolo de avance y mostrar que la confianza también se lidera.

Entre Esade y la Abat Oliva

Entre Esade y la Abat Oliva. Licenciada en Administración de Empresas por la Universitat Abat Oliva CEU de Barcelona, Ana Torrens ha desempeñado diversas responsabilidades de liderazgo durante su carrera. Desde 2021 lidera el área de Auditoría y Garantía, y es miembro tanto del comité ejecutivo de Deloitte España como del comité ejecutivo global de Auditoría y Garantía. Además, es miembro del Registro Oficial de Auditores de Cuentas (ROAC) y, en el ámbito académico, ha ejercido como profesora en Esade, donde ha impartido asignaturas de contabilidad, auditoría y normativa financiera. En el entorno de las big four, donde la reputación depende tanto del rigor como de la capacidad de retener talento, esa mezcla de especialización y capacidad pedagógica refuerza su imagen de gestora de equipos.

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